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Clandestinidad

Es la situación de ilegalidad en la que un partido comunista debe realizar su trabajo político.

Tarde o temprano todos los partidos comunistas, a causa de su línea política revolucionaria, resultan prohibidos y no pueden relacionarse abiertamente con las masas. Por eso deben estar bien preparados para no interrumpir su trabajo a causa de las medidas legales de la burguesía y su Estado; deben estar en condiciones de continuar sus tareas clandestinamente, del mismo modo que deben estar en condiciones de hacerlo legalmente si han atravesado una situación de clandestinidad temporal. Pero la tendencia general en todo el mundo, por la condiciones objetivas el imperialismo así como por la propia línea comunista, es hacia la clandestinidad. Por eso los partidos comunistas siempre actúan de forma clandestina, al menos parcialmente.

Esto no impide que, aún en condiciones de clandestinidad, no puedan -y aún deban- realizarse un trabajo abierto de masas, aún de forma parcial y limitada. La clandestinidad está enfilada hacia la lucha contra la policía; nunca existe clandestinidad para las masas o para los propios militantes comunistas. Sin embargo, requiere el cumplimiento escrupuloso de estrictas medidas de seguridad.

Clase social

Es un gran grupo humano que se diferencia de otros por el lugar que ocupa en el sistema, históricamente condicionado, de la producción; por su relación (casi siempre fijada y formulada jurídicamente) con los medios de producción; por su papel en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo de percibir la parte de la riqueza social de que disponen, así como por la magnitud de la misma.

Las clases sociales surgieron en el período de descomposición de la comunidad primitiva, como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas y de la aparición de la división social del trabajo, la propiedad privada sobre los medios de producción y la explotación del hombre por el hombre. En las formaciones económico-sociales basadas en la explotación, existen dos clases fundamentales: amos y esclavos, en el régimen esclavista; señores feudales y siervos bajo el feudalismo; obreros y burguesía en el capitalismo. Como en cada formación se conservan restos de las clases de la sociedad vieja y en su seno se engendran las clases nuevas, existen también clases no fundamentales, como por ejemplo la burguesía en la sociedad feudal, los campesinos, los artesanos y terratenientes en la sociedad capitalista.

Entre las clases antagónicas fundamentales de una sociedad se entabla una irreconciliable lucha, que constituye la fuerza motriz de su desarrollo. La lucha de clases en la sociedad capitalista conduce inevitablemente a la revolución socialista, cuya tarea consiste en acabar con las clases explotadoras y sustituir la propiedad privada por la social. La edificación completa de la sociedad comunista acarreará la desaparición de las clases y la instauración de un régimen social sin clases en el que la propiedad de los medios de producción será única, comunista, de todo el pueblo, y existirá una completa igualdad social y económica entre todos los miembros de la sociedad.

Clericalismo

Es la influencia, proveniente de la época feudal, de la jerarquía eclesiástica en los Estados burgueses promoviendo las políticas más reaccionarias.

Esa influencia, que es pequeña en los países protestantes, es poderosa en aquellos en los que prevalece la iglesia católica y la ortodoxa oriental, especialmente en las monarquías.

Clinamen

Es la teoría materialista de Epicuro según la cual el movimiento de los átomos experimenta una inclinación como consecuencia de su libertad.

Con la defensa de esta concepción, conocida gracias al poema Rerum Natura de Lucrecio, Epicuro se oponía al mecanicismo atomista de Demócrito, aunque fue siempre una teoría menospreciada en la historia del pensamiento, hasta que fue rescatada por Marx en su tesis de doctorado.

A diferencia de Demócrito el atomismo de Epicuro destacaba la intervención del azar tanto en los fenómenos naturales como en los sociales. Dentro del conjunto de la sociedad cada uno de los seres humanos actúa con una cierta personalidad propia, con un cierto grado de espontaneidad.

Es un llamamiento a pasar a la práctica. Según Epicuro los fenómenos no suceden de una manera inexorable sino que el ser humano tiene capacidad para cambiarlos. La declinación de los átomos sociales expresaba la libertad individual dentro de una sociedad guiada por leyes.

Clon

— En la mecánica y la informática es la recreación de un artefacto con funciones y prestaciones equivalentes a otro.

— En biología es el transplante del genoma nuclear de una célula a otra distinta a la que se le ha extraído el suyo, para obtener un embrión que lo reproduzca.

