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Qualia | Quark | Quásar | Quemado | Querella | Quiebra | Quietismo | Quiliasmo | Quilombo | Quimera | Química | Quinta columna | Quintaesencia | Quiralidad | Quórum |

Qualia

Es una expresión de reciente creación entre los filósofos idealistas para expresar la subjetividad de las percepciones sensoriales.

El término también se acuñó en plural (singular quale) para contrastarlo con los quanta de la física y poner de manifiesto la importancia de los aspectos cualitativos de las cosas. Es una reacción al fisicalismo y al monismo, a los que equivocadamente ellos consideran materialistas, en defensa de los postulados dualistas.

La expresión se utiliza también en sicología y en lingüística con significados diferentes.

Quark

Es una de los seis constituyentes básicos de las partículas elementales llamadas hadrones, como el protón, el neutrón o el pión.

Los quarks no se encuentran aislados en la naturaleza sino formando partículas compuestas llamadas hadrones (y antihadrones), que se dividen en dos tipos: mesones, formados por un quark y un antiquark (piones, kaones) y bariones, formados por tres quarks (protones, neutrones).

El concepto de quark fue propuesto independientemente en 1963 por los físicos estadounidenses Murray Gell-Mann y George Zweig. El término quark lo tomó de la obra Finnegans Wake del escritor irlandés James Joyce. Al principio se descubrió la existencia de tres tipos de quark: up (arriba), down (abajo) y strange (extraño). Se cree, por ejemplo, que el protón está formado por dos quarks up y dos quarks down. Más tarde, los teóricos postularon la existencia de un cuarto quark; en 1974 se confirmó experimentalmente la existencia de este quark, denominado charm (encanto). En 1977 se obtuvieron pruebas experimentales de la existencia del quinto quark, denominado bottom (fondo). El sexto quark, top (cima), no fue hallado hasta abril de 1994.

Pero los físicos hablan usualmente de tres pares de quarks: Up/Down, Charm/Strange y Top/Bottom. Cada tipo de quark tiene su antipartícula correspondiente.

Los quarks tienen la inusual característica de tener una carga eléctrica fraccionaria de -1/3 ó +2/3, a diferencia de la carga -1 del electrón, o de la carga +1 del protón. Sin embargo, como los quarks no se encuentra sólo sino formando hadrones, la suma de las cargas eléctricas de los quarks que constituyen un hadrón, es siempre un número entero.

Además de la carga eléctrica, tienen otra carga de color que nada tiene que ver con los colores ordinarios, sino que representan una propiedad cuántica que mantiene unidos a los quarks mediante la interacción fuerte, además de ser la responsable de la formación de los hadrones.

Hay tres clases o colores diferentes dentro de cada quark o antiquark. Los quarks pueden ser rojos, azules o verdes, mientras que los antiquarks pueden ser antirrojos, antiazules o antiverdes. Los colores de los quarks y antiquarks no. Cuando se combinan para formar hadrones, los quarks y antiquarks sólo pueden existir en determinadas agrupaciones de colores. En tanto que los quarks individuales llevan carga de color, los hadrones son de color neutro. El portador hipotético de la fuerza entre quarks se denomina gluón.

Es muy difícil determinar la masa, o incluso definir qué se entiende por masa de un quark, dado que un quark no se puede aislar. Ésto es especialmente cierto para la generación más ligera (u y d), ya que la mayor parte de la masa de sus compuestos (como protones y neutrones) no proviene de la masa de los quarks, sino de la energía de confinamiento. La masa de un hadrón no es completamente igual a la suma de las masas de los quarks que lo forman.

Los quarks son fermiones de espín 1/2 que forman junto a los leptones la materia.

Esta interacción está descrita por la cromodinámica cuántica (QCD).

Junto a los leptones, los quarks forman prácticamente toda la materia de la que estamos rodeados, en concreto por los dos primeros quarks, ya que forman los protones y neutrones que a su vez forman los núcleos atómicos.

Quásar

Es un objeto de tamaño astronómico con una gran densidad de masa que emite una radiación con un acusado desplazamiento hacia el rojo.

