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Racismo | Radiactividad | Radicalismo | Reaccionario | Realismo | Realismo socialista | Recursividad | Red Gladio | Referéndum | Reflejo | Reforma agraria | Reforma protestante | Reformismo | Refugio | Régimen político | Regionalismo | Reificación | Relaciones de producción | Relatividad | Relativismo | Renovable | Renta absoluta | Renta diferencial | Renta del suelo | Reproducción | República | Requeté | Resiliencia | Retórica | Retroalimentación | Revisionismo | Revolución | Revolución cultural | Revolución permanente | Rexismo | Rotación del capital |

Racismo

Es la ideología imperialista que menosprecia algunas etnias o naciones para destacar la superioridad de otras y justificar así su dominación política sobre ellas.

Aunque el racismo se encuentra presente en sociedades de clase bien antiguas, es bajo el imperialismo cuando se presenta en su forma característica como instrumento de agresión contra los pueblos oprimidos, formando parte integrante de la política fascista. En su forma más reciente, el racismo adopta formas religiosas, como la islamofobia.

Los imperialistas lo utilizan para dividir a unas naciones de otras e imponerse sobre todas ellas como árbitro imparcial, o bien para enfrentar a los trabajadores entre sí por su origen o procedencia como forma de impedir su organización. Para introducir el racismo entre las masas, la propaganda burguesa despliega sus poderosos medios de intoxicación propagandística, una veces de forma sutil y otra de manera abierta.

El racismo está directamente enfilado contra la consigna fundamental del partido comunista que exige la unión incondicional de todo el proletariado y la igualdad de todas la naciones.

Radiactividad

Es la desintegración y mutación de los núcleos atómicos pesados con emisión, bien de partículas subatómicas eléctricamente cargadas, bien de ondas electromagnéticas.

La radiactividad de un elemento no depende de la naturaleza física o química de los átomos que lo componen, sino que depende de la composición interna de su núcleo. Cuando el núcleo es pesado, es decir, tiene un gran número de neutrones y protones, es inestable, su cohesión interna es menor. El núcleo tiene un tamaño mayor y la fuerza de repulsión entre los protones crece a causa de su carga eléctrica. Los átomos ligeros tienden a tener tantos neutrones como protones pero los pesados necesitan más neutrones que protones para mantener la cohesión. Por eso son inestables y radiactivos: sus núcleos tienen una vida corta, cambian o se desintegran emitiendo radiaciones.

En la tabla periódica de Mendeleiev, hasta el calcio, que ocupa el puesto 40, casi todos los átomos tienen el mismo número de protones que de neutrones. A partir del calcio, el núcleo necesita más neutrones para mantener la estabilidad. A partir del bismuto, que ocupa el puesto 83 de la tabla, ya no existen átomos estables.

Hoy en día se conocen más de 40 átomos radiactivos naturales.

Las radiaciones se clasifican en función del tipo de partículas que emiten. Si tienen carga eléctrica positiva, son rayos alfa, si la tienen negativa, son rayos beta y si se trata de fotones (ondas electromgnéticas) son rayos gamma, rayos X, microondas o de otro tipo, cada una de las cuales tiene su propia frecuencia y su propio poder de penetación, lo que les confiere distintos usus prácticos.

Radicalismo

Es la actitud izquierdista, propia de la pequeña burguesía, que aparenta ademanes verbalmente extremos para esconder su claudicación política.

A pesar de su apariencia, el radicalismo es una forma de reformismo que pretende aglutinar el descontento de las masas populares para negociar en interés de la pequeña burguesía que lo sostiene.

En muchas ocasiones, los radicales se adornan con frases estereotipadas tomadas del comunismo o del anarquismo para encubrir su nula actividad revolucionaria, ya que su presencia es puramente literaria, propagandística o teórica.

Reaccionario

Es el burgués que de una manera abierta se opone a los cambios innovadores y al avance progresivo de la sociedad defendiendo el mantenimiento del estado actual e incluso el regreso a experiencias ya desaparecidas del pasado.

Es un prototipo característico del capitalismo en su nueva fase monopolista, cuando el fascismo se convierte en el sistema político dominante y la burguesía ya ha cumplido su papel progresista, por lo que únicamente le interesa mantener sus posiciones hegemónicas. La reacción va ligada al imperalismo, al racismo, a la eliminación de los derechos fundamentales y a la imposición de métodos de dominación por la fuerza. En filosofía aparece ligada al irracionalismo y en arte al expresionismo abstracto.

Realismo

— 1. En arte, es aquella tendencia en la cual el creador trata de reflejar en sus obras de manera verosímil el mundo circundante.

El realismo aparece en la literatura en los orígenes del capitalismo como expresión crítica de las lacras sociales que la explotación impone a la sociedad.

— 2. En filosofía, es aquella ideología falsa que otorga existencia propia y prioridad a las abstracciones del pensamiento humano respecto a los objetos concretos.

Es una variante del idealismo objetivo que predominó en la filosofía medieval y en la escolástica. Actualmente predomina en los escritos burgueses sobre lógica formal, lingüística y matemática.

Realismo socialista

Fue una tendencia artística que a partir de los años treinta del siglo pasado se impuso entre los artistas de la Unión Soviética.

Aunque el arte soviético creó obras inmortales, la reflexión acerca del arte y la literatura, en nombre del marxismo, tuvo un carácter unilateral y trataron de hacer de ella una especie de manual o guía de creación, que no siempre estuvo bien fundamentada, por lo que sus resultados tampoco fueron acertados.

Recursividad

Es una operación matemática que consiste en introducir los resultados derivados de una ecuación de nuevo dentro de la misma para obtener más resultados.

Es una forma de retroalimentación que se aplica en todos aquellos cálculos en los que una variable cambia con el tiempo a partir de un estado incial, dependiendo los cambios de ese estado inicial de partida y de los ritmos de crecimiento. El ejemplo más común es la población.

Referéndum

Es la consulta popular previa a la adopción de una medida legislativa de importancia.

El referéndum, que es un supuesto de democracia directa, puede ser meramente consultivo o puede ser también vinculante y se formula en forma de una pregunta alternativa a la que sólo cabe responder a favor o en contra.

Red Gladio

Es una organización clandestina creada y mantenida en Europa occidental por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial para impedir que los partidos comunistas llevaran a cabo la revolución socialista.

La red funcionaba como un Estado paralelo, integrado fundamentalente por la inteligencia militar y la policía. Desencadenaron toda clave de provocaciones y crímenes para sembrar la confusión y atemorizar a las masas. Muchas de sus acciones las llevaron a cabo bajo la apariencia de grupos nazis y fascistas.

Reflejo

— 1. En epistemología, es la propiedad que tiene la materia altamente evolucionada de reproducir de manera ideal los objetos del mundo circundante.

Existe una diferencia entre el reflejo síquico como propiedad de la materia altamente desarrollada, y la propiedad general del reflejo, inherente a la materia toda. El reflejo psíquico surge como resultado de la incidencia de los objetos sobre el aparato reflectante de los animales y del hombre, por la reelaboración analítico-sintética de las huellas de tales incidencias, así como por el empleo de los productos reelaborados como sustitutos, representaciones o modelos de los objetos. Gracias a los modelos de las cosas el sujeto se orienta en el medio que le rodea. El reflejo psíquico tiene dos aspectos: 1) el contenido del reflejo o imagen, y 2) el modo de su existencia material, es decir, los procesos para reelaborar la acción de los objetos sobre el aparato reflector. El contenido del reflejo psíquico está caracterizado por dos rasgos fundamentales: 1) el isomorfismo entre la huella en el aparato reflectante y un aspecto determinado del objeto incidente; en los casos particulares, el isomorfismo presenta diferentes tipos y niveles de semejanza; 2) la propiedad de poseer características de objeto. Esto último significa que en el contenido del reflejo, no se da al sujeto el estado de sus receptores, nervios y cerebro, como creían los representantes del idealismo fisiológico, sino el contenido de los objetos del mundo exterior. El contenido objetual aparece directamente para el sujeto en la forma ideal de reflejo, es decir, bajo la forma de imagen del objeto.

La cognición humana se diferencia cualitativamente del reflejo psíquico de los animales por su naturaleza social, que se manifiesta por la presencia de la conciencia, relacionada con el lenguaje, y por la transformación activa del mundo exterior.

La propiedad general del reflejo, inherente a toda la materia, es afín a la sensación gracias a la presencia del rasgo de isomorfismo; pero no es idéntica a la sensación por carecer de la propiedad de ser objetual: las huellas isomorfas en la naturaleza orgánica son muertas, es decir, no se utilizan en la función de modelos, en calidad de instrumentos de orientación. Gracias al carácter isomorfo entre las incidencias y las huellas en la naturaleza inorgánica, la propiedad general del reflejo constituye la base genética del reflejo psíquico, la premisa de su aparición. También es la base dada en toda la naturaleza (física) del proceso en virtud del cual el hombre entra en conocimiento de la realidad circundante, es decir, el hombre en su actividad cognoscitiva, utiliza tanto los resultados inmediatos de la interacción de las cosas como los resultados mediatos, se basa en unos y en otros, descubriendo las propiedades y relaciones esenciales de las cosas.

— 2. En sicología, son las reacciones de adaptación de los animales y del hombre condicionadas por la excitación de los receptores y por la actividad del sistema nervioso central.

Son de dos tipos. En primer lugar están los reflejos no condicionados, que son reacciones innatas de repuesta del individuo, iguales en los seres de la misma especie. Se caracterizan por el nexo constante entre el estímulo sobre tal o cual receptor y determinada reacción de respuesta que permite a los organismos adaptarse a condiciones de vida relativamente estables. Las complejas combinaciones y cadenas de reflejos no condicionados se denominan instintos.

En segundo lugar están los reflejos condicionados, que son reacciones adquiridas durante la vida del organismo en respuesta a la excitación de los receptores. En los animales superiores y en el hombre, estos reflejos se establecen mediante la formación de conexiones temporales en la corteza del cerebro y sirven como mecanismo de adaptación a las condiciones variables del medio ambiente. Los reflejos condicionados no terminan con la acción, sino con la percepción y valoración de su resultado (retroconexión).