La palabra se utiliza para indicar la identidad de dos objetos. Sin embargo, la identidad está indisolublemente unida a la diferencia, de manera que no es posible crear algo exactamente igual a otro preexistente, lo cual se ha demostrado en los intentos de clonación biológica emprendidos desde 1997, la mayoría de los cuales han fracasado y, en cualquier caso, han producido ejemplares enfermos bastante alejados del original que trataban de reproducir.

A pesar del fracaso, la clonación ha rescatado el mito religioso de la resurrección de los muertos, con el intento descabellado de recuperar especies extintas hace tiempo, lo cual es de todo punto imposible.

Club de Roma

Es una asociación internacional de grandes monopolistas que en 1973 promovió una hipótesis sobre la existencia de unos supuestos límites al crecimiento económico que luego impuso a las corrientes ecologistas burguesas.

La hipótesis se basaba en las investigaciones emprendidas en los años sesenta por Jay W. Forrester por encargo del Pentágono sobre la dinámica de sistemas, que fueron continuadas luego por Donella y Denis Meadows y Jorgen Randers por encargo de Rockefeller para difundirlo por todo el mundo, una de las mayores operaciones propagandísticas y seudocientíficas del siglo pasado.

Se trata de un modelo informático sin ningún fundamento empírico, aunque ha influido en la teoría del decrecimiento y en determinadas corrientes ecologistas malthusianas procedentes de los países de cultura anglosajona. En una época en que los países del Tercer Mundo escapaban del yugo colonial, esta concepción imperalista pretendió impedir su desarrollo económico con argumentos falaces.

Club X

Fue un influyente círculo de políticos que a mediados del siglo XIX en Gran Bretaña prestó un decidido apoyo político e ideológico a Darwin, gracias al cual adquirió su notoriedad.

Se trataba de un grupo muy selecto y reservado de dirigentes de la política científica de su país, el más activo de los cuales era T.H.Huxley. Uno de sus objetivos más importantes era reducir la superioridad de la ciencia y la cultura francesas, hasta entonces predominantes y, por consiguiente, defenderse del ateísmo y el materialismo que llegaban como una avalancha desde que en 1789 se desencadenó la revolución francesa.

En Gran Bretaña el evolucionismo ya era objeto de vivas discusiones y polémicas antes de que en 1859 Darwin publicara la primera edición de El origen de las especies. Entonces los evolucionistas británicos formaban parte de la corriente revolucionaria de origen enciclopedista. Para frenar esa situación el Club X llevó a cabo una compleja operación política e ideológica que triunfó gracias a la hegemonía mundial de Inglaterra en el siglo XIX y al papel central del Club en las instituciones políticas, científicas y educativas de su país. Se esforzaron por erradicar el lamarckismo, al que asociaron una serie de tesis, que calificaron de erróneas, especialmente la generación espontánea. Al mismo tiempo llevaron al primer plano determinadas tesis de Darwin relacionadas con el malthusianismo y la lucha por la existencia.

Al mismo tiempo, el Alemania el biólogo Haeckel organizó la Liga Monista con un propósito similar. En todos los tiempos y en la mayor parte de las disciplinas, los cientííficos se organizan para defender y propagar determinadas teorías frente a sus adversarios, crean grupos de presión para controlar los presupuestos públicos y dirigir los planes de enseñanza.

Coexistencia pacífica

Es la línea general de actuación de los Estados socialistas en materia de política exterior en sus relaciones con los Estados capitalistas que se fundamenta en el respeto a la soberanía y la integridad territorial, la igualdad de derechos y la no injerencia en los asuntos internos.

A partir de la subida de los revisionistas al poder en la Unión Soviética en 1956, la coexistencia pacífica se convirtió en el centro de toda su política. Tratando de llegar a un pacto con los imperialistas, afirmaron que se podía llegar al socialismo por la vía pacífica, apaciguando la lucha de clases en el interior de cada país y contra el imperialismo en el exterior. Pero la coexistencia pacífica no significa de ningún modo renunciar a la lucha por el derrocamiento del capitalismo y por la victoria del socialismo, lucha que constituye ante todo la causa de los pueblos del mundo. Los acuerdos con los países capitalistas no son fiables y, en todo caso, no duran mucho, por lo que es necesario siempre estar preparado para la confrontación.

Cogestión

Es la política reformista de incorporar a algunos aristócratas de la clase obrera a los órganos de dirección de las grandes empresas para tratar así de amortiguar la lucha de clases y responsabilizarles de la corrupción y la mala administración.