La palabra es un acrónimo de la expresión inglesa Quasi stellar radio source o fuente de radiación cuasi estelar. Se formó en 1963 al descubrir una nueva clase de objetos celestes de aspecto casi estelar pero del tamaño de las galaxias. En el telescopio, aparecen como estrellas débiles y, sin embargo, observadas con el radiotelescopio, muestran una emisión energética tan intensa como para ser comparable con la de una galaxia íntegra.

A causa del desplazamiento hacia el rojo de la luz que emiten, algunos científicos suponen están muy alejados del universo y que su velocidad es muy elevada, próxima a la de la luz, lo que las observaciones no han confirmado.

Quemado

— 1. Es aquel militante cuya actividad clandestina es conocida por la policía política y que, por tanto, no puede seguir teniendo contacto con otros militantes clandestinos desconocidos para las fuerzas represivas para evitar que sean controlados y detenidos.

— 2. Es aquel militante que, desmoralizado tras un periodo de lucha, decide abandonar al movimiento porque no puede seguir el ritmo necesario para la continuidad revolucionaria.

Querella

Es la acusación formal ante un juez dirigida contra una persona a la que se imputa la comisión de un delito al mismo tiempo que el acusador se declara parte interesada en el proceso penal.

Quiebra

Sinónimo de bancarrota por insolvencia insuperable de una empresa.

Quietismo

Es una doctrina característica de los budistas e hinduístas que preconiza la contemplación pasiva y la indiferencia por los problemas del mundo y de las sociedades como experiencia mística interna.

Quiliasmo

Es la creencia religiosa en un futuro reinado de Cristo en la tierra que durará mil años.

Esta doctrina surge en el siglo XIX con la aparición del adventismo (que significa llegada) y tiene gran importancia para los protestantes, que se apoyan en el Libro del profeta Daniel (Antiguo Testamento) y en el Apocalipsis (20.1.10) donde se anuncia que la segunda venida de Cristo se produciría en 1843. Al no cumplirse la profecía, los grupos adventistas se escindieron y, entre otros, aparecieron los Testigos de Jehová.

Pone de manifiesto una visión lineal de la historia, que no conciben como algo cíclico, sino como algo que tiene un principio y una consumación. Y dentro de dicha visión habrá un choque traumático, un acontecimiento escatológico de enorme importancia que se producirá en breve. Por tanto no se trata únicamente de una realidad lineal, sino de una realidad que va a desembocar, en poco tiempo en un gran acontecimiento histórico.

Quilombo

Es el lugar apartado en el que se refugiaban los esclavos negros o cimarrones que huían de su dueño.

Al no estar sometidos a ninguna autoridad ajena, los quilombos eran zonas libres, por lo que en Latinoamérica la palabra pasó luego a ser sinónimo de caos o desorden.

Quimera

—1. Sinónimo de utopía o aspiración humana imposible de realizar.

—1. Es un organismo vivo cuyas células tienen genomas con diferente composición.

Química

Es la ciencia que estudia la naturaleza, propiedades y composición de las sustancias, de las reacciones que tienen lugar entre ellas.

Las propiedades químicas de los elementos dependen de su estructura atómica, de manera que el origen científico de la química comienza con la difusión moderna de las ideas atomistas. Con la noción de átomo empieza realmente la historia de la química moderna a partir de los conocimientos previos aportados por la alquimia.

Desde las más remotas etapas del pensamiento se había pensado que la mayor parte de los elementos de la naturaleza no son simples sino compuestos formados a base de otros elementos simples. Por distintas técnicas siempre se trató de separar los elementos compuestos, aislar sus elementos simples. Aristóteles decía que todas las sustancias que conocemos se componen de cuatro elementos simples: la tierra, el fuego, el agua y el aire. Los alquimistas medievales hablaban de tres principios elementales de todas las cosas. A ellos se unían algunas sustancias de tipo misterioso, como el éter o la quintaesencia.

Como dijo Engels, fue Robert Boyle quien en el siglo XVII ubicó la química como ciencia sobre una base estable. Rompió con las tesis griegas y alquimistas porque no eran capaces de explicar las combinaciones químicas, e intuyó que el número de elementos simples, aunque limitado, tendría que ser muy superior a los que decían. Además, recuperó de los griegos las ideas atomistas y precisó el concepto de elemento simple mediante la idea de homogeneidad. Esto permitió encaminar la química por el rumbo cuantitativo, rompiendo con la tradición anterior, descriptiva y cualitativa.

