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Iberismo | Idea | Idealismo | Identidad | Ideología | Iluminismo | Ilustración | Imperialismo | Importación | Incidente de Tonkin | Incomensurabilidad | Inconsciente | Indeterminismo | Individualismo | Inducción | Inferencia | Infidencia | Infiltración | Infinitesimal | Infinito | Inflación | Información | Informática | Infraestructura | Inmanencia | Innatismo | Instinto | Insurrección | Integración económica | Integrismo | Intelectual orgánico | Intelectualidad | Intensión | Interés | Internacionalismo | Internet | Intimidad | Intrón | Intuición | Inversión | Ionización | Ironía | Irreversibilidad | Islam | Isómero | Isótopo | Iusnaturalismo | Izquierdismo

Iberismo

Es la política imperialista española que pretende la anexión de Portugal.

En el siglo XVII Portugal tuvo que ganar dos batallas para que su independencia fuese reconocida por la Corona española. Pero los españoles no se resignaron y han tratado de apoderarse de Portugal por otros medios, para lo que en el siglo XVIII promovieron el iberismo que, inicialmente, surgió como un proyecto federalista de algunas corrientes ilustradas de la burguesía.

Sin embargo, es en el siglo XIX cuando se expande esta corriente, que va unida a los republicanos y progresistas, así como a los grupos liberales y a la masonería. En algunas épocas el iberismo fue en España un intento de desbancar a los Borbones de la Corona española para poner en su lugar a los monarcas portugueses.

Idea

Es el reflejo de la realidad exterior en el pensamiento humano.

El idealismo ha invertido ese fenómeno para tratar de dar vida propia a las ideas como entidades espirituales, previas e independientes del mundo exterior, como si fueran neutrales, pero el materialismo ha demostrado científicamente que las ideas derivan del exterior y que, en consecuencia, ese mundo exterior es anterior e independiente a su reflejo en la conciencia.

Las ideas no son entes inmateriales ya que no existen sin el cerebro y sin el lenguaje, que son fenómenos materiales y sociales al mismo tiempo. Su origen está en la interacción y comunicación de unas personas con otras.

La realidad es esencialmente influyente sobre las ideas, aunque no todas las personas, las sociedades o los grupos sociales la perciban de la misma manera. Las ideas, por ejemplo, tienen una impronta de clase, expresan de forma transfigurada el pensamiento de una clase social y, a la vez, sirven a los intereses de dicha clase social.

Idealismo

Es la corriente filosófica que defiende la prioridad y la independencia del pensamiento sobre la realidad exterior.

A diferencia del materialismo, el idealismo es un residuo ideológico procedente de viejas supersticiones, religiones y misticismos que ponen en primer plano abstracciones o cualidades y luego las personifican como héroes mitológicos, dioses o ángeles. En el idealismo, como en las religiones, lo concreto es encarnación o materialización de lo abstracto que, por sí mismo, es inmaterial o, como comienza el Evangelio de Juan, el Verbo se hizo carne.

La primera corriente idealista adoptó formas objetivas y su representante más caracterizado fue Platón, siendo Hegel el último de los grandes filósofos idealistas objetivos. Esta teoría considera que, además de la materia, existen otro tipo de seres de naturaleza no material que adopta diversos nombres: idea, espíritu o conciencia. Esta corriente es dualista porque materia e idea son independientes una de otra, si bien es la idea la que influye sobre la materia, sobre la realidad, porque es anterior a ella y es, además, eterna. Por eso Platón decía que eran los filósofos quienes deberían gobernar y, a partir de ahí, está establecido en el pensamiento burgués que el mudo se rige por abstracciones tales como la moral, la justicia, la bondad o la maldad, así como que las ideas se suceden unas a otras por sí mismas, en base a la crítica, la discusión o el diálogo.

La segunda corriente idealista, surgida en el siglo XVIII, adoptó formas subjetivas y su primer expositor fue el obispo irlandés George Berkeley (1688-1753). Esta segunda corriente, llamada también solipsismo, está hoy muy ampliamente difundida en la diversas corrientes filosóficas burguesas. Su punto de partida es la teoría del conocimiento que se expresa en el aforismo de que ser es ser percibido. No existe, según ellos, la verdad objetiva porque el mundo no existe más allá de nuestras sensaciones. Las cosas son combinaciones de sensaciones; no existen fuera de nuestros sentidos. Las percepciones no reflejan la realidad sino que son la única realidad existente. Por eso se la llama también monismo, ya que niega la dualidad entre la materia y el pensamiento; no hay cosas e ideas. Tras Berkeley, fue David Hume (1711-1776) quien depuró el monismo influyendo en toda la filosofía burguesa posterior, especialmente en el positivismo moderno.

Identidad

Es el primer postulado de la lógica dialéctica y de la lógica formal según el cual todo objeto es igual a sí mismo.

En su sentido dialéctico el principio de identidad postula que en todos los cambios existe la continuidad y la discontinuidad. Al tiempo que se mantiene la identidad originaria, el objeto se transforma. Todo cambia y, al mismo tiempo, todo sigue igual. La diferencia opera dentro de la identidad porque todo es y deja de ser al mismo tiempo, porque está en movimiento. La identidad, por tanto, contiene la diferencia; la identidad consigo mismo exige la diferencia respecto de todo lo demás. La identidad abstracta sólo existe en la lógica formal como un momento estático, como una fotografía que detiene el movimiento de la realidad exterior.

El principio de identidad también postula que las cosas cambian para volver, de una manera transfigurada, al punto de partida. Los cambios no acaban con el punto de partida de manera definitiva sino que se mueven como una espiral en torno a él.

La validez del principio de identidad se cumple en todas las ciencias, por ejemplo en la genética, que estudia tanto la herencia como la variación. Cada ser humano es idéntico a sí mismo y, en parte, a sus progrenitores. Porta el futuro desarrollo del embrión manteniendo la carácterísticas originarias de los progenitores en todos los desarrollos sucesivos. Sus células cambian a cada instante, unas mueren y aparecen otras. El hombre se alimenta y respira, manteniendo una continua relación con el medio que le circunda.

Ideología

Es un conjunto de convicciones dispuestas para la práctica cuya fuerza deriva de su fundamentación en una realidad aparente, así como en la inconsciencia de sus propias limitaciones.

Las ideologías no se circunscriben a las luchas políticas sino que alcanzan a toda clase de concepciones cuyo arraigo les proporciona un carácter absoluto del que carecen. Ese arraigo procede de la inmediatez de la apariencia y de una práctica fosilizada en reglas morales, costumbres y ritos sociales. Según Engels la ideología es un proceso realizado conscientemente por el así llamado pensador, en efecto, pero con una conciencia falsa; por ello su carácter ideológico no se manifiesta inmediatamente, sino a través de un esfuerzo analítico y en el umbral de una nueva conyuntura histórica que permite comprender la naturaleza ilusoria del universo mental del período precedente. Del mismo modo que no hay verdades absolutas, tampoco hay falsedades absolutas. La ideología son conocimientos equivocados porque se han quedado a la mitad de su recorrido. La ideología se apoya en determinadas apariencias o en observaciones locales o fragmentarias de la realidad que con el progreso van quedando al descubierto. En ella hay un aspecto cierto, si bien su defensor no se apercibe de que el mismo adolece de numerosas limitaciones, normalmente vinculadas a la subjetividad propia, que no es solamente la de un individuo sino la de una clase, la de una época o la de una cultura.

Las ideologías no avanzan porque arraigan y arraigan porque no avanzan. Su arraigo deriva de la práctica, de su funcionalidad a la clase que los sostiene, que no necesita realizar ningún ejercicio de crítica respecto del saber establecido. En la medida en que dicha clase es, además, políticamente dominante, predica el realismo, ha perdido su capacidad autocrítica y no admite desembarazarse de un cúmulo de nociones periclitadas, que corresponden al pasado y no al futuro. Así, la burguesía desarrolló importantes conocimientos durante su etapa revolucionaria que actualmente han quedado obsoletos y se mantienen porque los académicos de las clases dominantes los siguen difundiendo para sostener su hegemonía.