Reforma agraria

Medida de política económica aplicada por el Estado capitalista para transformar las formas de propiedad de la tierra y las relaciones de producción feudales en el campo.

El contenido clasista de una reforma agraria se halla determinado por el carácter del régimen social y del poder estatal vigentes en el país, pero esencialmente se trata de extender el capitalismo al campo, que es el refugio del feudalismo, nacionalizando y repartiendo la tierra de los terratenientes para fundar nuevas explotaciones o ampliar las existentes. Pasan a ser propiedad del Estado la mayor parte de los bosques, parte de la tierra de cultivo, todo el subsuelo y las aguas.

El partido comunista aboga por la expropiación de la gran propiedad territorial y la entrega de la tierra a quien la trabaja, es decir, a los campesinos para crear cooperativas agrarias.

Reforma protestante

Fue un movimiento antifeudal y anticatólico que se produjo en Europa en la primera mitad del siglo XVI estableciendo unos nuevos principios teológicos indpendientes de los del Vaticano.

Fue la primera revolución burguesa en la historia de la humanidad; aliada con una parte de la nobleza, la burguesía se alzó contra la iglesia dominante. Iniciada en Alemania, luego se extendió por varios países europeos y permitió que una serie de países se liberaran del catolicismo. La reforma abarataba, simpficaba y democratizaba la iglesia, colocando la fe personal, interior, por encima de sus manifestaciones externas, confiriendo sanción divina a las normas de la moral burguesa. En los países en que triunfó, la reforma colocó a la iglesia en dependencia del Estado, tenía menos poder que en los países católicos, lo cual facilitaba el desarrollo de la ciencia y de la cultura civil.

El carácter nacional de la nueva religión respondía a la formación de las naciones burguesas. En la reforma, junto al sector de la nobieza y la burguesía, existía el sector campesino y plebeyo, cuyos representantes se manifestaron no sólo contra el clero, sino también contra la nobleza, no sólo contra la desigualdad social, sino también contra la desigualdad de bienes. Se basaban para ello en algunos principios evangélicos que se remontaban al cristianismo primitivo.

Los católicos respondieron a la reforma con la contrarreforma, logrando evitar la difusión del protestantismo en Europa y desarraigarlo de Polonia y de Francia.

Reformismo

Es la desviación en la línea política revolucionaria de un partido comunista consistente en la adaptación al capitalismo, de cuyo sistema político se convierte en un apéndice.

Es sinónimo de revisionismo u oportunismo de derecha y aparece a causa de la influencia que la burguesía sigue manteniendo y de la formación de una aristocracia obrera en los países capitalistas más desarrollados cuando llegan a la etapa imperialista.

El reformismo se camufla con una crítica, incluso radical en ocasiones, del capitalismo pero limitada siempre a la oposición verbal o la convocatoria de actos (manifestaciones, mítines, llamamientos) totalmente inofensivos para preservar una cierta clientela y una cierta influencia entre la clase obrera. Estos gestos inofensivos le sirven al capitalismo para simular el funcionamiento de un sistema de dominación aparentemente democrático en el cual los reformistas tienen un puesto asegurado para que realicen las funciones de oposición, siempre que estén bien domesticados. Eso confunde a los trabajadores e impide, a la vez, que se organicen para la revolución por lo que los reformistas se convierten en el mejor apoyo de los capitalistas.

Refugio

Es el desplazamiento masivo de una parte de la población de un país a consecuencia de calamidades bélicas, económicas o de sanitarias causadas por el capitalismo.

Régimen político

Es el conjunto de normas, instituciones y prácticas que regulan el funcionamiento del Estado en una fase determinada de la historia de un país.

Regionalismo

Es una corriente impulsada por la burguesía que no es capaz de controlar los instrumentos fundamentales del poder del Estado y busca su propia expansión en las instituciones locales.

El regionalismo tiene su origen en el romanticismo inmediatamente posterior a la revolución burguesa y expresa la falta de unidad interna de esta clase social emergente en aquella época. Se trataba del sector más débil de la burguesía, desplazado de los aparatos centrales del poder, que pretendía ampliar su fuerza social apelando a las masas y encubriendo sus propósitos bajo la existencia de unos supuestos intereses comunes de carácter local y concreto.

El regionalismo es también una tendencia que surge dentro de los movimientos revolucionarios en los momentos de crisis cuando, ante la ausencia de un partido comunista fuerte, a refugiarse en los problemas locales.

Reificación

Es un concepto acuñado por el filósofo húngaro Georg Lukacs para indicar que en las sociedades capitalistas los vínculos sociales entre las personas aparecen bajo la forma de un intercambio entre productos.

Lukacs creó el concepto (Verdinglichung) para criticar la burocratización de las sociedades contemporáneas, inspirándose en los sociólogos burgueses George Simmel y Max Weber, aunque algunos consideran esta teoría como equivalente al fetichismo de la mercancía de Marx, o incluso al de alienación. No obstante, Marx no utiliza la palabra reificación, ni ningún concepto parecido con un alcance tan general como el que le da Lukacs. Éste confunde la alienación con el fetichismo en un único concepto que abarca ambos.

En Marx el fetichismo y la alienación son propios de las economías mercantiles, en general, mientras que Lukacs construye su teoría sobre un fundamento falso, sobre un fenómeno de la conciencia donde el capitalismo no es un modo de producción sino de intercambio mercantil. Para Marx el fetichismo no tiene el sentido peyorativo que le da Lukacs a la reificación porque no encubre sino que descubre o pone de manifiesto el valor, lo realiza, materializa y concreta. Lo abstracto se convierte en concreto y lo subjetivo en objetivo. Esa exteriorización permite que las esencias se conozcan a través de sus manifestaciones exteriores.

Por el contrario, al modo dualista de Fichte, Lukacs separa al sujeto del objeto. Lo producido aparece como producto, como objeto inerte, lo que encubre su naturaleza social. La reificación es también expropiación, ya que el trabajador es separado y privado del producto de su trabajo. Por supuesto, es una separación del individuo respecto al mundo o a la sociedad.

Posteriormente el alcance del concepto fue ampliado y difuminado por la Escuela de Frankfurt. Según Adorno la sociedad, la conciencia y la cultura han sido casi completamente cosificadas. A través de este proceso, las relaciones humanas se aprecian como objetos externos, lo social se trata como una cosa inerte o abstracción. Se trata de un cambio de los acontecimientos que se experimenta como natural e inmutable.

Como reacción simétrica, la reificación ha ocasionado la subjetivización extrema de la filosofía de los seguidores de Lukacs, que han desarrollado una nueva variante del idealismo cuyos fundamentos están en el criticismo de Kant y la praxis de Fichte.

Relaciones de producción

Es el conjunto de vínculos económicos que se establecen entre los hombres, independientemente de su conciencia y de su voluntad, en el proceso de producción, cambio, distribución y consumo de los bienes materiales.

Las relaciones de producción constituyen una parte necesaria de cualquier modo de producción. Reflejan los vínculos materiales objetivos que se dan en toda sociedad, independientemente de la conciencia del hombre y que se establecen entre los hombres en la producción, el intercambio y la distribución los bienes materiales. La producción social sólo puede darse cuando los hombres se unen para obrar en común, para establecer un intercambio de actividades. La base de las relaciones de producción se encuentra en las relaciones de propiedad sobre los medios de producción. El carácter de las relaciones de producción depende de quiénes sean los dueños de los medios de producción, de la forma en la que se realice la unión de esos medios con los productores.

La historia conoce dos tipos fundamentales de propiedad: la privada y la social. Sobre la base de la propiedad social y de la propiedad privada pueden constituirse dos formas de relaciones de producción, que figuran en la historia: de colaboración y ayuda mutua o de dominio y subordinación. Si la propiedad es social, los miembros de la sociedad son iguales con respecto a los medios de producción e imperan en su trabajo relaciones de colaboración y de ayuda mutua. La propiedad social impide la explotación, dando origen a la colaboración basada en los lazos de ayuda mutua entre los hombres. La propiedad social se presenta en la historia bajo diversos aspectos: como propiedad gentilicia, tribal, comunal, de todo el pueblo o del Estado, como propiedad cooperativa, etc. En el régimen de la comunidad primitiva, existía en forma de propiedad colectiva gentilicia y tribal.

Por el contrario, la propiedad privada expresa relaciones de dominio y subordinación, pues los dueños de los medios de producción explotan a los hombres carentes de propiedad. A lo largo de su desarrollo ascendente, las relaciones de producción basadas en la explotación del trabajo aparecen bajo las formas esclavista, feudal y capitalista.

Las relaciones de producción se desarrollan en conexión directa con las fuerzas productivas y actúan como forma de existencia y desarrollo de estas últimas. Las relaciones entre unas y otras están determinadas por la ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas. En el marco de una formación económico-social concreta, las relaciones de producción se modifican por influjo del crecimiento de las fuerzas productivas, pero su esencia permanece invariable. Ello se debe a los intereses de las clases dominantes, que procuran consolidar las relaciones de propiedad existentes. En una determinada etapa del desarrollo de la sociedad, las relaciones de producción sustentadas en la propiedad privada se convierten en un freno para el avance sin obstáculos de las fuerzas productivas; entre éstas y aquéllas surge un conflicto, resuelto por medio de una revolución social que derroca a la clase reaccionaria dominante e instaura nuevas relaciones de producción.

Relatividad

Es una concepción científica sobre los fenómenos más generales del universo que explica el espacio, el tiempo y otras propiedades de los cuerpos en relación con la materia y con la velocidad de su movimiento.

Expuesta por Albert Einstein, la teoría de la relatividad es más general que la física de Newton, predominante desde el siglo XVII y rompe con la noción absoluta que del espacio y el tiempo había predominado desde entonces.

La teoría de la relatividad tiene dos aspectos diferentes. En 1905 Einstein estableció la teoría especial de la relatividad, que postula el cambio en las propiedades de la materia cuando los cuerpos se desplazan a la velocidad de la luz o en las proximidades de ella.