Como en la naturaleza la mayoría de los elementos se encuentran combinados formando compuestos, hasta que no fue posible romper estos compuestos y aislar sus elementos constituyentes, su conocimiento estuvo muy restringido. Esto se empezó a conseguir inicialmente en los gases, cuyo análisis fue decisivo en los orígenes de la química. En el siglo XVIII, Joseph Priestley y Cavendish aislaron varias clases cualitativamente diferentes de aire con efectos distintos sobre la respiración y la combustión. Al tiempo, el calor alteraba la presión del aire, que era una cantidad mensurable. El aire oxidaba algunos elementos y avivaba las llamas de otros.

Propinando un severo golpe a las viejas tesis de la Antigüedad clásica, en 1774 Priestley descubrió que el aire no era una sustancia simple sino un compuesto que contenía oxígeno. Desde el origen mismo de la química la combustión demostró la existencia de dos procesos dialécticos, calificados de reducción y oxidación. Determinados elementos que antes se consideraba ricos en flogisto (hidrógeno, metales, carbono) se desprenden de sus electrones (reducción), mientras que otros, supuestamente pobres de aquella sustancia inexistente (sales, óxidos), tienen un equilibrio eléctrico y, finalmente, las hay también otras, como el oxígeno, que absorben electrones o se desflogistan.

Poco después de Priestley, Lavoiser descompuso el agua, otro de aquellos elementos supuestamente simples derivados de la Antigüedad griega. Por tanto, los elementos aristotélicos no eran simples; el aire, el agua y la tierra estaban compuestos por otros elementos más sencillos, y el fuego no era un elemento sino un proceso. Lavoisier publicó la primera enumeración de sustancias elementales que, aunque incluía sustancias como la cal, la alúmina y la sílice, compuestos que la técnica de la época era incapaz de descomponer, permitió la clasificación de los elementos químicos en ácidos (oxígeno y no metales), bases (metales) y sales (resultantes de la combinación de los anteriores).

Lavoisier creó una nueva nomenclatura para los nuevos elementos que fueron apareciendo, integró la química dentro de una teoría general, acabando con la dispersión descriptiva anterior e introdujo métodos cuantitativos de medición que confirmaron la ley de la conservación en las transformaciones químicas.

Fue en 1800 cuando se descubrió el fenómeno de la electrólisis que permitía romper un compuesto mediante el uso de la energía eléctrica. Era la primera señal de que la química tenía una relación muy estrecha con la electricidad. El desarrollo de la electroquímica durante ese periodo por Humphry Davy y Michael Faraday (1837-1901) condujo al descubrimiento de nuevos elementos. Los avances en metalurgia y en el desarrollo del análisis químico habían permitido descubrir nuevas tierras (nombre en la época de los óxidos) en las minas. El desarrollo del espectroscopio en 1859 por los físicos alemanes Robert Wilhelm Bunsen y Gustav Robert Kirchhoff, hizo posible el descubrimiento de nuevos elementos. De poco más de diez que se conocían hasta el siglo XVIII, en el que se habían descubierto los gases (hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y cloro) y algunos metales (platino, níquel, manganeso, wolframio, titanio, vanadio y plomo), en las primeras décadas del siglo XIX se descubrieron más de 14 elementos, y posteriormente, a ritmo algo más lento se siguieron descubriendo otros nuevos. En 1830 se conocían ya 55 elementos diferentes, cuyas propiedades físicas y químicas variaban extensamente.

Fue entonces cuando los químicos empezaron a interesarse realmente por el número de elementos existentes. Preocupaba saber cuántos elementos diferentes existían y a qué se debía la variación en sus propiedades. Una vez más el secreto estaba en el átomo porque los electrones de su corteza, cargados eléctricamente, eran los que determinaban la afinidad de unos elementos con otros y gran parte de sus propiedades.