El conocimiento no puede comprenderse sin poner de manifiesto su carácter social. Toda ideología tiene una impronta de clase, aunque quienes las elaboran y sostienen no se aperciban de ello, e incluso protesten de tal adscripción. Las ideas se incuban bajo las condiciones de las luchas entre las clases y sirven a esa misma lucha de clases. Sólo su participación activa en la lucha de clases impide que las ideas queden estancadas. Por eso la ideología está marcada por la alienación: el académico elabora sus ideas conscientemente pero con una conciencia falsa porque, como decía Engels, las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven permanecen ignoradas para él; de otro modo, no sería tal el proceso ideológico. Se imagina, pues, fuerzas propulsoras falsas o aparentes. Se piensa que ha tenido una intuición, que le mueve su imaginación o su inspiración, cuando no son las ideas las que engendran nuevas ideas porque éstas no son independientes ni están sometidas a leyes propias.

Las ideologías forman criterios de actuación práctica, en forma de normas éticas, valores, principios o metodologías. También se encaminan la práctica. En la medida en que están ligadas a la práctica, son verdaderas fuerzas sociales. El proletariado no sólo necesita conocimientos científicos sino interiorizarlos, imprimirles el sello de su clase, para que sean capaces de transformar sus condiciones de existencia. En este sentido el marxismo es una ideología, ya que tiene un origen de clase y sirve a una clase determinada: al proletariado. Esta conciencia plena es la que le concede superioridad sobre las ideologías burguesas y permite elaborar y desarrollar un sistema científico de nociones y teorías.

Iluminismo

Es la concepción propia de la burguesía revolucionaria que confiaba en la razón y en la pedagogía para eliminar los padecimientos del mundo.

Surge en el siglo XVIII y está estrechamente unida a la Ilustración. Es una concepción muy extendida, propia del individualismo burgués que trata de erradicar la ignorancia, atribuyéndola todos los males que trata de superar mediante la educación y el diálogo. Estas teorías llevan a confundir la política con la pedagogía y pretenden agrupar fuerzas revolucionarias mediante la persuasión: organizando conferencias, distribuyendo libros y revistas, convenciendo a los indecisos, etc. Pero la propaganda y la agitación, aunque son muy importantes, son un método más de lucha que deben ponerse en relación con otros. No es sólo la razón, el intelecto, la que mueve a los hombres sino también los afectos, los intereses, las pasiones y, sobre todo, las necesidades, muy especialmente las necesidades materiales. El iluminismo, aunque dio un importante paso en la historia combatiendo el oscurantismo religioso, es unilateral.

Ilustración

Fue un movimiento filosófico materialista desencadenado por la burguesia revolucionaria en el siglo XVIII, especialmente en Francia, que afirmaba el poder ilimitado de la razón frente a la revelación y la teología.

Dio origen de la Enciclopedia, un vasto proyecto de compilar los conocimientos científicos existentes en aquel tiempo, y fue el antecedente ideológico inmediato de la Revolución francesa.

Imperialismo

Es el capitalismo en su fase superior y última de desarollo.

La peculiaridad distintiva fundamental del imperialismo respecto al período preimperialista del capitalismo estriba en que el gran capital monopolista domina en las esferas económica, política e ideológica. De ahí que el imperialismo se denomine también capitalismo monopolista.

Lenin fue el primero en someter a un análisis científico el imperialismo y en determinar sus rasgos económicos principales. El imperialismo no elimina ninguno los fundamentos del régimen burgués capitalista y se conservan todas las bases generales del modo capitalista de producción: la propiedad de los medios de producción sigue en manos de un pequeño puñado de capitalistas; los trabajadores siguen explotados; el estímulo de la producción capitalista continúa siendo el afán de lucro; bajo el influjo de leyes económicas espontáneas, la economía se sigue desarrollando en condiciones de anarquía y de competencia; la ley económica básica del capitalismo, la ley de la plusvalía, ley económica fundamental del capitalismo, sigue actuando también bajo el imperialismo.

Lo que le diferencia de la etapa anterior es que la concentración de capital ha llegado a un punto tan alto de desarrollo, que ha hecho surgir los monopolios (cártels, holdings, trusts, consorcios), sustituyendo la libre competencia por la competencia monopolista. Además, en esta etapa el capital bancario se fusiona con el industrial, sobre cuya base surge el capital financiero. La exportación de capitales, a diferencia de la de mercancías, adquiere singular importancia, así como la formación de bloques monopolistas internacionales de capitalistas, que se reparten el mundo creando esferas de influencia bajo su control. Finalmente culmina el reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes, por lo que nuevos repartos sólo se pueden llevar a cabo por medio de la guerra.

El imperialismo es el capitalismo en descomposición, un régimen agonizante, sumido en una crisis permanente que pone a las masas como objetivo inmediato la revolución socialista. Frente a su dominio se abren tres frentes de lucha: el de la clase obrera de los propios países imperialistas, el de los pueblos colonizados y sometidos y, finalmente, el de los países socialistas. Esta favorable situación genera, a pesar de la apariencias superficiales, unas condiciones extraordinariamente favorables para derrotarle pues, además, el imperialismo no puede presentar una oposición unida de todas al potencias, ya que, a su vez, está profundamentente enfrentado por sus propias contradicciones internas, por la disputa que los países imperialistas mantienen para lograr la hegemonía.

El imperialismo lleva a los países a la liquidación de las conquistas democráticas y a la imposición de regímenes fascistas.

Importación

Es la adquisición de mercancías y capitales en países extranjeros.

Incidente de Tonkin

Es la simulación en 1964 de un ataque norvietnamita en aguas internacionales contra buques estadounidenses aireado por la prensa como pretexto para justificar la agresión imperialista contra Indochina.

Aunque fue una simulación, es equivalente al ataque a Pearl Harbour y resulta característico de los métodos agresivos del imperialismo estadounidense, que mediante ese tipo de estratagemas pretende aparecer como víctima de un ataque previo. Se inició así una guerra no declarada que costó la vida a unos dos millones de vietnamitas y cientos de miles de camboyanos y laosianos.

La complicidad de la prensa estadounidese en la farsa resultó también fundamental para darle verosimilitud.

Incomensurabilidad

Es la teoría de Thomas Kuhn según la cual los paradigmas científicos no progresan, por lo que unos no se pueden reducir o interpretar en función de los otros.

Inconsciente

Es la forma incompleta o inexacta en que el reflejo s´quico manifiesta la realidad exterior en ausencia del segundo sistema de señales.

Lo consciente y lo inconsciente no son sistemas síquicos cerrados y aislados uno de otro sino en permanente interacción con el medio exterior. Por tanto, lo inconsciente no es una manifestación exclusiva de un estado interno de la sique. El reflejo consciente es la forma superior de reflejo y se forma a base del reflejo inconsciente; depende tanto de los estímulos externos como del estado del sistema nervioso y de los órganos perceptores.

Lo consciente tiene relación con la atención y con la verbalización, mientras que los sueños y las percepciones hipnóticas son ejemplos de lo inconsciente.

Indeterminismo

Es la negación del principio de causalidad en la filosofía y en la ciencia.

Inicialmente el indeterminismo estuvo vinculado a la lucha de las diversas religiones contra la ciencia moderna y tenía un fuerte componente místico. Su variante moderna fue impulsada por el filósofo inglés David Hume en el siglo XVIII y caracteriza al idealismo subjetivo contempráneo, así como al positivismo, presentándose con una aureola de cientificidad de la que carece. A comienzos del siglo XX el indeterminismo moderno singularizó a los físicos fundadores de la Escuela de Copenhague.

Los indeterministas niegan la causalidad porque la consideran, a la manera clásica, como una causalidad puramente mecánica. En la mecánica clásica efectos del mismo género deben atribuirse siempre a la misma causa. Recíprocamente, de un estado dado se debe obtener un único resultado. La física clásica aspiraba a prever con exactitud absoluta todas las magnitudes posibles que caracterizan a los cuerpos: conocido el punto de partida y la ley que rige el movimiento, es posible predecir el futuro, que es inexorable. En 1927 la mecánica cuántica demostró que la causalidad mecánica no existia en el mundo subatómico. Para la partículas elementales no es posible una previsión unívoca porque de un solo estado se pueden obtener muchos estados diferentes. Si se quiere prever una magnitud, la posición de un electrón en un momento determinado, la función de onda no ofrece más que una probabilidad de encontrarlo en un punto dado del espacio.