En 1916 expuso la teoría general de la relatividad, que reconoce la variabilidad de las propiedades del espacio y el tiempo según los campos gravitatorios creados por las masas que haya en su entorno.

Einstein partió del principio clásico de la relatividad de Galileo-Newton, según el cual los procesos mecánicos se producen del mismo modo en sistemas que se mueven uno respecto a otro rectilinea y uniformemente. El avance de la óptica y de la electrodinámica llevó a la conclusión de que ese principio es aplicable a la difusión de la luz, es decir, de las ondas electromagnéticas (independencia de la velocidad de la luz respecto al movimiento del sistema). Dicha conclusión fue explicada por la teoría especial de la relatividad, que renunció al concepto de tiempo absoluto, al de simultaneidad absoluta y al de espacio absoluto. Según Einstein, el curso del tiemño depende del movimiento del sistema, y los intervalos de tiempo se modifican de tal modo que la velocidad de la luz, en el sistema dado, no cambia en dependencia del movimiento de éste. Se modifican, asimismo, las proporciones espaciales. De estas premisas se infirió gran número de conclusiones físicas, que suelen denominarse relativistas, es decir, basadas en la teoría de la relatividad. No hay que confundirlas con el relativismo filosófico, que niega el carácter objetivo de los conocimientos científicos. Entre tales conclusiones físicas, adáuirió singular significado la relación de Einstein, según la cual la masa de un cuerpo es proporcional a su energía. Esta correlación es muy aplicada en la práctica. En 1907-1908, de la teoría de la relatividad se sacó la conclusión de que para describir los procesos físicos es necesario utilizar la geometría tetradimensional (Espacio multidimensional, Minkowski).

Prosiguiendo sus investigaciones, llegó Einstein a la teoría general de la relatividad. En la mecánica clásica, el movimiento acelerado posee un sentido absoluto, pues va acompañado de la aparición de las fuerzas de inercia, ausentes en los sistemas que no experimentan aceleración. Las fuerzas de la inercia permiten hablar de movimiento acelerado sin indicar el sistema de referencia respecto al cual la aceleración se produce. Einstein partió de que las fuerzas de la inercia dependientes de la aceleración son equivalentes a las fuerzas de la gravedad oue provocan aceleraciones análogas de los cuerpos en sistemas inmóviles o que se mueven sin aceleración. De ahí se desprende que tampoco el movimiento ac°lerado es absoluto: el movimiento de un sistema que se acelera, si falta el campo de gravitación, no puede distinguirse, por sus efectos internos, del reposo del sistema o de su movirnientn uniforme y rectilíneo en el campo gravitatorio. La teoría general de la relatividad, por su contenido fundamental, constituye una nueva teoría de la gravitación. Se basa en la conjetura de que el espacio-tiempo tetradimensional en que actúan las fuerzas de la gravitación se subordina a las correlaciones de la geometría no euclidiana. Las correlaciones de la geometría no euclidiana en un plano pueden representarse de manera concreta en calidad de relaciones euclidianas habituales en las superficies curvas. Einstein, por analogía, interpreta la desviación de las correlaciones geométricas respecto a las euclidianas en el espacio-tiempo tetradimensional como curvatura del espacio-tiempo. Identificó tales curvaturas con la acción de las fuerzas de gravitación, con los campos de gravitación. La gravitación es una curvatura del espacio-tiempo. Semejante conjetura se vio confirmada en 1919 por las observaciones astronómicas que pusieron de manifiesto cómo el rayo de una estrella, prototipo de la línea recta, se curva en la proximidad del Sol bajo el influjo de la gravitación.

La teoría general de la relatividad, a diferencia de la teoría especial, no ha adquirido aún el carácter de concepción física indiscutible. Las conclusiones filosóficas de la teoría de la relatividad confirman plenamente las ideas del materialismo dialéctico y las estimaciones dadas por Lenin sobre el desarrollo de la física moderna. Las corrientes idealistas y positivistas de la filosofía burguesa han tratado de utilizar la teoría de la relatividad para afirmar el carácter subjetivo de la ciencia y la dependencia de los procesos físicos respecto a la observación. EL sentido verdadero de la teoría de la relatividad estriba en afirmar la independencia de los objetos físicos respecto a la elección de los cuerpos de referencia; dichos procesos transcurren uniformemente en todos los sistemas. La teoría de la relatividad proporciona una visión de los procesos objetivos más exacta que la de la mecánica clásica.

Relativismo

Es una variante del agnosticismo filosófico contemporáneo que niega la existencia de una realidad objetiva independiente del observador.

El relativismo niega el avance progresivo del conocimiento y afirma el carácter subjetivo de las teorías científicas, pulverizando la realidad en una multiplicidad de realidades, cada una ligada a lo que califican de paradigma o componentes básicos de la misma.

Entre sus defensores más relevantes están Karl Popper, Quine y Kuhn. Para este último, por ejemplo, la ciencia no tiene alcance general; la realidad nunca está separada de una teoría (paradigma), porque éstas son múltiples. Por tanto, la realidad objetiva no existe sino que está construída o definida por tales teorías, e incluso por formas de vida y culturas. Hay varias teorías compatibles con un conjunto de datos. Si estas teorías son lo suficientemente diferentes entre sí, entonces pueden ser consideradas como pertenecientes a diferentes paradigmas científicos. De aquí deriva la idea de la inconmensurabilidad de los paradigmas de Kuhn: no tiene sentido comparar unos paradigmas con otros ya que aun los términos iguales (masa, materia) presentan variaciones de significado de un paradigma a otro.

En consecuencia, finalmente el relativismo es una variedad camuflada del idelismo subjetivo que sostiene la multiplicidad de mundos y de paradigmas existentes al mismo tiempo, todos ellos igualmente válidos. Cualquier concepción es igualmente válida porque define algún aspecto de ella. No hay observaciones separadas de la teoría, y dado que para los mismos datos hay múltiples teorías o paradigmas y, finalmente, que los paradigmas son inconmensurables, se tiene una multiplicidad de realidades, cada una relativa a un paradigma.

Renovable

Es un adjetivo que acompaña a determinado tipo de energías, normalmente geofísicas, para indicar que a diferencia de las de origen orgánico, no se agotan nunca.

El concepto es superfluo y erróneo. Todas las formas de energía son renovables ya que la materia, lo mismo que la energía, no se puede destruir ni desaparecer. El error deriva del malthusianismo y su teoría acerca de la escasez y el agotamiento de los recursos, que tiene una especial incidencia en lo que a las fuentes de energía concierne, especialmente el petróleo.

La naturaleza renovable o no de las distintas formas de energía está en vuelta en una cadena de errores. Primero, el origen de los hidrocarburos es tanto orgánico como inorgánico; segundo, las reservas que existen de ellas no se conocen más que de manera parcial; y tercero, a lo largo de su historia el planeta ha creado determinadas formas de energía, las está creando en la actualidad y las seguirá creando en el futuro y, en la hipótesis más desfavorable, no es posible determinar si el ritmo de creación es superior o inferior al consumo.

Renta absoluta

Es la parte de la plusvalía de la que se apropian los terratenientes gracias al monopolio de la propiedad privada sobre la tierra y equivale a la diferencia entre el valor y el precio social de producción del producto agrícola.

En la agricultura, el nivel de la técnica es inferior al de la industria, por lo que también es también inferior la composición orgánica del capital. Con la misma inversión de capital, en la agricultura se emplea mayor cantidad de fuerza de trabajo y, siendo igual el grado de explotación de los obreros en todas las ramas de la producción, se obtiene más plusvalía que en la industria. La magnitud de la plusvalía creada supera la ganancia media y el valor de los productos agrícolas es superior al precio social de producción. La diferencia entre el valor y el precio de producción, es decir, la ganancia extraordinaria, los capitalistas la entregan como renta absoluta a los propietarios de la tierra en concepto de pago por su uso.

La propiedad privada sobre la tierra dificulta el traslado de capitales de la industria a la agricultura, obstaculiza la competencia entre las distintas ramas, la nivelación de la cuota de ganancia del capital agrícola con la cuota general de ganancia. A diferencia de la renta diferencial, la renta absoluta se obtiene de todas las tierra, independientemente de la fertilidad del suelo y del lugar de emplazamiento de las haciendas, así como del rendimiento de las inversiones adicionales de capital en un mismo terreno. Los campesinos que son propietarios de sus tierras, por regla general, no obtienen renta absoluta porque el nivel de los gastos de producción del producto agrícola en sus haciendas resulta sensiblemente mayor que el nivel social general. La renta absoluta encarece los artículos alimenticios y empeora la situación material de los trabajadores. Con el desarrollo del capitalismo, el ritmo de de mecanización del campo es muy inferior al de la ciudad y eso conduce al crecimiento de la renta absoluta. La nacionalización de la tierra elimina el monopolio de la propiedad privada sobre la tierra y la renta absoluta que se basa en él.

Renta diferencial

Es el excedente de la plusvalía sobre la ganancia media obtenido gracias a la mayor productividad del trabajo de los obreros agrícolas en tierras relativamente mejores, del que se apropia el dueño de la tierra.