En 1808 en su obra Un nuevo sistema de Filosofía Química, John Dalton (1766-1844) precisó la concepción moderna de átomo, asignándole un papel relevante en esta ciencia. Estableció que la materia estaba compuesta por átomos indivisibles; todos los que eran de un mismo elemento debían ser idénticos entre sí, pero diferentes (en forma y tamaño) de otro elemento. Estableció el principio de que los átomos no se crean ni destruyen, pudiéndose reorganizar mediante reacciones químicas siguiendo la ley de las proporciones múltiples. Según esta ley los átomos sólo se pueden combinar en números enteros. Dalton definió el concepto de molécula a partir de los átomos que la conforman, cada una de las cuales debía tener un número pequeño y fijo de átomos de cada elemento del compuesto.

Como resultado de la consolidación del atomismo, los científicos pudieron determinar en el primer cuarto del siglo XIX las masas atómicas relativas de los elementos conocidos hasta entonces. Dalton y Faraday referían los pesos atómicos de los elementos al del hidrógeno. Dalton hizo notar que las masas de los elementos eran muy cercanas a múltiplos enteros de la del hidrógeno, lo que indujo a William Prout a proponer, en 1815, que todos los elementos químicos estaban constituidos por números enteros de átomos de hidrógeno.

Pero no pudieron clasificar los elementos en función de sus pesos atómicos porque en aquella época confundían el átomo con la molécula. Una misma molécula puede tener diferente número de átomos y, por tanto, diferente masa atómica. En 1811 Amedeo Avogadro (1776-1856) demostró que las moléculas de algunos gases (por ejemplo el oxígeno) eran diatómicas y se componen de dos átomos, lo que permitía corregir algunos valores de los pesos atómicos. Su hipótesis estableció que a temperatura y presión constantes, volúmenes iguales de gas contienen el mismo número de partículas, independientemente del gas utilizado.

Para aceptar la hipótesis de Avogadro, los químicos europeos tuvieron que convocar en 1860 la primera reunión internacional de científicos de la historia para diferenciar entre los conceptos de átomo y molécula. En la reunión Stanislao Canizzaro defendió las conclusiones de Avogadro, que fueron aceptadas. A partir de entonces se entiende por molécula la parte más pequeña en que se puede dividir la materia, sin cambiar sus propiedades naturales. Por su parte, el átomo es la parte más pequeña en que se puede dividir una molécula. Allí se fijó el número de Avogadro en 6'023·1023 y en lugar de aludir a 6'023·1023 átomos se utiliza la palabra mol. Cuando decimos que el peso atómico del cobre es de 63'54 gramos, no se trata del peso de un solo átomo sino del peso de un mol con 6'023·1023 átomos de cobre.

Así se pudo calcular el número de átomos que contenía cada molécula, de manera que Mendeleiev pudo elaborar la tabla periódica según los pesos atómicos de los elementos, uno de los avances más gigantescos de la ciencia moderna.

Quinta columna

Es una expresión acuñada por los antifascistas españoles durante la guerra civil para designar a todos aquellos colaboradores de los fascistas que se ocultaban dentro de las filas republicanas para traicionar al Frente Popular y hundirlo desde su interior.

Quintaesencia

Es un supuesto fluido que la antigua filosofía griega añadía a los cuatro elementos simples de los que la materia del universo estaba compuesta.

Los clásicos griegos consideraban que todas las sustancias se componían de cuatro elementos (aire, tierra, fuego y agua), a los que algunos autores añadieron un quinto elemento, que en latín fue denominado la quinta esencia, a veces identificada con el éter. Aunque en ocasiones tenía un carácter místico, identificada con el alma o con la luz, en otras se utilizaba como hipótesis científica para explicar determinados fenómenos físicos.

La quintaesencia se consolidó en el idealismo objetivo como una parte integrante de su explicación de la continuidad de la materia, hasta que, como el éter, se demostró su inconsistencia a finales del siglo XIX y se desarrolló la tesis científica del campo electromágnético.

Quiralidad

Es la propiedad que tienen algunas moléculas de polarizar la luz en una única dirección.

La palabra quiral fue introducida por Lord Kelvin en 1894 para designar a aquellos objetos que no son superponibles con su imagen.

Las moléculas orgánicas son quirales, pero mientras las proteínas son levógiras, el ARN y el ADN son dextrógiras. Es una de las grandes incógnitas a resolver en la explicación del origen de la vida a partir de la materia inorgánica.

Quórum

Es el número mínimo de personas o votos necesarios para que una asamblea deliberante pueda tomar acuerdos válidos.

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