Rechazando el mecanicismo, los indeterministas consideran que todos los fenómenos son caóticos y aleatorios, hasta el punto de considerar que no se rigen por ninguna ley, que no siguen abslutamente ninguna pauta, que son impredecibles. Son casuales, no causales. El universo es como un juego de azar: todos los fenómenos, como una partida de naipes, tienen un desenlace incierto. Para ellos los fenómenos aleatorios se asocian a los milagros, a fenómenos sobrenaturales que no tienen explicación, como si la ausencia de una explicación mecánica significara la ausencia de toda clase de explicación.

Sin embargo, el indeterminismo no prevalece ni siquiera en el mundo cuántico, ya que allí operan las leyes de probabilidad, las leyes del azar, que son también leyes definidas con todo rigor científico. Un espacio probabilístico es un espacio matemático estrictamente definido. La teoría de probabilidades da cuenta de las leyes propias de la escala cuántica, lo que permite calcular la probabilidad de cualquier acontecimiento.

Individualismo

Es el principio ideológico burgués que otorga primacía al individuo frente a la colectividad y a la sociedad.

Inducción

— 1. Es la generalización empírica carente por sí misma de valor demostrativo

— 2. Es el razonamiento científico para obtener conocimiento partiendo de lo particular hasta alcanzar lo universal.

La inducción es la inferencia científica más vinculada a la práctica y a la experimentación. Por partir de lo más inmediato sensible, la inducción es previa a la deducción, que es el procedimiento inverso. La inducción proporciona el material originario de conocimientos que, en esa etapa inicial, se presenta procedente de la observación y la experientción, de una forma inconexa y dispersa. Pero no tiene un origen espontáneo sino que, a su vez, la inducción está guiada por hipótesis y conocimientos ya adquiridos o presumidos de los que se busca confirmación. Entonces las interconexiones entre los fenómenos aparecen como esporádicas y casuales, no plenamente integrables en las teorías más generales.

Por eso la inducción y la deducción no se oponen sino que forman una unidad de contrarios: la inducción es una deducción, decía Engels, debe ir unido a ella porque ambos se complementan. Los conceptos lógicos tienen tres determinaciones, la singularidad, la particularidad y la universalidad, lo mismo que el individuo, la especie y el género. El salto de uno a otro no se hace nunca exclusivamente a través de la inducción o la deducción, sino a través de ellas y de otras formas de inferencia, que son múltiples.

El ejemplo más claro de unidad de la deducción y la inducción es la inducción completa o acabada, que es un razonamiento que se verifica infiriendo por demostración una tesis de otra y que al mismo tiempo pasa a lo general. La inducción completa lleva de lo particular a lo general y constituye, a la vez, una deducción si por tal se entiende la inferencia demostrada de una proposición a base de otras de las que dicha inferencia se sigue necesariamente. Significa que no es posible reducir el conocimiento teórico a que se llega por la inferencia demostrada de nuevas proposiciones, al silogismo que va de lo general a lo particular. Finalmente, la deducción debe acabar también en lo concreto, en la experimentación y en la práctica.

Aunque ya era conocida en la Antigüedad clásica, la inducción tuvo su primer impulso con Duns Escoto (1265-1308) y los nominalistas en el siglo XIV, línea que conslidó luego Francis Bacon (1561-1626). El empirismo contemporáneo sobrevalora la inducción como método exclusivo de conocimiento y han proporcionado una noción equivocada de ella, separada de la deducción, como si se tratara de una tabla rasa o mente en blanco en donde no existen conocimientos previos que necesitan confirmarse y desarrollarse mediante nuevos experimentos.

Inferencia

Es el proceso de expansión de los conocimientos científicos que permite derivar una consecuencia de una o más premisas.

Junto con los conceptos y los enunciados, las inferencias describen la evolución del conocimiento. La lógica dialéctica estudia sus formas más importantes, que son la deducción, la inducción y la transducción.

A partir de Gottlob Frege la ideología burguesa actual menosprecia la inferencia y los conceptos, pretendiendo centrar la atención exclusivamente en los enunciados, que reduce a su mera expresión lingüística y simbólica.

El resultado de la inferencia es la predicción, la posibilidad de anticipar acontecimientos futuros gracias a los acontecimientos pasados ya conocidos.

Infidencia

En la legislación feudal española era sinónimo de traición o falta de la lealtad prometida o debida a una persona, normalmente el rey.

Infiltración

Es un método policial de lucha contrarrevolucionaria por el cual un mercenario o un confidente logra penetrar en las filas de las organizaciones revolucionarias para informar sobre sus militantes y proceder a detenerlos.

La infiltración es posible por el relajamiento de la vigilancia revolucionaria y provoca grandes daños en los movimientos populares, tanto por las detenciones de militantes, como por el clima de desconfianza que puede sembrar en su seno. Sólo la profesionalización del trabajo revolucionario puede, no impedir, pero sí reducir las consecuencis nocivas de las infiltraciones.

Un medio muy eficaz para prevenir la infiltración de indeseables en las filas populares es su ejecución ejemplar como traidores.

Infinitesimal

En la matemática es cualquier cantidad o incremento de cantidad que, en comparación con otras, se puede considerar muy pequeña sin llegar a ser nula.

Aún más que con el concepto de infinito, la matemática ha sido reacia a admitir el concepto de infinitesimal porque no le parecía científico sino filosófico, hasta el punto de que sustituyeron el título de cálculo infinitesimal por el de cálculo diferencial, derivadas, integrales o fluxiones, como las llamaba Newton, en definitiva, análisis matemático.

Junto con Leibniz, Engels fue uno de los pocos que defendieron el concepto de infinitesimal que, de manera definitiva, se consolidó en la matemática en 1964 con la obra de Abraham Robinson. Originariamente el ataque más importante provino del filosófico reaccionario y matemático inglés Berkeley. Sin embargo, de la extraordinaria importancia de este avance científico, Engels dijo lo siguiente: De entre todos los progresos teóricos, no cabe duda de que ninguno se encuentra a tan gran altura, como triunfo de la mente humana, como el descubrimiento del cálculo infinitesimal en la última mitad del siglo XVII. Si existiese alguna hazaña pura y exclusiva de la inteligencia humana, debemos encontrarla aquí. Como movimiento, el cálculo infinitesimal era un instrumento de previsión científica: si podemos obtener una ecuación que describe el cambio de una variable en el tiempo a partir de un momento inicial, podemos calcular todos sus valores futuros. Hasta entonces las ciencias relacionaban unas variables con otras, pero nunca se había concebido que el tiempo fuera en sí mismo una variable que influía sobre otras variables y que, en consecuencia, los fenómenos cambiaran con ella. Existen magnitudes que no dependen del tiempo, como por ejemplo, el peso o la carga eléctrica, pero hay otras que dependen del tiempo y otras que cambian con el transcurso del tiempo. Se superó así definitivamente la concepción cualitativa del movimiento heredada de Aristóteles. El movimiento se podía medir cuantitativamente gracias al nuevo instrumento matemático: El cálculo diferencial permite que las ciencias naturales representen por primera vez, en forma matemática, procesos y no sólo estados, movimiento, escribió Engels.

El concepto de infinitesimal deriva de la unidad dialéctica de lo continuo y lo discontinuo, según lo cual lo finito es sólo aparentemente finito puesto que siempre puede subdividirse infinitamente. Estos infinitesimales son cantidades no arquimedeanas con respecto a los magnitudes finitas, es decir, incomparables con éstas. En el primero caso, una cantidad que, aunque próxima, no es nula, llega a anularse a partir de un determinado momento; el segundo es exactamente el inverso: por acumulación, una cantidad infinitesimal deviene finita, se transforma en algo diferente, adquiere una naturaleza que no es la originaria.