En la agricultura desempeña un papel de singular importancia la tierra, cuya particularidad estriba en no ser un producto del trabajo humano, como ocurre con otros medios de producción. Se hallan limitadas no sólo la cantidad de toda la tierra, sino, además, las dimensiones de las tierras de diferente calidad. Aunque las tierras de menor fertilidad pueden transformarse en más fértiles, en cada período determinado la cantidad de tierra de una determinada calidad es limitada. Bajo el capitalismo, la limitación de la tierra hace que surja el monopolio sobre ella como objeto de explotación. La renta diferencial está condicionada por el monopolio capitalista de la tierra como objeto de explotación. Esto significa que las tierras como medio de producción se encuentran monopolizadas por tal o cual capitalista, y no pueden ser explotadas por otro. El monopolio de la tierra como objeto de explotación condiciona las particularidades que presentan los precios de los productos agrícolas. El precio social de producción de los productos de la agricultura se halla regulado por los costos de producción (con un nivel medio en la aplicación de la técnica), en las tierras peores y no en las de calidad media, dado que las tierras mejores, y de calidad media no bastan para abastecer con víveres y materias primas a la población urbana y a la industria. Si los precios de producción de las mercancías agrícolas se determinaran por las condiciones de producción de los terrenos de calidad media, los capitalistas no tomarían en arriendo las tierras peores, pues en ellas la producción no puede asegurar la cuota media de ganancia al capital invertido. En este caso, el insuficiente volumen de la producción haría que los precias de producción de los productos agrícolas se elevaran, en consonancia con la demanda, hasta el nivel en que resultara beneficioso para los capitalistas, trabajar, también, las tierras peores. Así, pues, el precio social de producción del producto agrícola es igual al costo de producción en la tierra peor (de las que se cultivan) más la ganancia media. Ahora bien, los costos individuales de producción de cada quintal métrico de producto son diferentes en las distintas tierras a consecuencia de la distinta productividad del trabajo. Por este motivo, los precios individuales de producción por unidad de producto también son diferentes. El capitalista que arrienda el peor terreno puede obtener la ganancia media, mientras que el capitalista arrendatario que explota unas tierras relativamente mejores, además de la ganancia media obtendrá una ganancia extraordinaria. Esta ganancia adicional -que forma parte de la plusvalía- es fruto de un trabajo más productivo de los obreros agrícolas. La mejor calidad de una tierra no proporciona renta diferencial, sino que sirve únicamente de premisa para una diferente productividad del trabajo. La ganancia adicional que se obtiene en las parcelas de tierra relativamente mejores pasa al propietario gracias al derecho de la propiedad privada sobre la tierra y constituye la renta diferencial.

Existen dos formas de renta diferencial: la renta diferencial I y la renta diferencial II.

La renta diferencial I es el excedente de la ganancia por encima de la ganancia media obtenida a consecuencia de la diferente productividad de los capitales invertidos en tierras desiguales por su fertilidad natural o por su situación respecto al mercado.

La formación de la renta diferencial I va unida, ante todo, a la diferencia de fertilidad natural de las tierras. Su fuente radica en la plusvalía que crean los obreros agrícolas y de la que se apropian los dueños de la tierra. La diferencia entre el precio individual de producción en las tierras relativamente mejores y el precio general de producción es lo que constituye la renta diferencial I de fertilidad.

Las tierras se diferencian también por su situación respecto a los mercados de venta de los productos agrícolas. Los gastos de transporte al mercado dependen de la distancia. En calidad de precio social de producción aparece el precio individual de producción por unidad de producto en las tierras más alejadas del mercado. En los terrenos relativamente cercanos al mercado, surge la renta diferencial I de situación.

La renta diferencial I es el resultado de la explotación de los obreros agrícolas, trabajo que posee mayor productividad en las tierras relativamente mejores. De la renta diferencial se apropia el dueño de la tierra porque el arrendamiento se establece teniendo en cuenta la fertilidad natural y la situación de las tierras dadas en arriendo.

La renta diferencial II es el excedente de la ganancia sobre la ganancia media obtenido en las haciendas gracias a inversiones adicionales de capital relativamente más productivas. La causa de que se produzca la renta diferencial II -lo mismo que la renta diferencial I- radica en el monopolio de la tierra como objeto de explotación. Su fuente es la plusvalía creada por el trabajo de los obreros agrícolas. La magnitud de la renta diferencial II está determinada por la diferencia entre el precio social y el precio individual de producción, diferencia que surge cuando se realizan inversiones adicionales de capital. A diferencia de lo que ocurre con la renta I, la renta II nace debido a la intensificación de la agricultura. La renta diferencial II es típica del capitalismo rural que ha alcanzado un nivel más elevado de desarrollo. Parcial y temporalmente, los capitalistas-arrendatarios se apropian de la superganancia obtenida por las inversiones adicionales de capital. Vencido el plazo del contrato de arrendamiento, la superganancia pasa al propietario de la tierra. Por esto el capitalista-arrendatario trata de prolongar el plazo del contrato, mientras que el propietario de la tierra, por el contrario, está interesado en reducirlo.

Renta del suelo

Es la parte de la plusvalía que crean los obreros asalariados en la agricultura y que se apropian los propietarios de la tierra.

La renta del suelo caracteriza las relaciones entre tres clases: capitalistas, terratenientes y obreros asalariados, y expresa las relaciones de explotación a que someten a los obreros asalariados los capitalistas y los terratenientes. Responde a una forma de relaciones agrarias que presupone al propietario que da su tierra en arriendo por el pago de una determinada suma; su arrendatario capitalista que tiene en sus manos una empresa capitalista y que, por el uso de la tierra, paga arrendamiento al propietario; al obrero asalariado que vende su fuerza de trabajo al arrendatario capitalista. De la plusvalía creada por los obreros asalariados se apropian el arrendatario capitalista, en forma de ganancia media sobre el capital, y el terrateniente, en forma de renta del suelo, renta que constituye el excedente de plusvalía sobre la ganancia media que se establece en la agricultura.

El desarrollo de la producción capitalista en la agricultura hace que el terrateniente se convierta, de hecho, en usurero de la tierra, el cual percibe la renta y no toma parte en el proceso de producción. A medida que el capitalismo se desarrolla, se eleva el importe de la renta y el precio de la tierra, con lo que se encarecen los productos agrícolas y empeora la situación de la clase obrera. Los propietarios de la tierra reciben también una renta en la industria extractiva y por los solares.

La renta del suelo presenta dos formas principales: la renta diferencial y la renta absoluta.

Reproducción

Es la renovación cíclica e ininterrumpida del proceso de producción.

Toda reproducción es, ante todo, la reproducción de los bienes materiales o del producto social global pero también comprende la reproducción de la fuerza de trabajo y de las relaciones de producción en cuyo marco se efectúa. Decía Marx que la reproducción no sólo produce mercancías y plusvalía; produce y reproduce también la propia relación capitalista: al capitalista por una parte y al obrero asalariado por otra.

Existen dos tipos de reproducción: la simple y la ampliada o acumulación. Cuando es simple, el proceso de reproducción se va renovando en proporciones invariables y la producción únicamente alcanza a reponer el desgaste de los medios de producción y de la fuerza de trabajo. Para continuar indefinidamente el proceso productivo primero hay que reponer el desgaste de los medios de producción, de manera que la reproducción no consiste sólo en seguir produciendo sino también en asegurar la reposición de ese desgaste, que afecta al conjunto de las fuerzas productivas, es decir, que no se limita a reponer únicamente los medios de producción sino también la fuerza de trabajo. En la reproducción simple los capitalistas dedican a sus gastos personales toda la plusvalía que se apropian bajo el aspecto de distintas formas de ingresos, de suerte que las dimensiones de la producción no se modifican. Cuando aparece un excedente de producción después de reponer el desgaste, se denomina reproducción en escala ampliada o acumulación.

La reproducción simple pone de manifiesto el mecanismo de la explotación a que la burguesía somete el trabajo asalariado de los obreros. Si el capitalista no recibiera anualmente plusvalía, que utiliza para satisfacer sus necesidades personales, se vería obligado a devorar el capital y se quedaría sin él transcurridos unos años. En realidad, los obreros reponen lo que el capitalista gasta anualmente para su consumo personal, lo reponen creando capital con su trabajo, es decir, los medios de explotación de que dispone el capitalista. De este modo, todo capital, independientemente de su origen y del volumen de la reproducción, es capital acumulado, trabajo no remunerado de los obreros, del que el capitalista se apropia sin retribuirlo. En la reproducción, el obrero, después de gastar su salario en medios de subsistencia, se encuentra en el mismo estado en que se hallaba antes de iniciarse el proceso, y, como antes, se ve obligado a presentarse en el mercado en calidad de vendedor de su fuerza de trabajo. Así se reproduce constantemente la dependencia económica de los obreros respecto al capital. Al mismo tiempo, mediante el trabajo de los obreros, se reproducen constantemente los medios de producción en manos del capitalista.

La reproducción simple era propia de las formaciones precapitalistas, cuya economía poseía un carácter eminentemente natural. En el capitalismo lo característico es la reproducción ampliada o acumulación.

República

Es aquella forma de Estado en la cual los ciudadanos pueden elegir al Jefe del Estado, que ostenta el cargo de Presidente de la República.

Requeté

Sinónimo de carlista, tradicionalista o integrista.

Resiliencia

Es un concepto introducido por la burguesía tras la crisis capitalista de 2007 a fin de que las masas se resignen ante el empeoramiento brusco de las condiciones de vida y trabajo.

El término procede de la sicología, donde indica la capacidad de algunas personas para afrontar las adversidades. De ahí pasó a utilizarse para denominar a la recuperación y repoblación de los pueblos rurales abandonados y, en general, a la resiliencia local como capacidad de las pequeñas comunidades de autoabastecerse a sí mismas. A partir de esas nuevas propuestas en 2005 algunos grupos seudoecologistas crearon en Reino Unido el movimiento de ciudades en transición.

La burguesía utiliza este retorno al socialismo utópico para adormecer a las masas frente a la crisis con nuevas teorías como el decrecimiento y la sostenibilidad.

Retórica

Es el arte de exponer, argumentar y divulgar el conocimiento.

Aristóteles dijo que en el conocimiento existía un terreno intermedio entre lo cierto y lo erróneo. Es el dominio de lo verosímil, o sea, de lo que es creíble porque se puede argumentar razonadamente, sin que sea comúnmente aceptado. Mientras la lógica es una teoría de lo incuestionable, la dialéctica y la retórica se limitan al campo de lo que es sólo es verosímil. Por tanto, tanto la retórica como la dialéctica son una ampliación de la lógica. Se distinguen porque la dialéctica es un método de investigación que genera nuevas proposiciones mediante la confrontación con los oponentes con los que se discute. Por el contrario, la retórica adopta una orientación unilateral que va del orador a un auditorio que escucha pasivamente y no discute, en donde el orador trata convencer a sus oyentes. No aporta conocimientos nuevos sino que los reproduce de una manera racional.

Que un argumento científico sea razonable no quiere decir que sea persuasivo. El conocimiento no se expande por su fuerza propia, por su propio contenido, sino también por la forma de exponerlo. No basta saber lo que hay que decir, sino que es necesario también saber decirlo. Para ello es necesario utilizar la expresión más adecuada.