Colectivización

Es la transformación de la propiedad individual en propiedad del conjunto de personas que la trabaja.

En los países capitalistas ese cambio sólo es posible a través de la ocupación de tierras o de inmuebles, y de manera casi siempre temporal. En el socialismo el fenómeno se produce a través de la expropiación. Sin embargo, el colectivismo no es idéntico al socialismo; el colectivismo es positivo porque permite pasar de las explotaciones individuales a explotaciones más grandes de las que los trabajadores se benefician en común, normalmente en forma cooperativa. Pero la propiedad colectiva no es propiedad de todos sino de aquellos que la trabajan, por lo que requiere el mercado y, en consecuencia, sigue siendo un factor de penetración del capitalismo. Es necesario, por tanto, que posteriormente la propiedad colectiva se convierta en propiedad social. Las corrientes reformistas que confunden el socialismo con el colectivismo, como los anarcosindicalistas, los consejistas o los autogestionarios, no favorecen la construcción del socialismo sino el regreso al capitalismo.

El fenómeno histórico más importante de colectivización tuvo lugar en la Unión Soviética en 1928, cuando se promovió masivamente entre el campesinado la transformación de las explotaciones individuales de la tierra en explotaciones cooperativas. Estas cooperativas tenían una característica fundamental: la cooperativa no era propietaria de los medios de producción, especialmente la tierra, sino que pertenecían al Estado. Esa era una condición fundamental para que impedir la propagación del capitalismo, ya que las cooperativas eran propiedad privada; colectiva pero privada al fin y al cabo.

Colonialismo

Es la política de los Estados capitalistas económicamente más desarrollados orientada hacia la esclavización política y la explotación económica de los pueblos subdesarrollados.

El colonialismo surge con el capitalismo. Fue la esclavitud la que revalorizó las colonias y fueron las colonias las que crearon el comercio mundial, condición a su vez de la gran industria. A finales del siglo XIX, al pasar a su fase imperialista, el capitalismo se convirtió en un sistema de opresión colonial que abarcaba todo el mundo; un puñado de países desarrollados sojuzgaba a la abrumadora mayoría de la población mundial. La lucha de los pueblos de los países esclavizados dio origen, en más de una ocasión, a potentes sublevaciones populares. La Revolución de Octubre marcó el comienzo de la crisis del sistema colonial, provocando el ascenso de la lucha de liberación nacional de los pueblos oprimidos. Tras la Segunda Guerra Mundial los gigantescos imperios coloniales se desintegraron.

Habiendo perdido el dominio político sobre las antiguas colonias, los imperialistas trataron, sin embargo, de preservar su explotación económica con formas renovadas: mediante exportaciones de capital, incorporándolos a bloques agresivos o unionones aduaneras, concediéndolos ayuda militar y económica, creando empresas aparentemente autóctonas, etc. Todas ellas son formas de neocolonalismo. De ahí que no quepa confundir el imperialismo con el colonialismo. Aunque tras la descolonización las colonias obtuvieron su independencia formal, el imperialismo siguió explotando sus riquezas por métodos puramente económicos e interviniendo en sus decisiones internas.

Comando

Es un pequeño destacamento de militantes revolucionarios para la realización sorpresiva de acciones clandestinas.

Normalmente se asocian los comandos a las unidades militares operativas de las organizaciones armadas revolucionarias, pero también pueden formarse comandos para acciones espectaculares de agitación o sabotajes y, en general, siempre que se requiere preparación, determinados conocimientos específicos o eludir la acción de la policía.

Comercio

Es la rama de la economía nacional que realiza el intercambio de mercancías.

Es sinónimo de mercado o circulación, ya que en la economía capitalista, las funciones de producir y de realizar las mercancías se dividen entre los capitalistas comerciales e industriales.

En las formaciones precapitalistas, el capital comercial era una forma independiente -la dominante- del capital. Contribuyó al desarrollo de las relaciones monetario-mercantiles, a la ruina de los pequeños productores, a la acumulación de grandes recursos dinerarios en manos de algunos explotadores, lo que facilitó el advenimiento del modo capitalista de producción. Bajo el capitalismo en la esfera de la circulación es donde se invierte el capital comercial. Las formas del comercio vienen determinadas por el modo dominante de producción, por lo que actualmente el capital comercial está subordinado al capital industrial.