También tiene una profunda conexión con la interrelación dialéctica de todos los fenómenos del universo. Cualquier cambio en la naturaleza provoca reacciones en su entorno y, lo que es aún más significativo, incluso el más insignificante de los cambios trae consecuencias, como decía Leibniz, todo cuerpo se resiente de todo lo que se haga en el universo. Como el vacío no existe, cualquier movimiento provoca un efecto sobre los cuerpos, por más distantes que se encuentren. Esto quiere decir, en contra de lo que parece deducirse de la práctica diferencial, que lo infinitesimal no es algo despreciable, un resto insignificante, sino algo a tomar en consideración. Y si se debía tomar en consideración hasta el cambio más minúsculo es porque se podía, es decir, porque existia un método capaz de evaluar el impacto de variaciones infinitesimales en los fenómenos naturales. Sólo se puede conocer la naturaleza de los infinitesimales si se puede trabajar con ellos, si hay una práctica previa.

Esto tiene una segunda consecuencia añadida a lo anterior: no es posible definir a priori los infinitesimales sin definir la operaciones de cálculo de los que forman parte porque, como el número y cualquier otra magnitud, un infinitesimal es una comparación, una relación entre variables: el concepto de magnitud es relativo. Son esas relaciones las que definen los infinitesimales, y no a la inversa: la diferenciación define la diferencial. Los diferenciales no son nada fuera de la operación que les da origen, y eso mismo impide que se las trate como cantidades determinadas. Querer partir de los elementos es olvidar que los verdaderos elementos del cálculo son las relaciones, las comparaciones: los infinitesimales o diferenciales son infinitamente más pequeños que las magnitudes que se diferencian. En ese sentido se puede hablar de ellas como de incomparables, como exponía en el comienzo mismo del prefacio el primer manual de cálculo diferencial, atribuido al Marqués de L'Hôpital.

Engels afirmaba que la diferencia entre una cantidad cualquiera y un infinitésimo no es sólo cuantitativa sino cualitativa. Lo infinitamente grande no sólo es diferente de lo infinitamente pequeño sino que entre ambos hay una oposición cualitativa infranqueable. Entre cantidades tan dispares desaparece toda relación racional, toda comparación y se vuelven cuantitativamente incomensurables. Los infinitesimales -continúa Engels- no son cantidades imaginarias sino que existen en la naturaleza. Para ello se apoya en la naturaleza relativa de las magnitudes, de manera que lo que parece misterioso e inexplicable en el caso de la diferencial, en la abstracción matemática, aquí parece tan corriente como si fuese evidente, por lo que se puede afirmar que la naturaleza opera con diferenciales.

El cálculo infinitesimal permitió manipular el infinito científicamente y, aunque sólo Engels supo apreciarlo, era un ejemplo de salto de lo discreto a lo continuo.

Infinito

Es la categoría filosófica que describe la materia en su perpetuo cambio y movimiento como carente de limitaciones espaciales ni temporales.

En la Antigüedad las concepciones ideológicas dominantes eran finitas, situación que en la física se mantuvo hasta el siglo XVI y en la matemática hasta el XIX. Incluso en la filosofía griega el infinito tenía un significado peyorativo. En Aristóteles era equivalente a inacabado e imperfecto, mientras que lo finito era lo acabado y perfecto. Del significado filosófico negativo de infinito en Aristóteles derivó el significado matemático de infinito, como lo infinitamente divisible o aumentable y, en cualquier caso, inagotable. El infinito era un infinito potencial, no un infinito actual. Aristóteles explicó que la noción de infinito es contradictoria en sí misma: No es como se dice, algo fuera de lo cual no hay nada, sino algo fuera de lo cual siempre hay algo. El infinito no admite ningún todo. El infinito sólo existe en potencia, por composición en las magnitudes muy grandes o por división en las muy pequeñas, pero no existe en acto, en un cuerpo real. Esa es la concepción que ha imperado tradicionalmente en la matemática hasta el siglo XIX porque esta ciencia solamente requería magnitudes tan grandes como fueran necesarias, pero limitadas; no tenía necesidad de admitir la existencia de conjuntos infinitos.

Pero el infinito no es indeterminado o indefinido, como sostenía Descartes. Los griegos utilizaban la palabra apeiron para denotarlo, que, a veces, se traduce como indeterminado, creando la imagen de lo infinito como incognoscible. El infinito tampoco es lo ilimitado, lo que se alcanza gracias a la repetición uniforme desde un punto de partida porque eso supone una concepción homogénea de la materia. El sentido común nos conduce espontáneamente a imaginar al infinito como el último término de una cadena de números finitos. Y no es así; lo infinito no es un punto de llegada sino también un punto de partida; tampoco es más de lo mismo, más cantidad de la misma cualidad; esa es una concepción mecánica e insuficiente porque la acumulación de cambios puramente cuantitativos ocasionan cambios cualitativos. Como decía Engels, el infinito es una contradicción y, por tanto, un movimiento, un cambio. También es una abstracción, una diversidad infinita tanto como una misma cosa; el infinito es todo y uno al mismo tiempo. Si toda cosa cambia de lo contrario a lo contrario, como creía Aristóteles, si todo en el mundo -y el mundo como un todo- está en permanente movimiento, en cambio continuo, la infinitud es entonces obvia: el mundo es infinito y todos y cada uno de los fenómenos y objetos que lo componen son infinitos, inagotables en su permanente mutación, en sus nexos y en su interacción mutua con otros fenómenos y objetos.

Los idealistas predicaban el infinito sólo de los seres espirituales, mientras que se lo han negado a los materiales. El materialismo, por el contrario, demuestra que la materia es infinita, que el espacio y el tiempo son infinitos y que infinito es también su movimiento. La materia no ha sido creada sino que ha existido desde siempre; tampoco desaparecerá jamás porque no tiene fin; finalmente, también está en perpetuo movimiento y cambio. La materia es también infinita en el espacio; el universo carece de límites espaciales. De ahí que la teoría burguesa del big-bang sea anticientífica.

La historia de la ciencia atestigua la creciente presencia del infinito entre sus categorías. A partir del siglo XVI los científicos van apercibiéndose de la infinitud del universo con una evidencia cada vez más fuerte. En la matemática este fenómeno se acentuó con el cálculo infinitesimal en el siglo XVIII y desembocó en los números transfinitos a finales del siglo XIX. El infinito es cognoscible a través de lo finito, del mismo modo que lo abstracto que conoce a través de lo concreto. Sin embargo, entre lo finito y lo infinito existe un salto cualitativo: ambos se rigen por leyes diferentes. El infinito sólo puede ser comprendido con la lógica dialéctica; la lógica formal y matemática, al tratar con conjuntos infinitos ha dado lugar a varias paradojas de demuestran las limitaciones de aquélla. Mientras en los conjuntos finitos el todo es siempre mayor que cualquiera de sus partes, los conjuntos infinitos se definen precisamente como aquellos en los que una parte contiene tantos elementos como el todo.

Inflación

Es la subida de los precios de las mercancías como consecuencia de la entrada del capitalismo en su fase monopolista.

El monopolismo concentra también las reservas de oro y obliga a la formación de reservas en papel-moneda, que se impone como medio de circulación del dinero más importante. Al mismo tiempo, el Estado burgués trata de absorber la crisis de superproducción con gasto público, con el déficit, presupuestario que, a falta de ingresos, se financia con una emisión excesiva de papel moneda. El lanzamiento a la circulación de una masa de papel moneda sobrante en relación con las necesidades de la circulación de mercancías provoca la inflación.

La inflación hace que el papel moneda se desvalorice, en comparación con el material monetario (oro), en la medida en que la circulación del primero rebasa la cantidad de dinero-oro necesario para la circulación de mercancías. Su influjo sobre toda la economía del país es desfavorable, pues la inflación da origen a un crecimiento rápido, incesante y sumamente desigual de los precios de las mercancías. Así surgen grandes diferencias de rentabilidad en las distintas ramas, lo cual estimula el desarrollo de algunas de ellas y provoca un gran descenso de producción en otras. De este modo se acentúa la anarquía y la desproporción en la esfera productiva, inherentes al capitalismo. El alza desigual de los precios da origen a una situación extraordinariamente favorable para que se especule con las mercancías, contribuye a que los capitales emigren de la esfera de la producción a la esfera de la circulación. Se perturban asimismo las relaciones crediticias. La concesión de préstamos resulta desventajosa, pues los acreedores reciben dinero desvalorizado cuando se reembolsa el préstamo, y sufren pérdidas considerables. El dinero desvalorizado socava la confianza en él, provoca el afán de deshacerse de él lo antes posible cambiándolo por mercancías, es decir, por valores reales. A1 mismo tiempo, las personas que poseen mercancías procuran retenerlas, esperando que los precios continúen subiendo. De este modo se acentúa más aun la falta de correspondencia entre la cantidad de papel moneda en circulación y la cantidad necesaria para atender a la circulación de mercancías.