Con el tiempo la retórica se fue convirtiendo en el arte de la ornamentación y la elocuencia, en una manera brillante de exponer tanto los conocimientos ciertos como los absurdos. Se diluyó pronto en la poética. Orientada totalmente hacia el ornamento, se apartó de la gramática y la lógica. Aunque triunfa en la enseñanza decae en favor de un nuevo valor: la evidencia, que se basta por si sola, no necesita del lenguaje o por lo menos pretende usarlo solo como herramienta de expresión.

Peirce relacionó la retórica con la semiología y la llamó retórica pura. Luego Charles Morris la llamó pragmática. Hoy la retórica está, bajo otros nombres, vinculada con la hermenéutica porque la interpretación se encuentra ya en la misma composición: concebir un discurso persuasivo es anticipar la forma en que ha de ser interpretado, de tal manera que la estrategia productiva se subordina así a la interpretación del discurso.

Retroalimentación

Es el proceso circular por el cual un sistema se regula a sí mismo obteniendo información sobre el medio que le rodea a fin de alcanzar determinados estados.

Es un concepto derivado de la cibernética.

Revisionismo

Es la tergiversación de los principios generales del comunismo para conducir al movimiento obrero a la conciliación y el sometimiento a la explotación capitalista.

El marxismo siempre se ha desarrollado en lucha y contraposición tanto con la ideología burguesía como con la influencia de esa misma ideología en el seno del movimiento obrero. Buena parte de las obras de los clásicos del comunismo se escribieron polemizando, por una parte con autores burgueses como Hegel, Ricardo o Feuerbach y, por la otra con otros como Proudhon, Dühring o Lasalle que no se calificaban como burgueses, sino como defensores de los obreros. Esta lucha ideológica se desencadena para dotar a la clase obrera de una ideología que sea a la vez científica y revolucionaria, es decir, no para describir una utopía inalcanzable, un mundo imaginario para soñar que careciera de las lacras de éste, sino una vía práctica y concreta que responda a los intereses revolucionarios del proletariado y de la marcha misma de la historia hacia una sociedad sin clases.

Como la ideología burguesa es socialmente dominante, es la de toda la sociedad y, por lo tanto, también la de amplias masas de obreros. Por eso Marx y Engels se vieron enfrentados, primero, al reformismo, expresión inicial de esa influencia burguesa entre la clase obrera que, o bien pretendía edificar comunas o zonas liberadas de capitalismo dentro del mismo capitalismo, o bien trataba de eliminar algunas de las consecuencias más desagradables de la explotación, pero no la explotación misma. El reformismo fue batido por la crítica y el trabajo político de Marx y Engels, que lograron imponer la ideología científica y revolucionaria como predominante en el seno del movimiento obrero, así como edificar un partido propio, no supeditado a la burguesía.

Pero la influencia de la burguesía no cedió por ello y demostró su versatilidad vistiéndose aparentemente con los mismo ropajes de Marx y Engels, hablando su mismo lenguaje. Tras las muerte de Engels, a finales del siglo XIX, Bernstein sostuvo que la elaboración y el desarrollo ulteriores de la doctrina marxista debe comenzar con la crítica de la misma. El viejo reformismo se convierte en el nuevo revisionismo con un intento de depurar a Marx y Engels de algunos supuesto errores que habían cometido y de aplicar sus ideas creativamente a unos tiempos diferentes de los que conocieron aquellos.

El revisionismo tuvo su origen en el rápido crecimiento del movimiento obrero a finales del pasado siglo, acompañado de la propia implantación en su seno del marxismo como teoría dominante. Con la industrialización acelerada, el número de obreros crecía en los países más avanzados, integrando a grandes masas de campesinos y pequeños burgueses arruinados. La asimilación del marxismo por estos nuevos obreros no podía resultar consecuente, sino parcial y vacilante. Los reformistas del pasado siglo habían perdido la batalla ideológica y el marxismo se había convertido en la ideología dominante en el seno del movimiento obrero. Los revisionistas surgen posteriormente porque la burguesía se vio obligada a efectuar su labor de zapa desde dentro del propio marxismo; el peor enemigo del marxismo pasó a integrarse en sus propias filas. El triunfo ideológico del marxismo supuso que todo tipo de errores se deslizaran por su interior bajo la apariencia de una acérrima defensa de los principios expuestos por Marx y Engels: La dialéctica de la historia es tal -decía Lenin-que el triunfo teórico del marxismo obliga a sus enemigos a disfrazarse de marxistas.

La etapa pacífica del capitalismo entre 1871 y 1914 en la que se forman los grandes partidos socialdemócratas europeos, alimentó los primeros gérmenes revisionistas, aduciendo sus dirigentes entonces que el parlamentarismo y el pacifismo que predicaban no eran más que una preparación para la revolución. La Primera Guerra Mundial, en la que se alinearon abiertamente con su propia burguesía en defensa de la agresión imperialista contra los obreros de otro país, acabó desenmascarándoles como lo que eran: agentes de la burguesía en las filas obreras, a los que hay que combatir sin descanso. Esta fue la tarea que Lenin se impuso, surgiendo con fuerza sus escritos en contra de esta nueva corriente que pretendía de nuevo poner al movimiento obrero bajo la influencia de la burguesía. Lenin subrayó cómo, a diferencia del viejo reformismo del siglo XIX, el revisionismo tiene un nuevo fundamento económico y social en el capitalismo monopolista, en el imperialismo, que había que criticar sin tregua ni vacilación. La Internacional Comunista constituyó el freno más importante, que dejó en evidencia a los revisionistas y a la socialdemocracia como lo que eran: el segundo pilar de los monopolistas, su brazo izquierdo.

Una segunda oleada de revisionismo se desató a la muerte de Stalin, abriendo el camino para que las viejas ideas pacifistas y conciliadoras –siempre presentes y siempre agazapadas- levantaran cabeza y volvieran a imponerse dentro del Movimiento Comunista Internacional. En esta ocasión fue Mao Zedong quien desenmascaró las nuevas teorías revisionistas, que esta vez se beneficiaban de la inexperiencia y, por tanto, de los errores cometidos en la construcción del socialismo. Esta nueva ofensiva demostró que la marea revisionista era tan fuerte que alcanzaba a los propios países socialistas. Esa plataforma fue aprovechada por quienes permanecían emboscados entre los partidos comunistas del mundo entero para hacerse con la dirección primero y destruirlos más tarde, sembrando la desmoralización y el caos entre las filas obreras. Finalmente la bancarrota de los revisionistas tras la caída del telón de acero paradójicamente ha logrado uno de sus anhelados sueños: la unidad de la izquierda, la confluencia con los viejos reformistas socialdemócratas para tratar de remediar la agonía del capitalismo.

Como fenómeno político e ideológico, el revisionismo tiene una magnitud internacional, pues se manifiesta en todos los países del mundo. Al mismo tiempo, es una corriente ideológica que se prolonga ya durante un siglo, y es que, como decía Lenin, es un fenómeno permanente: hoy el capitalismo no podría sostenerse en pie sin el apoyo que le prestan los reformistas de todo tipo. Esta persistente influencia del revisionismo sólo puede explicarse porque aunque hayan desaparecido los partidos políticos que lo sustentaban subsisten plenamente sus ideas; las causas que provocaron su surgimiento no han remitido en absoluto: hay una base económica y una serie de sectores sociales que lo nutren. El revisionismo persiste por la propia influencia de la burguesía, porque las ideas dominantes son las de la clase dominante, pero también porque se presenta como una ideología al servicio de los intereses obreros y populares, envuelta en el papel de celofán de la izquierda y, en cuanto tal, arraiga entre las masas con fuerza.

La lucha contra el revisionismo en todas sus formas, sigue siendo, pues, de la máxima actualidad, porque es uno de los baluartes más importantes con los que cuenta el capitalismo para perpetuarse en el poder. Aunque hoy nadie reconoce sostener sus posiciones políticas e ideológicas, visto su descrédito, su influencia es mucho mayor de lo que pudiera parecer a primera vista. El reformismo forma parte de la ideología dominante y encuentra grandes facilidades de difusión. Por otra parte, los revisionistas siempre han aprovechado y explotado al máximo el prestigio del comunismo. Los revisionistas desacreditan al comunismo con su política conciliadora, especialmente entre la juventud, fomentan la confusión de sus ideas con las del comunismo mismo (eurocomunistas se llamaban en Europa).

El marxismo-leninismo resume toda la experiencia revolucionaria práctica del movimiento obrero a lo largo de casi dos siglos. Para dirigir una revolución hay que aprender de quienes han seguido ese camino, y esos no son otros que los clásicos del marxismo-leninismo, los únicos que han guiado a millones de obreros y campesinos a la lucha y han construido una sociedad distinta. La burguesía también conoce esto y por eso precisamente introduce a sus agentes, a fin de que tergiversen esas experiencias históricas y lleven a las masas a la capitulación. Por eso no basta sólo con combatir a la burguesía: hay que combatir también a todos sus agentes infiltrados y camuflados entre las propias masas (los reformistas, los oportunistas, los revisionistas, etc.).

La lucha contra el revisionismo es una lucha en el seno mismo del movimiento obrero, pero eso no puede privar de un ápice de energía a la denuncia de sus manejos porque se trata de un colaborador fundamental de la oligarquía para sostener su régimen de explotación: La historia del movimiento obrero -pronosticó Lenin- se desarrollará ahora, inevitablemente, en la lucha entre estas dos tendencias, pues la primera de ellas no es resultado de la casualidad, sino que tiene un fundamento económico. El revisionismo divide a la clase obrera y, en consecuencia, no sólo fortalece a la burguesía, sino que le dota de colaboradores entre sus propios enemigos. Consigue que una parte de los obreros se alinee con la burguesía en contra del conjunto de la clase obrera.