El capitalismo tiende a aumentar ilimitadamente la producción de mercancías, mientras que los mercados son muy limitados debido a la escasa la capacidad adquisitiva de las masas trabajadoras. Aparece entonces la crisis de superproducción, el estrangulamiento de los mercados, frente a lo cual se ensayan diversos paliativos, como el crédito al consumo o el comercio exterior.

Bajo el imperialismo, el comercio exterior se convierte en arma de los monopolios en su lucha por buscar salidas a la producción en los mercados mundiales y por obtener fuentes de materias primas. También se utiliza para someter económica y políticamente a los países coloniales y dependientes.

Comisión

Es un grupo de personas encargadas por una asamblea o por una organización de realizar determinadas gestiones o actividades, de cuyo cumplimento deben dar cuenta posteriormente.

Es una técnica organizativa del trabajo que Bodino oponía al oficio. El oficial es el titular o responsable de la función mientras que el comisario actúa por delegación del titular. Esto fue un gran avance de la revolución burguesa para acabar con el feudalismo enquistado en las instituciones públicas y construir un nuevo Estado. Normalmente, mientras los oficios medievales eran colegiales y universales, los comisarios eran individuales y especializados, lo que permitía una división más eficaz del trabajo, impidiendo la burocracia. Los miembros de la comisión se eligían para el fin propuesto y se disolvían una vez que rendían su informe, pero entre tanto representaban a la asamblea o la organización, actuando en su nombre pero sólo a los efectos del encargo que se les ha conferido.

Comisión militar

Es un tribunal extraordinario y temporal que juzga de manera rápida y sumaria en los casos de rebelión popular.

Las Comisiones Militares fueron creadas para luchar contra el bandolerismo y luego su jurisdicción se extendió a todas la formas de levantamiento popular, siendo características del siglo XIX español. Eran extraordinarias porque se creaban para juzgar un determinado delito y eran temporales porque se disolvían una vez terminada su tarea. Los miembros del tribunal eran nombrados entre la oficialidad por un capitán general del Ejército. En su seno actuaba un auditor de guerra, que era el asesor jurídico del tribunal y redactaba la sentencia, pero que en realidad tenía una gran influencia sobre sus decisiones.

Comité

Es la reunión voluntaria y permanente de varias personas que se ponen de acuerdo para desempeñar determinadas funciones especializadas dentro de una organización.

Comité Central

Es el máximo órgano de dirección de un partido comunista en el periodo que media entre dos congresos.

Su tarea consiste en cumplir los acuerdos aprobados en los congresos, de lo que debe rendir cuenta en cada uno de ellos. Una de sus funciones es convocar y organizar cada congreso. Además supervisa el trabajo de los organismos inferiores, en cuyas deliberaciones pueden intervenir con derecho de veto.

El comité central es un órgano especializado más del partido comunista; su especialidad consiste en dirigir políticamente al conjunto de la oganización y centralizar en sus manos todas la tareas. Para ello, está dividido en comisiones, al frente de las cuales hay un secretario responsable de cada una de ellas. La reunion de los secretarios de comisión integra la comisión política.

Además, el comité central es un órgano colectivo que se elige de dos manera diferentes. En primer lugar están los miembros natos, que son aquellos elegidos por el congreso para ocupar el cargo. En segundo lugar están los miembros cooptados, que son elegidos por los miembros natos hasta que se cubren todas las necesidades de funcionamiento.

Competencia

Es la pugna entre los capitalistas por obtener las más favorables condiciones de producción y venta de las mercancías, así como por obtener las máximas ganancias.

La competencia se verifica, en primer lugar, dentro de cada rama entre los productores que elaboran la misma clase de mercancías, lleva a la formación de un precio de mercado, único para las mercancías del tipo dado. Constituye una de las formas de la acción espontánea de la ley del valor; provoca la ruina de los productores simples de mercancías y de los pequeños capitalistas, hace que se concentren la producción y el capital.

Se da también ntre los capitalistas de distintas ramas de la economía por obtener una cuota de ganancia más elevada sobre su propio capital. Al capitalista le es indiferente producir una mercancía u otra, lo único que procura es obtener el mayor volumen posible de ganancias. Por eso los capitales transitan de una rama de la economía a otra abandonando las ramas de la producción con una baja cuota de ganancia y se desplacen hacia las ramas en que la cuota de ganancia sea más elevada. Así es como se forma la cuota media de ganancia. De este modo la ley del valor regula espontáneamente la distribución de los capitales, los medios de producción y la fuerza de trabajo entre las diferentes ramas de la economía capitalista. En dicho tipo de competencia, hallan su expresión las relaciones económicas que se establecen entre los capitalistas de distintas ramas de la economía al repartirse la plusvalía global producida por toda la clase obrera del país dado. Bajo el capitalismo monopolista, la lucha competitiva entre los magnates de diferentes industrias se sostiene por la obtención de elevadas ganancias monopolistas sensiblemente superiores a la cuota media de ganancia.