Valiéndose de la inflación, la gran burguesía carga sobre los hombros de los trabajadores todo el peso de la crisis de superproducción. La clase más afectada por la inflación es la clase obrera, cuyo salario real baja sensiblemente debido al aumento de los precios de los bienes de consumo. Resultan perjudicados por la inflación, asimismo, los pequeños productores de mercancías, pues los precios de sus artículos crecen mucho más lentamente que los de los productos elaborados por las grandes empresas capitalistas. La gran burguesía evita las pérdidas que acarrea la inflación elevando los precios de sus mercancías, realizándolas en el extranjero en divisas fuertes, trocando en oro, piedras preciosas y moneda extranjera el capital monetario. Aprovechando la ruina de los empresarios pequeños y medios que no pueden resistir las conmociones inflacionarias, la gran burguesía les compra las empresas a ínfimos precios. De este modo, la inflación contribuye a que el capital se concentre y se centralice.

En el período de la crisis general del capitalismo, la inflación ha adquirido un carácter general y crónico que sólo la crisis de superproducción frena.

Información

— 1. Es el compendio estructurado de todos aquellos datos y noticias que explican el surgimiento y la evolución de un fenómeno.

Al formar parte de la ideología dominante, la información no fluye espontáneamente sino que aparece siempre mediatizada por la censura política, manipulada por los canales y presentada de una forma sesgada frente a los receptores de la misma. Las fuentes de la información provienen del poder político y los canales son poderosos medios de comunicación en manos privadas por lo que la información es una mercancía y, como tal, objeto de compraventa, un negocio que tiene como fin el lucro, de manera que el receptor (lector, oyente, telespectador) no es el destinatario cuyo conocimiento se pretende ampliar, sino un mero instrumento.

— 2. En cibernética, es la probabibilidad de un acontecimiento.

En este último sentido, propio de la ingeniería de telecomunicaciones, la información es una mera señal, el sorpote material de la información. Por tanto, es independiente del contenido del mensaje y alude más bien a un flujo cuantitativo de datos. De esa forma, la información se puede medir cuantitativamente y C.E.Shannon estableció en 1948 que la cantidad de información de un acontecimiento es inversamente proporcional a la probabilidad de que se produzca. Cuanto más probable es un acontecimiento, menos información aporta. Una noticia probable no causa sorpresa y, en consecuencia, no añade información, mientras que sucede lo contrario con las noticias inverosímiles. Por eso los acontecimientos corrientes no son noticia.

El concepto de información en cibernética desempeña una función equivalente al de energía en física, por lo que también existe el concepto de entropía y la fórmula de Shannon para medir la cantidad de información es análoga a la de Boltzmann. Como las moléculas de un gas, todo mensaje puede ser atomizado en sus componentes más elementales, por ejemplo, en las letras o dígitos del alfabeto con el que está escrito, de modo que a cada dígito se le asigna una probababilidad ya que en un mensaje unas letras aparecen con más frecuencia que otras.

La teoría de la información de Shannon es atomista y digital. La cantidad de información sirve para conocer el grado de saturación del canal a través de cual fluye así como para codificarla de la manera más eficaz posible sin que se pierda información.

Hacia 1955 los matemáticos soviéticos A.I. Jinchin y A.N. Kolmogorov incorporaron el concepto de cantidad de información a la estadística matemática. De esta manera los conceptos de cantidad de información y entropía quedaron relacionados con el problema del azar, también de forma inversa: a mayor información menor incertidumbre. En la teoria matemática de la información se verifica la neguentropía, un aumento de la entropía.

Pero el concepto de entropía en la teoría matemática de la información mantiene una mera analogía con la física, sin que puedan equipararse ambos conceptos, como ocurre en las extrapolaciones ideológicas que establece la burguesía. El núcleo de la falsificación burguesa del concepto de información es la tesis de Warren Weaver de que la información no es materia ni energía. Aparte del error de separar la materia y la energía, en el sentido de la teoría matemática de la información, ésta no es más que una señal material que transporta la información, en el sentido estricto de la palabra, es decir, el mensaje, la semántica. Un aspecto es inseparable del otro porque la señal sin el significado no es información y el significado necesita de la señal, de un soporte material, para transmitirse. Desde el punto de vista semántico, la información no es materia estrictamente hablando, sino un reflejo de la materia.

Informática

Es la ciencia que estudia la combinación de dispositivos automáticos y programas lógicos para almacenar, clasificar y difundir la información de forma digital.

Infraestructura

Es la articulación de las relaciones de producción y las fuerzas productivas en un sistema económico de producción históricamente determinado.

La producción es el elemento fundamental de esa infraestructura económica. De ella depende el sistema de distribución, la forma de circulación de las mercanías y el consumo.

Sobre la base de esta infraestructura económica se sustentan las formas políticas, las normas jurídicas, el Estado y todos los sistemas ideológicos, filosóficos, morales y religiosos.

Inmanencia

Es todo aquello que está implicado o permanece dentro de los términos de algo, sin sobrepasarlos.

Se opone a trascendencia.

Innatismo

Es la teoría filosófica que supone en el espíritu humano ideas o conocimientos prácticos que nacen con él mismo.

En la hstoria de la filosofía aparece relacionada con el idealismo objetivo y con toda suerte de misticismos religiosos. Uno de sus fundadores fue Platón y, en la época contemporánea, Leibniz. Así como el idealismo subjetivo aparece ligado a la física contemporánea, el innatismo aparece históricamente ligado a ciencias como la lingüística, la lógica y la matemática y corrientes filosoficas calificadas de realistas. Al tratarse de disciplinas de origen griego clásico y especialmente cultivadas en la época medieval, tiene un carácter especulativo y racionalista, por oposición al empirismo propio de las ciencias experimentales. En la actualidad Noam Chomsky ha sostenido el innatismo en lingüística.

Instinto

Es una cadena compleja de reflejos incondicionados que motivan respuestas innatas en el organismo.

En el primer sistema de señales el estímulo externo y la respuesta del organismo están inmdiatamente ligados por la especie: son biologicos. Los instintos no originan fenómenos conscientes ni inconscientes. Lo consciente y lo inconsciente sólo se puede aplicar a los procesos relacionados con el reflejo síquico, y los reflejos incondicionados no tienen la propiedad del reflejo síquico, ni desempeñan función alguna de orientación, de señal, en la conducta.

Por eso la tesis de Freud acerca de que los instintos, aún siendo innatos, son fenómenos síquicos, es errónea.

Insurrección

Es el alzamiento armado de las masas del un país, dirigidas por la clase obrera y su partido comunista, con el objetivo de alcanzar la revolución y adueñarse del poder político.

Para que la insurrección triunfe es impescindible que existan condiciones objetivas y subjetivas, una situación de crisis profunda, una inestabilidad del poder de la burguesía, una amplia experiencia previa de la clase obrera, que debe actuar estrechamente ligada al partido comunista, el desenmascaramiento de las organizaciones reformistas así como un minucioso plan político-militar por parte de éste.

Desde el punto de vista militar y práctico, la insurrección es el desencadenamiento de un proceso previo de acumulación de fuerzas. La experiencia previa de la burguesía hace que actualmente sea imposible que esa acumulación se efectúe por medios pacíficos y legales, ya que tiene dispuesto todo un aparato disuasorio para impedirlo. Por eso la insurrección hay que prepararla previamente de manera clandestina a través de un largo proceso previo de guerra popular prolongada.

Integración económica

Es la agrupación económica de varios países capitalistas basada en la eliminación de la barreras arancelarias.