El revisionismo ha demostrado una extraordinaria pujanza en el seno del movimiento obrero mundial precisamente porque no se trata sólo de un problema de degeneración personal de los dirigentes de un partido comunista en un determinado país, sino de algo que tiene fuertes raíces económicas y sociales: No es posible explicar -decía Lenin- dichas desviaciones ni como casualidades ni como equivocaciones de tales o cuales personas o grupos, ni siquiera por la influencia de las peculiaridades o tradiciones nacionales, etc. Tiene que haber causas cardinales, inherentes al régimen económico y al carácter del desarrollo de todos los países capitalistas, que originan constantemente estas desviaciones.

La extraordinaria influencia burguesa y reformista entre los obreros no se explica sólo por razones ideológicas, sino por la existencia de sectores sociales más amplios que asumen esa ideología como la suya propia y la transmiten y difunden de una forma práctica entre ellos. Esos sectores sociales que funcionan como intermediarios y nutren esta corriente dentro del movimiento obrero han sido la pequeña burguesía y la aristocracia obrera. La pequeña burguesía es una capa social intermedia entre los monopolistas y los obreros, en una situación económica y política cada vez más débil y precaria. Extensas capas pequeño burguesas se arruinan o subsisten a duras penas en condiciones cada vez más difíciles, con un nivel de vida muchas veces inferior a los obreros, por lo que ven obligados a perder su independencia económica y ponerse a trabajar a sueldo de otro. Aunque se integren entre los obreros, mantienen su mentalidad individualista y burguesa y pretenden aprovecharse de la fuerza del movimiento obrero para sus propios intereses de clase, difundiendo el pacifismo, la conciliación y la claudicación. Sus posiciones políticas son un reflejo de su inexorable trayectoria social bajo el capitalismo monopolista, que no les abre ninguna perspectiva de futuro. Están caracterizadas por una aparente neutralidad social, por una tendencia a hablar en nombre de la humanidad en abstracto, de los ciudadanos y de las personas en general. Hoy este tipo de teorías consideran que es simplista hablar de clases sociales, porque las situaciones sociales son mucho más complejas y lo que predomina es la clase media. El fin de las clases (y por supuesto de la lucha de clases) es una de las peculiaridades que caracterizan al pensamiento reformista.

Pero la situación de la pequeña burguesía no añade nada nuevo a lo que ya era conocido desde el mismo origen del capitalismo y que ya fue también el soporte social del viejo reformismo del siglo XIX. Lo verdaderamente nuevo bajo la nueva fase monopolista del capitalismo es el surgimiento de la aristocracia obrera, verdadero sostén del revisionismo actual. El imperialismo es un régimen parasitario, corrompido y en descomposición, donde la exportación de capitales, el saqueo de las gigantescas riquezas de los países coloniales y las superganancias monopolistas engendran una casta de rentistas ociosos. Este flujo de riquezas también permite a la burguesía sobornar a una parte del proletariado de su país. Este sector obrero sobornado es el otro soporte social del revisionismo. No se trata -como los revisionistas mismos han manifestado- de un aburguesamiento del conjunto de la clase obrera de los Estados capitalistas más avanzados, sino de la corrupción de un sector privilegiado y reducido de la misma, sector al que Engels denominó aristocracia obrera. Según Lenin, en todos los países avanzados vemos la corrupción y la venalidad de los líderes de la clase obrera y de las capas superiores de la misma, cómo se pasan al lado de la burguesía por las dádivas que reciben, ya que la burguesía concede a estos líderes enchufes y a las mencionadas capas superiores unas migajas de sus beneficios, echa sobre los obreros atrasados y foráneos el peso del trabajo peor retribuido y menos calificado y acentúa los privilegios de la aristocracia de la clase obrera en comparación con la masa. Decía Lenin que cuando Inglaterra tuvo el monopolio del mercado mundial a lo largo de todo el siglo XIX, pudo corromper durante mucho tiempo a sus obreros; pero bajo el imperialismo eso no es posible porque son varias las potencias que se disputan la hegemonía mundial y sólo pueden corromper a un pequeño sector de su propio proletariado. Por eso, lo que durante la segunda mitad del siglo XIX fue característico de Inglaterra, el triunfo total del reformismo entre la clase obrera, se extendió a lo largo del siglo XX entre todas las grandes potencias, pero no podía abarcar al conjunto de la clase obrera, sino sólo a un reducido sector de la misma.

No obstante ese pequeño sector tiene una importancia política enorme porque el Estado moderno -decía Lenin- no puede prescindir de las masas, y para embaucar a las masas tras la burguesía, hacen falta complicidades en el seno del proletariado, porque el componente fundamental de las masas hoy son los obreros. Desaparecidas las formas elitistas y caciquiles de dominación, las masas irrumpen en la vida política contemporánea, y los monopolistas no tienen ningún problema en ofrecer participación a las masas, siempre que se pongan bajo su dirección. El problema de lo que ellos llaman democracia es justamente ese: cómo conseguir que los obreros pierdan toda su independencia política y se subordinen a la burguesía. Es ahí donde los revisionistas desempeñan su labor, como avanzadilla de la burguesía entre las mismas filas obreras. Los revisionistas hablan el lenguaje de los trabajadores y prometen toda clase de mejoras para impedir el crecimiento de su organización independiente y revolucionaria.

El soborno no aparece sólo como un vulgar sobre ni como una sucia mordida que percibe el corrupto reformista extraoficialmente. Todo se ha civilizado y normalizado para que no generen mala conciencia las 30 monedas de plata de los Judas. Al mismo tiempo, todo se ha institucionalizado, porque para el control de las masas es imprescindible un sistema organizativo ampliamente ramificado de elecciones, prensa, partidos y sindicatos, de muy costosa financiación. De ahí que sólo sea posible en los países imperialistas más fuertes. Bajo el monopolismo y la dominación económica de los grandes consorcios internacionales, las superganancias dejan de tener un carácter esporádico, porque los precios se forman en un mercado mundial en el que los países más fuertes compiten con grandes ventajas. Una parte de esos superbeneficios van a parar al complejo de instituciones que alimentan el reformismo, por lo que los privilegios económicos de la aristocracia obrera se corresponden con sus privilegios políticos: Las instituciones políticas del capitalismo moderno -prensa, Parlamento, sindicatos, congresos, etc.- han creado prebendas y privilegios políticos correspondientes a los económicos para los empleados y obreros respetuosos, mansitos, reformistas y patrioteros. En todas esas instituciones, que tienen por objeto embaucar a los obreros en el cenagal de la política burguesa, es donde los revisionistas están cómodamente asentados. Por eso el reformismo aparece más desarrollado en las grandes potencias imperialistas y eso les evita tener que recurrir a los militares para sostenerse en el poder, como los países subdesarrollados.

Desde esas posiciones, los revisionistas desempeñan sus dos funciones principales: en primer lugar, embaucar y corromper a la clase obrera, y luego, lavar la cara a la dominación burguesa, con la consabida demagogia democrática. Hay democracia cuando la oligarquía deja un hueco para que los revisionistas cumplan con el papel que les tienen asignado; no la hay cuando, al agotarse la fuente de superganancias, los monopolistas se reservan todos los puestos para sí mismos. Pretenden convencer que la democracia es el reparto, pero el reparto con los reformistas, porque a las masas no llega nada. Ahora bien como ellos hablan en nombre de las masas, es como si a éstas también les tocara algo. Por tanto, lo que califican de democracia no es más que un sistema sofisticado de control de las masas a través de las organizaciones reformistas que consiste en arrebatar a los obreros su independencia (política, sindical, ideológica, etc.) a favor de unos supuestos representantes naturales que no son otra cosa que colaboradores de los monopolios, a través de los cuales éstos ponen a aquellos bajo su férula.

Los reformistas, por tanto, no tienen un interés propio o distinto del de los grandes monopolistas; su papel es el de intermediarios, o lo que la prensa llama ahora agentes sociales con la misión de poner a los obreros bajo el dictado de sus mismos explotadores. Por eso Lenin los llamaba los mastines del capitalismo: guardan el rebaño del amo.

Revolución

Es el cambio económico, político y social protagonizado por las masas populares que logra dar un salto cualitativo derrocando a las clases hasta entonces dominantes por medio de la violencia y haciendo progresar a la historia.

Revolución cultural

Fue el movimiento de las masas populares de China en los años sesenta del siglo pasado para la defensa de las conquistas adquiridas tras la revolución de 1949 contra los dirigentes revisionistas que se habían apoderado del Partido Comunista y de la República Popular.

La Revolución Cultural fue uno de los acontecimientos más extraordinarios del siglo XX. Era la revolución dentro de la revolución, la demostración de que la revolución socialista no es un acto, un instante, sino la apertura de un periodo de profundos cambios y convulsiones con la participación activa de los obreros, los oprimidos y las masas populares en general. La revolución socialista no se circunscribe a la expropiación, ni a los planes económicos sino que necesariamente debe modificar en profundidad también las instancias políticas y culturales y para eso no basta un partido, ni un ejército sino que debe promover a millones de personas a liberarse de las cadenas y ataduras de todo tipo. Sólo así puede germinar no ya una sociedad, sino un hombre nuevo.

Ante todo la Revolución Cultural fue un movimiento de las masas. En mayo de 1966 empezaron a surgir los dazibaos o carteles murales en la Universidad de Beijing denunciando el revisionismo, pero luego el fenómeno se generalizó y aparecieron murales -muchos de ellos grandes obras de arte- por todas partes. El espectáculo de las masas populares destituyendo a los más altos dirigentes del Estado y del propio Partido Comunista fue un acontecimiento de alcance internacional. No hay muchos ejemplos históricos de un Jefe del Estado (y viejo militante del Partido Comunista) como Liu Shaoqi, del alcade la capital (también veterano militante comunista) Peng Zhen y del Secretario General Deng Xioping, denostados y criticados pública y masivamente. En cualquier otro país del mundo eso constituye un delito y conduce a las masas a la cárcel, mientras que en China fueron ellos -y otros muchos- los que tuvieron que soportar los ataques y acabaron detenidos o trabajando en los empleos más humildes. Esto sacudió a todo el mundo: mientras en las revueltas antirracistas de Estados Unidos o en las calles de París la policía disparaba y golpeaba a los manifestantes, en China los manifestantes sacaban a los burócratas de sus madrigueras y los exponían públicamente a la crítica de las masas.