La tendencia a la integración deriva de la tendencia del capitalismo hacia la internacionalización de la fuerzas productivas, por la rivalidad entre potencias imperialistas que se agrupan en boques económicos así como por la necesidad de ampliar el mercado para frenar la superproducción.

La integración intensifica la división internacional del trabajo y la especialización de la producción.

La integración más completa se ha logrado en la Unión Europea, que se inició el 25 de marzo de 1957 para coordinar las políticas económicas de los países respectivos en lo tocante a las tarifas arancelarias y a las relaciones monetarias, a las inversiones de capitales y al libre desplazamiento de capital y mano de obra de un país a otro.

Otras integraciones económicas son Mercosur, que agrupa a varios países sudamericanos, y la ASEAN, que reúne a países ribereños del Océano Pacífico.

Pero las integraciones económicas no pueden superar las contradicciones entres países imperialistas. Ni siquiera la Unión Europea es un Estado ni puede llegar nunca convertirse en un Estado.

Integrismo

— 1. Sinónimo de fundamentalismo religioso.

— 2. En España es además un sinónimo de carlismo o tradicionalismo que, además de un significado religioso, lo tiene también político, reaccionario y retrógrado.

Intelectual orgánico

Es una expresión creada por el comunista italiano Antonio Gramsci para expresar que la tarea de dirección de la revolución proletaria comporta necesariamente un elemento de elaboración científica y filosófica que, por ser a la vez colectiva y organizada, corresponde a su vanguardia.

En la década de los sesenta del siglo XXI los revisionistas tergiversaron a Gramsci para defender una alianza entre los obreros y los intelectuales para atraerse a personajes destacados del arte y la cultura burguesas e intrducir así su ideología dentro del movimiento obrero.

Por el contrario, Gramsci reafirma que la conciencia de clase se desarrolla colectivamente en el interior de la vanguardia revolucionaria por medio del debate y el intercambio, de una manera sistemática y planificada. Por lo tanto, todo militante revolucionario debe desarrollar su formación y su capacidad de análisis, no sólo para la agitación sino también para el desarrollo de la estrategia y la línea política del proletariado.

Intelectualidad

Es el conjunto de personas que en un país se dedican al trabajo complejo, científico, artístico o docente.

Desde hace siglos la división de trabajo ha impuesto la separación entre el trabajo manual y el intelectual. Esta situación ha creado la apariencia de que los intelectuales están fuera o por encima de las clases sociales y de la lucha de clases, lo que es falso. Los intelectuales han estado siempre históricamente al servicio de las clases explotadoras. Sin embargo, en los orígenes del capitalismo, los intelectuales comenzaron a depender de su propio trabajo, lo que les concedió una cierta independencia y fueron muchos los que se sumaron a las posiciones del proletariado o adoptaron posiciones progresistas.

La entrada del capitalismo en su etapa monopolista volvió a cambiar esa situación, convirtiendo a los intelectuales en funcionarios al servicio del capital con el objetivo de fabricar ideología burguesa para adormecer a las masas. De ahí que actualmente sea más difícil encontrar intelectuales que adopten posturas independientes del capital y se unan a la lucha por el progreso. No obstante, aunque más reducidos, siguen existiendo esos sectores intelectuales avanzados y el partido comunista deben esforzarse por organizarlos y sumarlos a la lucha común.

Cuestión algo distinta es que el capital monopolista ha proletariazado a gran parte de los intelectuales, que han pasado a padecer buena parte de los mismos problemas que todos los demás asalariados.

Intensión

Es la definición cualitativa de un concepto por medio de los rasgos característicos que lo singularizan.

También se llama comprensión, por contraste con la extensión, y no es más que el repertorio de notas características que definen a la colectividad de los elementos de un conjunto. Es el aspecto cualitativo de los conceptos, por oposición al aspecto cuantitivo, que es su extensión. La compresión es el concepto, la propiedad que tienen en común los elementos del predicado. Los predicados expresan intensiones (significaciones, nociones), pero no las designan ni nombran.

Un conjunto también se puede definir inductivamente señalando los elementos que lo componen, esto es, por enumeración. La extensión de un término está constituida por el número de entidades a las que alcanza su compresión. Es la amplitud del predicado, las cosas que incluye.

Frente a la intensión o compresión, la extensión de los enunciados ha ganado un claro protagonismo en la lógica contemporánea. La consideración extensional ocupa el primer plano; por tanto, parte de los componentes a los que comprende un predicado. La extensión de un conjunto tiene una naturaleza inductiva y nominalista. La consideración extensional del concepto conduce de manera imperiosa a la cuantificación de los enunciados. Por tanto, la extensión de un concepto no pueden quedar indefinida en un enunciado. Por su propia imprecisión, ese tipo de enunciados son lógicamente inaceptables, no siendo en realidad auténticos enunciados. Pero no siempre es posible enumerar exahustivamente, por ejemplo porque el conjunto es infinito; entonces se tiene que definir por comprension, atendiendo a la propiedad común que los elementos del conjunto puedan tener.

Hay una la ley de la lógica formal (que no es de aplicación en la dialéctica) según la cual la extensión y la comprensión de un término están en razón inversa o, en expresión de Frege, el contenido de un concepto disminuye cuando aumenta su extensión. Esto significa que a mayor extensión corresponde menor compresión y viceversa, es decir, a medida que se utilizan términos más imprecisos, los conjuntos alcanzan a colecciones más amplias de elementos. Según esto, el nominalismo no admitiría más que conceptos de extensión única. El rechazo de los universales por los nominalistas dimana de este punto: su empleo está plagado de riesgos a medida que su abstracción es cada vez mayor, de manera que pueden dar lugar a antinomias o contradicciones.

Esto dimana de la contraposición entre lo universal y lo particular, de manera que un concepto general se crea eliminando todos los aspectos concretos y particulares, hasta el punto de llegar a abstracciones totalmente vacías, como la noción filosófica de ser en la que cabe todo y, a la vez, no cabe nada. Pero la abstracción científica no procede de esta manera, no elimina la diversidad concreta sino que la refleja de una manera esencial. Lo general está en relación con lo particular y, por tanto, debe contenerlo y reflejarlo. En la abstracción el concepto debe poner de manifiesto la multiplicidad y diversidad de interconexiones con los más diversos fenómenos, en lugar de prescindir de ellos. La individualidad no se pierde sino que adquiere todo su sentido pleno cuando se advierte esa multiplicidad de nexos, próximos o remotos, entre los múltiples objetos de la naturaleza. La intensidad y la extensión de un concepto forman una unidad dialéctica que son dos aspectos variables de su determinación que están conectados por una relación que se puede representar matemáticamente por medio de una función monótona no-decreciente; ya que el incremento en la magnitud de uno de los términos produce un aumento en la magnitud del otro término, o bien su persistencia en la magnitud anterior, pero nunca produce su decrecimiento.

Interés

Es aquella parte de la ganancia que el capitalista en funciones, industrial o comerciante, abona al capitalista que concede un préstamo por el derecho a utilizar temporalmente el capital prestado.

El interés aparece en la superficie de los fenómenos como precio del capital-mercancía, es decir, como una mercancía dineraria peculiar, solicitada por los capitalistas en funciones para producir, con ella, plusvalía. En realidad, el interés no puede ser una expresión dineraria del valor, o sea, el precio del capital de préstamo. Los capitalistas en funciones, al cancelar su deuda, no pueden entregar, por el derecho a utilizar el capital del empréstito, toda la plusvalía obtenida, toda la ganancia. Una parte de la ganancia se entrega en forma de interés al prestamista, que normalmente es un banco; la otra parte se la queda el capitalista industrial en forma de ganancia.

La magnitud del interés de préstamo se expresa en el tipo de interés, que es la relación entre la suma del interés y la magnitud del capital prestado. El límite superior de la cuota de interés se encuentra en la cuota media de ganancia. El tipo de interés depende de la correlación que existe entre la oferta y la demanda de capital de préstamo en el mercado monetario. Tiene tendencia a disminuir por la tendencia decreciente de la cuota media de ganancia, así como por el desarrollo del crédito capitalista, por la oferta de capitales de préstamo que supera cada vez más a la demanda. Esa tendencia decreciente del tipo de interés, por una parte agudiza la contradicción entre los capitalistas en funciones y los que prestan capital, así como su lucha por el reparto de la ganancia; por otra parte, acentúa su interés común en intensificar la explotación de la clase obrera, dado que la fuente tanto de la ganancia como del interés radica en la plusvalía, en el trabajo explotado.