El alcance propagandístico de aquella convulsión fue tremendo, llevando la crítica contra el revisionismo por los cinco continentes y favoreciendo la formación de partidos verdaderamente comunistas en muchos países.

Al mismo tiempo, la Revolución Cultural tuvo importantes defectos, limitaciones y dificultades, hasta el punto de que no pudo completar su programa de impedir el retorno de China al capitalismo. El más importante es que careció de un partido comunista dirigente, y lo que es aún peor: la Revolución estuvo enfilada contra el propio Partido Comunista, que había marginado a Mao, cayendo en manos de los revisionistas.

En China el Partido Comunista había experimentado una grave crisis durante el Gran Salto Adelante, hasta el punto de llegar a la parálisis. Se había convertido en un frente nacional en el que coexistían de diversas clases, diversas líneas y diversas ideologías que luchaban entre sí. No eran luchas entre camarillas o luchas personales sino una lucha de dirección o sobre la línea política a seguir. Ya antes de 1966 el país estaba al borde de la guerra civil.

Uno de los puntos de fricción más importantes con los revisionistas es muy sigificativo. Para ellos se trataba de someter a los equipos de la Revolución Cultural a los órganos del Partido Comunista; por el contrario, para los impulsores de la Revolución, de lo que se trataba era de atacar esos mismos órganos y depurarlos. La consigna de disparar contra el Cuartel General tenía ese significado: el enemigo era el propio Partido Comunista.

La Revolución Cultural fue obra de Mao, que desde el Gran Salto Adelante había sido desplazado de la dirección del Partido Comunista. También en este punto se trata de un fenómeno original porque no hay muchos ejemplos en los que la revolución la desencadene quien nominalmente es el máximo dirigente del país. Al final del Gran Salto Adelante, a pesar de que había sido relegado del primer plano de la vida política, Mao había esperado agazapado hasta que pudo retornar, criticando muchas de las medidas adoptadas por la dirección del Partido Comunista. Mao temía que en China se impusiera el revisionismo como en la Unión Soviética con Jruschov. Sus críticas principales a la dirección de Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping fueron el retorno a las formas privadas de agricultura, el resurgimiento de los centros de enseñanza superiores y el uso de la tecnología extranjera.

A pesar de su papel determinante en la creación y dirección del nuevo Estado chino, Mao no hubiera logrado removerlo de sus raíces sin el apoyo de una serie de fuerzas dispersas, en primer lugar, un segmento importante del Ejército controlado por Lin Biao quien, en 1965, al suprimir los grados militares, hizo tambalear la influencia de quienes estaban a su frente. El Ejército había conseguido éxitos (en 1964 la bomba atómica) y para Mao era un ejemplo de la combinación entre la capacidad técnica y la voluntad revolucionaria.

En segundo lugar, Mao tuvo el apoyo de un grupo de intelectuales radicales dirigidos por Chen Boda, un cuadro muy cercano a Mao en la etapa de Yenan, a Lin Biao, y a Jiang Qing, la mujer de Mao. Este grupo movilizó a los trabajadores y a las masas alegando que era el propio Partido Comunista quien estaba traicionando al socialismo y dio a la Revolución un carácter a la vez juvenil e intelectual.

En tercer lugar, la revolución fue impulsada por el aparato de seguridad que dirigían por Kang Sheng y Xie Fuzhi.

La Revolución Cultural era una necesidad muy sentida por las masas y sus protagonistas más conocidos fueron los Guardias Rojos, formados principalmente por estudiantes. Pero no se trata de los estudiantes ociosos que conocemos en occidente sino de jóvenes que compatibilizaban el estudio con el trabajo. En una emisión de radio se definió así: La guardia roja es una organización creada por los escolares de enseñanza media de familias de obreros, de campesinos pobres y medios, de cuadros revolucionarios y de soldados revolucionarios. Su distintivo era un brazalete rojo que simbolizaba el regreso a los tiempos heroicos de la Larcha Marcha y de Yenan. Se recuperaron muchas de las consignas y gestos de las décadas pasadas, tratando de volver al espíritu combatiente de antaño. Algunos guardias rojos sacaron del baúl los viejos uniformes militares de sus padres y se los volvieron a enfundar. En la literatura y el teatro se desempolvaron los temas antiguos de la lucha contra los japoneses y las historias bélicas revolucionarias.

Formalmente se inicia como un movimiento para la educación socialista, que no se podría comprender si no se tuviera en cuenta la extraordinaria importancia de los intelectuales en China y lo que se pretendía afirmar exactamente con la noción de cultura. La propuesta comunista de lograr que los obreros y campesinos pudieran instruirse era totalmente ajena a China. Más que en cualquier país capitalista, en China la educación existente era elitista en extremo, favorecida por una compleja escritura ideográfica sólo apta para iniciados. La literatura, la ópera y la música eran un reducto para seres exquisitos. Desde el Movimiento 4 de Mayo la intelectualidad había jugado un papel muy importante en un país completamente analfabeto pero, al mismo tiempo, constituían un sector muy alejado de las masas. La misma expresión revolución cultural era de uso común en China desde 1919 y trataba de enfatizar la importancia de la movilización ideológica, la relevancia de los estímulos espirituales y el entusiasmo revolucionario de las masas. Los intelectuales debían participar en ese gran proceso de movilización pero, al mismo tiempo, los intelectuales debían ser transformados: En todo el proceso de la revolución socialista y de la construcción del socialismo, el problema de la transformación de los intelectuales es uno de los más importantes. El movimiento pretendía reducir las barreras entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, lo cual significa:

— alfabetizar, crear escuelas y universidades, elevar el nivel cultural de las masas


— vincular el saber a la práctica, el aspecto intelectual con el técnico


— crear un elenco importante de expertos y rojos, esto es, equipos de técnicos y profesionales compenetrados con la revolución.

En la antigua China la cultura era libresca y se concebía como una acumulación enciclopédica de conocimientos. Existía un convencimiento profundamente arraigado que menospreciaba la aplicación del saber, su utilidad para transformar la naturaleza y la sociedad. Un tradicional aforismo de Mencio decía que el que usa su cabeza gobierna, el que trabaja con sus manos es gobernado.

Por tanto, una verdadera revolución no podía preservar esa situación, no podía ser exclusivamente económica sino que debía abordar, además, los diversos aspectos político e ideológico. Era, además, doble: la popularización y la divulgación, por un lado, y la ampliación y la elevación, por el otro.

La mejora cultural y científica debía llegar de los países más avanzados, que no sólo eran capitalistas sino extraños desde el punto de vista nacional. El progreso cultural debía nacionalizarse, esto es, adoptar una forma propiamente china, con el obstáculo de que esas formas auctóctonas eran feudales y que la mayor parte de los intelectuales eran de procedencia burguesa. Las disputas que todo ello causó en la revolución china y el grado de tensión que llegaron a alcanzar, es difícilmente descriptible. Y esas divergencias no sólo eran técnicas sino que tenían una profunda carga política porque el alcance de la producción artística tenía una extraodinaria resonancia. Por ejemplo, en 1965 en China acudían al cine 2.000 millones de espectadores.

El cambio se produjo en noviembre de 1965 con una crítica de Yao Wenyuan (integrante luego de la Banda de los Cuatro) a la ópera del vicealcalde de Beijing, el historiador Wu Han, titulada La destitución de Hai Jui. El objetivo del ataque no era Wu Han sino su jefe inmediato, el alcalde Peng Zhen. Por medio de una comisión de cinco intelectuales Peng Zhen dirigía desde Beijing una parte importante de la producción artística y se había empezado a producir un enfrentamiento entre ese tipo de producción literaria y el que desde Shangai venían promoviendo otro tipo de intelectuales, encabezados por Zhang Chungqiao y Yao Wenyuan, integrantes ambos de lo que luego se conocería como la Banda de los Cuatro. El guión de la ópera de Wu Han versaba sobre un antiguo emperador corrupto que despedía a un funcionario público virtuoso, una alegoría para atacar veladamente a Mao y apoyar a Peng Dehuai. La crítica abierta de dicha obra, publicada por Yao Wenyuan, constituía una defensa de Mao pero, a causa del enconado enfrentamiento literario existente, sólo se publicó inicialmente en un medio de escasa difusión. Después de mucha resistencia fue publicado de nuevo en el Diario del Pueblo en noviembre de 1965 y fue como el toque de trompeta que desencadenó la Revolución Cultural.

La Revolución Cultural empezaba como un desafío entre Shangai, la ciudad proletaria, y Beijing, la vieja urbe burocrática. Además de los guardias rojos, en Shangai los trabajadores militantes en las fábricas comenzaron a formar sus propios grupos revolucionarios. A principios de noviembre de 1966, un joven trabajador del sector textil de Shangai, Wang Hongwen, de 33 años, creó el Cuartel General Revolucionario de los Trabajadores para coordinar los destacamentos de obreros revolucionarios de la ciudad portuaria. Desde finales de ese mes, el Cuartel General de Shangai, respaldado por el Grupo para la Revolución Cultural de Beijing, desató una lucha cada vez más violenta con el Destacamento Rojo de Shangai, apoyado por el Comité local del Partido Comunista. Este enfrentamiento se debía a que los revisionistas, estimulados por Peng Zhen, habían aparentado ponerse al frente de la Revolución Cultural, creando organizaciones paralelas.

El 30 de diciembre, decenas de miles de trabajadores organizaron batallas callejeras en el exterior de las oficinas del Comité local del Partido Comunista. Comenzaron las huelgas. El puerto quedó paralizado, con más de 100 buques extranjeros esperando para la descarga. El transporte ferroviario también se detuvo. El Cuartel General anunció que no reconocía la autoridad del Comité local del Partido Comunista y que asumía el gobierno de la ciudad. El 5 de febrero de 1967 se proclamó la Comuna Popular de Shangai.

La toma de poder de Shangai se convirtió en un modelo para el resto del país.

El movimiento había penetrado bien pronto en el terreno político, hasta el punto de que se desplegó bajo la consigna de poner la política en el puesto de mando, con el que se pretendía combatir tanto las tendencias oportunistas de la dirección del Partido Comunista como las desviaciones capitalistas. Tres millones de personas fueron obligadas a someterse a cursos de reeducación. Entre un 60 y un 70 por ciento de los funcionarios centrales y de un 70 a un 80 por ciento de los funcionarios locales y provinciales fueron depurados. En más de una ocasión Mao había sostenido que no podía existir ninguna construcción sin destrucción. Sin embargo, al principio no parecía que la Revolución Cultural conduciría a depuraciones masivas. No obstante, a partir de finales de 1964, los equipos destinados a llevarla a cabo destituyeron a un cuatro por ciento de los cuadros comunistas, alcanzando en algunas regiones un cuarenta por ciento. De los 23 miembros originales del Buró Político sólo quedaron 9 y sólo 54 de los 167 miembros del Comité Central. Pareció que se había destruído a la dirección revisionista del Partido, con Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xioping como figuras principales. No fue así.

Los primeros enfrentamientos políticos se produjeron como consecuencia de las denuncias contra algunos dirigentes y altos funcionarios. En marzo de 1966 Lin Biao destituyó de su puesto en la jefatura del Estado Mayor al anterior ministro de Seguridad, Luo Ruiqing por su negativa a que el Ejército se mezclara en las batallas políticas. El asunto era una reedición de la Conferencia de Lushan de 1959 en la que fue destituido Peng Dehuai. En realidad, la mayor parte de las batallas de la Revolución Cultural contra el revisionismo iban enfiladas contra quienes seguían sosteniendo que el Gran Salto Adelante había sido un fracaso. Dos de las figuras claves que salieron peor paradas de la Revolución Cultural fueron Peng Zhen y Liu Shaoqi que inicialmente habían apoyado a Peng Dehuai en la Conferencia de Lushan en 1959. A su vez, eso significa que dicha batalla no se había cerrado y, en consecuencia, que los revisionistas seguían manteniendo posiciones muy sólidas en el interior del Partido Comunista, el Ejército Popular de Liberación y el Estado.

En la propaganda burguesa se dibuja la revolución cultural como una etapa caótica y confusa cuya consecuencia más importante, además de la represión y las depuraciones, fue la paralización de la actividad económica. También en el pensamiento revisionista revolución y economía aparecen como términos opuestos y, en consecuencia, la revolución cultural sería una supuesta etapa de bancarrota económica para China. Naturalmente la verdad es que para los comunistas revolución y desarrollo económico deben ir necesariamente de la mano, lo que en China expresó una consigna muy conocida, que llegó a incorporarse luego a la Constitución de 1975: Empeñarse en la revolución y promover la producción. Para los comunistas la economía no puede avanzar sin impulsar la revolución pero, con el tiempo, los revisionistas se olvidaron de la primera parte de la consigna para quedarse sólo con la segunda. Incluso fueron más allá para acabar afirmando que para desarrollar la economía era imprescindible frenar la revolución. la economía, según ellos, necesita tranquilidad y regularidad, que los obreros acudan todos los días a las fábricas puntualmente y se esfuercen al máximo.

Toda revolución necesita consolidarse para recojer sus frutos. No hay construcción sin destrucción, pero tras la destrucción también hay que reconstruir. El movimiento frenético de la Guardia Roja había conducido al colapso del Estado y era el momento de hacer balance, de reagruparse de nuevo, e incluso de retroceder en ciertos aspectos si era necesario. Sin embargo, los revisionistas lo que se hicieron fue liquidar la Revolución Cultural, hasta acabar renegando de ella.

A partir de 1968 se pretendió la estabilización política a partir de la reestructuración del poder político gracias al Ejército, considerarado como el pilar fundamental de la dictadura del proletariado. El país fue colocado bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, mientras que Zhou Enlai contribuyó también a consolidar el poder político. La autoridad militar ayudó a la reconstrucción del Partido Comunista.

La propia convocatoria del IX Congreso de Partido Comunista en abril de 1969 es un intento de consolidar la Revolución Cultural. En su informe al Congreso, Lin Biao hizo un balance de la Revolución, que en ningún momento consideró como un proceso definitivamente cerrado. La misión del Partido Comunista, según su interpretación, no sería acelerar el desarrollo económico sino mantener la iniciativa de las masas. Los estatutos aprobados concedían también un papel fundamental a Lin Biao, calificado como el más próximo de los compañeros de armas de Mao, que fue designado vicepresidente del Partido Comunista. Además el 44 por ciento del Comité Central quedó formado por militantes de procedencia militar, cifra que en el Buró Político llegó al 55 por ciento del total.

Las apariencias eran muy engañosas. Las campañas puramente propagandísticas no eran suficientes. Debajo de las estridentes consignas y de las movilizaciones masivas, las cosas seguían igual. Se decía que las autocríticas eran prefribles a las depuraciones. En octubre de 1967 Mao ya estaba propagando la tesis de que la mayor parte de los cuadros del Partido Comunista eran buenos y que los malos podían ser reeducados sin necesidad de acudir a depuraciones traumáticas. Tampoco las depuraciones había sido tan profundas y pronto los destituidos volvían a sus puestos. En noviembre de 1970 Zhou Enlai le confesó a Edgard Snow en una entrevista pública, que el 95 por ciento de los miembros del Partido Comunista depurados durante la Revolución Cultural, habían sido reintegrados en sus puestos. A finales de 1970 unos cinco millones y medio de Guardias Rojos fueron, a su vez, trasladados al campo con el propósito de dedicarse a tareas agrícolas, pero era una medida para quitárselos de encima y alejarlos de las ciudades y los centros neurálgicos del país.

Por otro lado, no obstante la retótica acerca de la guerra popular prolongada y la primacía del factor humano sobre el armamento en el Ejército, China había seguido investigando para fabricar armamento nuclear, aún sin la ayuda soviética. La Revolución Cultural no paraliza ni un instante siquiera la puesta punto de cohetes atómicos. La primera prueba nuclear se experimenta favorablemente en 1964 y la segunda en diciembre de 1966; el 17 de junio logra el salto a la bomba de hidrógeno. Entonces Geng Biao, que lleva las riendas del Ministerio de Asuntos Exteriores, publica dos artículos al respecto en el Diario del Pueblo (15 de enero y 20 de junio de 1967) en los que afirma que gracias a ello la influencia de China en la escena internacional se ha reforzado de manera irresistible. Pero el armamento por sí solo no basta; un arma poderosa requiere un poder fuerte y coherente; sin embargo, añade Geng Biao, hoy la autoridad es inconsistente y lleva la marca de una dispersión de responsabilidades.

Como todos los factores que confluyeron en la Revolución Cultural, el papel del Ejército Popular de Liberación ha sido sobreestimado como factor movilizador, o quizá habría que decir, para ser más precisos, que cuando el Ejército comienza a intervenir es para acabar y no para impulsar la Revolución Cultural.

Era claro que los planteamientos militares de 1959 volvían a reaparecer -si es que alguna vez se habían erradicado por completo- claramente vinculados a una nueva política internacional que exigía la liquidación de la Revolución Cultural.

La designación de Lin Biao como vicepresidente del Partido Comunista en el IX Congreso fue idéntica a su anterior desigación al frente del Ministerio de Defensa: puramente nominal. Bajo las apariencias, los revisionistas controlaban el Ejército, controlaban la diplomacia y controlaban también el Partido Comunista. Los izquierdistas podían redactar panfletos y pegar carteles porque en realidad las riendas, la práctica, venía impuesta por los revisionistas, entre cuyas filas no se advierten disensiones importantes.

Revolución permanente

Es aquella parte del materialismo histórico que explica las tareas revolucionarias que debe cumplir el proletariado en cada etapa histórica y la necesidad de avanzar de una etapa hacia otra.

En cada país, las condiciones materiales no siempre permiten abordar todas las tareas revolucionarias que la marcha hacia el socialismo exige de forma simultánea, de manera que se puede presentar la necesidad de diferenciar diversas etapas diferenciadas, especialmente una primera de naturaleza democrático burguesa. El marxismo exige tanto diferenciar esas etapas previas como no detenerse en ellas y continuar ininterrumpidamente el avance hacia el socialismo saltando de una a otra.

Ante esta situación eventual, los revisionistas ponen el acento exclusivamente en las etapas previas, que para ellos se deben eternizar en el tiempo, mientras que los trotskistas sólo hablan de revolución permanente pero no de las etapas y fases necesarias. Por el contrario, los comunistas debemos tener presente, si se presenta esa situación, tanto la distinción entre una etapa u otra como la necesidad de no detenerse en ninguna de ellas hasta el objetivo final, que es el comunismo y la abolición de las clases sociales. Eso significa que, a pesar de sus diversas etapas, el proceso revolucionario forma una unidad si bien puede atravesar por diferentes vicisitudes en cada momento.

Rexismo

Fue un movimiento fascista belga encabezado por León Degrelle.

Rotación del capital

Es el ciclo que recorre el capital periódicamente, cambiando su forma e incrementando su cuantía.

En su rotación, el capital pasa de su forma monetaria a su forma productiva bajo el aspecto de medios de producción y fuerza de trabajo, y en esta fase se crea la plusvalía; luego el capital vuelve a pasar de su forma mercantil a la forma monetaria. El tiempo de rotación del capital se compone del tiempo de producción y del tiempo de circulación.

Las diferentes partes del capital recorren el ciclo de modo distinto, efectuando sus rotaciones en diversos espacios de tiempo. El capital fijo invertido en la adquisición de edificios, instalaciones, máquinas y equipos, revierte lentamente, en el transcurso de varios períodos de producción. La otra parte del capital, el capital circulante desembolsado para adquirir materias primas, materiales auxiliares, etc., revierte en el transcurso de un período de producción.

Para medir la velocidad de rotación se toma como unidad el año. La velocidad de rotación del capital se refleja en la cuota de ganancia. Cuanto más rápidamente gira el capital, cuanto menor es el capital que se ha de desembolsar en cada rotación, tanto mayor es la cuota de ganancia, si las demás condiciones permanecen iguales.

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