Internacionalismo

Es la línea política del partido comunista y el movimiento obrero de todos los países de apoyarse mutuamente en su lucha común contra el imperialismo.

El internacionalismo es lo contrario del nacionalismo, que es una ideología burguesa. Sin embargo, no todos los nacionalismos son iguales y, cuando existe una nacionalidad oprimida, el partido comunista tiene la responsabilidad de defender todos sus derechos, incluido el derecho a la separación plena. Pero debe hacerlo sin incurrir en el nacionalismo y defendiendo por encima de todo la unidad de los obreros de todas la naciones y, en consecuencia, la unidad de su vanguardia, que es el partido comunista.

Sea cual sea el país en el que trabajan, los obreros forman una única clase en todo el mundo y sus partidos comunistas no son más que secciones locales de esa única clase, por lo que todos ellos deben unirse en una única organización internacional. Al mismo tiempo, la tarea fundamental del partido comunista es dirigir la revolución en su propio país porque el internacionalismo no es una consigna abstracta de apoyo a terceros países sino una exigencia concreta de impulsar la revolución, de luchar, en primer termino, contra la propia burguesía.

Internet

Es una red de ordendores conectados entre sí con capacidad para intercambiar a distancia y de manera digital información, imágenes y sonido.

Intimidad

Es uno de los derechos fundamentales impuestos por la burguesía en el transcurso de su revolución democrática.

El derecho a la intimidad es una consecuencia de la separación absoluta entre el Estado y la sociedad, característica del liberalismo que impide a lo público interferir sobre lo privado, que es capaz de autoregularse a sí mismo. Con el desarrollo del capitalismo y su entrada en la fase monopolista, el derecho se restringió a una de sus formas: la reserva sobre la vida personal, que no puede ser violada más que con autorización judicial.

Este derecho suponía que, mientras el Estado no podía interferir en la vida privada, los ciudadanos, por el contrario, debían tener la posibilidad de participar en el control de los asuntos públicos, por lo cual debía ser transparente. Lo público estaba dominado por la publicidad, sometido al conocimiento, a la circulación de la información así como a la crítica por parte de los ciudadanos.

El monopolismo acabó dando un giro completo a este derecho. Por un lado, el ciudadano está siendo objetivo de un control cada vez más estrecho por parte del Estado en todas las facetas de su vida, incluso las más personales, mientras que las restricciones al concimiento de los asuntos públicos se han restringido de una manera muy importante con toda clase de secretos. El Estado monopolista es casi totalmente opaco a los ojos de sus ciudadanos que, por el contrario, son objeto de una intromisión cada vez más intensa.

Intrón

Es aquel segmento del ADN que no interviene en la elaboración de proteínas.

Hasta los años setenta el mendelismo creyó que la función del ADN consistía en elaborar proteías. Al descubrirse que había partes que no desempeñaban dicha función, las calificaron como basura o elementos residuales, a difrencia de los exones o ADN codificante. No obstante, la mayoría del ADN que integra el núcleo de las células no desempeña la función prevista por el mendelismo y, además, esa parte aparece a lo largo de la evolución, es decir, que es más importante a medida que los seres son más complejos.

Intuición

Es el conocimiento que se adquiere por la relación directa con el objeto conocido.

Históricamente apareció vinculada a la deducción y a la abstracción porque los axiomas eran evidentes por sí mismos. Por eso se desarrolló con el racionalismo de Descartes y Espinosa para quien la intuición es el tercer grado del conocimiento, el más importante de todos. El conocimiento intuitivo se basta a sí mismo; ni necesita ni puede demostrarse.

La intuición fue luego elevada a un rango epistemológico del que carece por todas las filosofías irracionalistas de comienzos del siglo XX, especialmente por el francés Henri Bergson, que la convierte en algo místico. Para él es una forma autónoma de conocimiento por encima, independiente e incluso opuesta a la razón. Se habla en filosofía de la intuición sensible, pero Bergson admite la existencia también de una intuición radical como fuente de conocimiento, dando lugar al intuicionismo, que reniega de la experiencia y de la práctica.

Tras la intuición se encuentra normalmente una experiencia acumulada previamente que se puede explicar racionalmente y comprobar en la práctica.

Inversión

Es la aplicación de la plusvalía obtenida con la explotación de la fuerza de trabajo a la ampliación de la escala de la producción, aumentando el capital en funcionamiento.

Ionización

Es el proceso por el cual un átomo eléctricamente neutro adquiere una carga positiva o negativa.

En el átomo el número de electrones, que tienen una carga eléctrica negativa, es el mismo que el de protones, que la tienen positiva y, en consecuencia, el átomo es neutro. Pero, debido a fuerzas externas, puede perder o ganar electrones procedentes de otros átomos. Si el átomo gana electrones, adquiere un exceso de carga negativa y se transforma en un ion negativo o anión. Si cede electrones, se carga positivamente y se transforma en un ión positivo o catión.

En ambos casos, el átomo se comporta como una carga susceptible de moverse, siendo atraído o repelido, según el caso, por otras cargas. Debido a esa capacidad de moverse que tiene se le da el nombre de ión (viajero, en griego).

Las fuerzas externas que cargan los átomos eléctricamente son radiaciones de ondas electromagnéticas en forma de colisiones a alta velocidad entre átomos o entre átomos y partículas elementales. Ese proceso, que requiere una determinada cantidad de energía, se llama ionización.

Ironía

Es la expresión de un concepto mediante una palabra que significa lo contrario.

A diferencia del error, la ironía es deliberada (cum virtute). El irónico simula la ineptitud de su discurso. El hablante no emplea su propio discurso sino el de su oponente, cuya debilidad y falsedad expone por medio del contraste.

Irreversibilidad

Es el cambio definitivo y progresivo que se produce en un fenómeno como consecuencia de la acción causal de otros que actúan sobre él, modificándolo a lo largo del tiempo.

Es una noción que adquirió notoriedad científica como consecuencia de los escritos del belga Ilya Prigogine, Premio Nóbel de Química en 1977, que la fundamentó de manera unilateral sobre algunos principios de la termodinámica que no son universales. Sin embargo, el tiempo es esencialmente irreversible por la acción constante de la causalidad y los saltos cualitativos que se producen en la evolución de los fenómenos naturales y sociales. Todo el universo está en movimiento constante y todo movimiento es irreversible.

La irreversibilidad es una diferencia del tiempo con respecto al espacio. En la mayor parte de los fenómenos físicos, el espacio se puede recorrer en ambas direcciones, lo cual no ocurre con el tiempo. No hay un día igual a otro ni posibilidad alguna de regreso al pasado. De ahí que el espacio y el tiempo no sean dimensiones equiparables.

No obstante, el movimiento no es exclusivamente irreversible. Según Lenin, el movimiento de los fenómenos en el tiempo forma una espiral de manera tal que, aunque es esencialmente irreversible, también se producen repeticiones a la manera de ciclos que preservan una homogeneidad relativa a lo largo de algún periodo de tiempo. Esa homogeneidad clasifica la historia por etapas y, al mismo tiempo, marca el salto de unas etapas a otras cualitativamente diferentes.

Islam

Es una religión universal monoteísta aparecida en el siglo VII en la península arábiga por la predicación de Mahoma (Muhammad).

El islam, término árabe que significa sumisión, es la última de las grandes religiones monoteístas y su extraordinaria fuerza deriva de que Mahoma situó su religión en el centro del mundo. Se trata, pues, de una religión abiertamente política, que no rehuye los problemas cotidianos de sus adeptos y del mundo. Aspectos como los impuestos, herencia, reparto de beneficios, el comercio, asuntos penales y civiles se encuentran regulados en sus suras y aleyas. Hay unidad entre dios y todo lo creado se denomina tawhid. Además, en el islam no hay sacerdotes profesionalizados y separados de sus fieles, como en el catolicismo. Tampoco existen clérigos, obispos, cardenales, papas, magos, brujos ni chamanes: para el musulmán, la relación con dios es fundamentalmente directa e interna. Los imames, alfaquíes, ulemas, ayatollahs, etc. detentan más bien funciones judiciales, estrechamente unidas a las religiosas. Cualquier sitio es bueno para rezar y cualquiera que profundice en el dogma puede llegar a ser imán y predicar, lo que les sitúa en una posición más próxima a los creyentes.

El islam concede una gran importancia al aspecto colectivo (unma), de modo que la palabra individualismo no existe en árabe; y la presencia de dios es tan importante en todos los aspectos de la vida, que tampoco existe la expresión ateísmo.

Cuando Mahoma (570-632) comenzó a predicar, se descomponía la comunidad primitiva, aparecían las clases sociales y una incipiente concepción nacional árabe. Mahoma se propuso sustituir los diversos cultos tribales por una única religión para todos los árabes. De ese modo el islam contribuyó a la creación de un Estado árabe centralizado de los explotadores, aunque no logró una uniformidad total, ya que es muy diferente dentro de los distintos países árabes y también fuera de él, en los Estados asiáticos como Malasia o Indonesia, en parte por los esfuerzos del imperialismo por impedirlo y mantenerlos divididos.

A diferencia del cristianismo, el islam se expandió rápidamente gracias a la decadencia de los dos grandes imperios del mundo del siglo VII: el bizantino (sucesor del antiguo imperio romano de oriente) y el persa. Otros factores decisivos para esa rápida expansión se encontraban en el mensaje colectivo y práctico que el Corán supuso para los pobladores de esos imperios y en el reconocimiento que el islam hacía de las pequeñas naciones, clanes y tribus que estaban sojuzgadas bajo el poder central de los dos imperios. En aquel contexto, el mensaje del islam fue totalmente revolucionario porque si un mensaje deja claro el Corán es que es la religión de los oprimidos.

A diferencia de Jesucristo, que era dios, Mahoma no se consideró nunca dios sino sólo su profeta, cuya obra más importante es el Corán, una obra religiosa singularizada por el fatalismo y la predestinación.

El carácter nacionalista y panislamista del islam le ha enfrentado directamente con el imperialismo, que siempre ha tratado de someter a unos creyentes asentados sobre una región geoestratégica vital del planeta a través de la división y el enfrentamiento entre los diversos Estados árabes. Numerosas suras del Corán explican que cualquier atentado contra un país islámico, por parte de otro que no lo es, es un atentado contra toda la unma y el deber de todo musulmán es defender a sus hermanos de la agresión. El llamamiento a la defensa (yihad) está justificado, cosa que no pasó en el primer conflicto contra Irak, donde los países originalmente enfrentados (Irak y Kuwait) son musulmanes. El expansionismo capitalista viene masacrando desde hace catorce siglos a los países mulsulmanes, llevándolos a una resistencia feroz. Desde los ataques al imperio bizantino a finales del siglo VI que pretendían el control del Mediterráneo; la primera cruzada en el siglo XI emprendida por venecianos genoveses y españoles; las guerras contra el imperio otomano en los Balcanes; la ocupación de Egipto por Napoleón a principios del siglo XIX; la ocupación de la India y, más tarde, la de los extensos territorios del Asia Central por parte de Rusia y Gran Bretaña; el reparto de Oriente Medio entre franceses y británicos tras la I Guerra Mundial; el control de los recursos naturales de Persia (la actual Irán) por los británicos tras la derrota del imperio turco en la I Guerra Mundial; la creación del Estado judío tras la II Guerra Mundial... Los intereses económicos imperialistas necesitan el control de los importantes recursos y tomar las posiciones estratégicas del mundo islámico: canal de Suez en Egipto; petróleo en Kuwait, Irak, las repúblicas del Cáucaso, los emiratos árabes y el gas en Argelia.

Isómero

Es una sustancia con la misma composición química que otra pero con propiedades físicas diferentes.

Isótopo

Es el átomo de un mismo elemento que varía en su masa debido a que en el núcleo se produjo una variación en la cantidad de neutrones.

Dos átomos son isótopos cuando teniendo el mismo número atómico, es decir, el mismo número de protones en su núcleo, poseen distinto número másico, es decir, distinto número de neutrones en su núcleo. Los isótopos tienen una estructura física distinta pero propiedades químicas diferentes.

El neutrón, una partícula elemental que forma parte de los núcleos atómicos, es el elemento diferenciador de los isótopos. Es eléctricamente neutro, es decir, sin carga. Su masa es casi dos mil veces veces mayor que la del electrón y algo mayor que la del protón (0'14 por ciento aproximadamente).

Salvo los más ligeros, casi todos los núcleos tienen un número mayor de neutrones que de protones. Esto se debe a que al crecer el número atómico crece también el número de protones y por lo tanto una mayor fuerza de repulsión que se atenúa con un mayor número de neutrones.

Iusnaturalismo

Fue una corriente política de la burguesía revolucionaria que desarrolló un llamado derecho natural a partir de la razón.

El derecho natural se había desarrollado como un arma crítica frente al derecho establecido. Las leyes se concebían como injustas frente a una norma ideal, que es la que el derecho natural establecía. El cristianismo deducía ese derecho natural de la revelación o las Sagradas Escrituras. Frente a éste, en el siglo XVII los iusnaturalistas (Hobbes, Grocio, Bodino) dedujeron el derecho natural de la razón.

Izquierdismo

Es la desviación en la línea política de un partido comunista que consiste en la ejecución de planes precipitados sin tener en cuenta la situación objetiva.

El izquierdismo aparece como consecuencia del entusiasmo despertado en todo el mundo por la Revolución de Octubre de 1917, que condujo a adoptar una apariencia comunista a movimientos heterogéneos, incluso ajenos al proletariado, como los consejistas, luxemburguistas, espontaneístas y anarcosindicalistas. Su principal característica es que ninguno de ellos reconocía la necesidad de una vanguardia dirigente, que sustituían por formas de organización imprecisas e inmaduras, tales como los partidos de masas o los movimientos exclusivamente sociales.

Fue una reacción simétrica a la trayectoria revisionista de la II Internacional que justificaba su reformismo y gradualismo en unas supuestas condiciones objetivas que llevarían al capitalismo a derrumbarse por sí mismo de manera automática, sin necesidad de organizar y dirigir a la clase obrera. Frente a estas concepciones mecanicistas, los izquierdistas se pasaron al subjetivismo, el individualismo, el voluntarismo e incluso el aventurerismo.

A comienzos del siglo XX el izquierdismo predominó en algunos partidos comunistas recién formados y poco experimentados, lo que Lenin calificó como una enfermedad infantil característica de la pequeña burguesía. Trataban de imitar a los verdaderos revolucionarios sin una preparación suficiente, incurriendo en el subjetivismo, en confundir su propio entusiasmo con el ánimo de las masas, que son quienes deben llevar a cabo la revolución. El subjetivismo se manifiesta singularmente en desatar ofensivas en momentos en los que es necesario ponerse a la defensiva en espera de tiempos mejores, de que la crisis se profundice. A veces el error izquierdista no sólo consiste en un mal cálculo sino en la misma línea política, que no refleja la situación del proletariado, que necesitan de una labor previa de preparación, organización y formación para emprender luchas decisivas.

Los errores del izquierdismo proceden de una tergiversación de los fundamentos del marxismo que llevaron a cabo Lukacs, Korsch, Pannekoek y otros que se enfrentaron al leninismo para regresar al idealismo alemán de principios del siglo XIX, creando la teoría del sujeto revolucionario e interpretando la práctica en el mismo sentido que Fichte, como una intervención subjetiva sobre la realidad, procediendo de la misma manera con la conciencia de clase.

Tras la II Guerra Mundial la burguesía impulsó este tipo de corrientes individualistas, criticando las luchas políticas y sindicales organizadas con la excusa de una supuesta burocracia y exaltando las luchas espontáneas típicas del existencialismo de aquella época.

Con sus repetidos fracasos y su apología de la desorganización, el izquierdismo conduce a la desmoralización y no asegura la continuidad del movimiento. Teje un tinglado tras otro que, a cada paso, se ve obligado a empezar desde cero.

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