La competencia se halla indisolublemente unida a la anarquía capitalista basada en la propiedad privada y constituye una ley económica. A través de la competencia se manifiesta la acción espontánea de las leyes económicas del capitalismo. La competencia actúa como fuerza coercitiva externa que obliga a los productores particulares de mercancías a elevar la productividad del trabajo en sus empresas, a ampliar la producción, a aumentar la acumulación, etc. Hace que la gran producción desplace a la pequeña, que los pequeños productores de mercancías se vayan diferenciando de modo que en su mayor parte se arruinan, se convierten en proletarios o semiproletarios, mientras que una minoría insignificante se enriquece. Con la competencia la producción y el capital se concentran y se centralizan, aumenta el poderío del gran capital.

En la época del capitalismo premonopolista, imperaba la libre competencia entre empresas relativamente poco grandes, que producían mercancías para la venta en un mercado desconocido. Hoy existe una concentración tan gigantesca de la producción y del capital que las más grandes agrupaciones capitalistas han llegado a constituir el factor decisivo en la vida económica de la sociedad burguesa. La libre competencia ha cedido su lugar al monopolio -que es su contrario directo- y se ve sustituida por relaciones de dominio y de violencia establecidas por un reducido número de enormes agrupaciones monopolistas sobre decenas y centenas de miles de pequeñas y medias empresas capitalistas. Sin embargo, los monopolios no eliminan la competencia ni la anarquía capitalista sino que las diversifican. Toda la economía capitalista mundial se va convirtiendo en escenario de la lucha competitiva: los monopolios internacionales, los estados imperialistas sostienen una lucha sin cuartel por los mercados y las fuentes de materias primas, por las esferas de inversión de capitales, por un nuevo reparto del mundo. La lucha por el dominio mundial empuja a los imperialistas más belicosos a desencadenar guerras de agresión.

Composición orgánica de capital

Es la proporción, en términos de valor, entre el capital constante y el capital variable, que refleja el nivel del desarrollo técnico de una empresa, de un sector productivo o de la producción social en su conjunto.

La relación entre la masa de medios de producción y el trabajo vivo depende de las particularidades técnicas de cada sector productivo, del grado de desarrollo técnico de la sociedad y, finalmente, del nivel técnico de cada empresa. La composición del capital por su valor no sólo se caracteriza por el nivel del desarrollo técnico de la producción, sino que también depende del cambio en los precios de las máquinas, herramientas, materias primas y del valor de la fuerza de trabajo. Entre la composición del capital por su valor y su composición técnica existe una estrecha interdependencia. Cuanto más elevada es la segunda, tanto mayor es la masa de capital constante que corresponde a la unidad de capital variable.

La composición orgánica de capital crece con la acumulación capitalista como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas y el desarrollo tecnológico aplicado a la industria, lo que supone sustitución de fuerza de trabajo por capital constante y que las nuevas inversiones sean muy cuantiosas en instalaciones y maquinaria pero generen muy pocos puestos de trabajo. Un trabajador mueve cada vez más capital en el proceso productivo: más máquinas (o máquinas más potentes), más combustible, más materias primas, etc. Los medios de producción crecen por encima de quien tiene que valorizarlos, que es la fuerza de trabajo. El capital constante crece más que el capital variable; la masa de los medios de producción aumenta más rápidamente que el número de obreros.

Las empresas que fabrican medios de producción crecen más que las que fabrican bienes de consumo. El crecimiento de la composición orgánica del capital designa el desarrollo preferente de las ramas de producción que fabrican medios de producción, dado que el capital constante aumenta más rápidamente que el capital variable. El crecimiento de la composición del capital hace que se reduzca el tiempo de trabajo necesario y que a su costa se eleve el tiempo de trabajo adicional, con lo que aumenta la explotación. Aumenta el plustrabajo a costa de la reducción del trabajo necesario, y también aumenta el paro forzoso. Debido al crecimiento de la composición orgánica del capital, este se concentra y se centraliza en mayor escala, la producción adquiere un carácter social cada vez más acentuado.

El crecimiento de la composición orgánica del capital refleja el aumento de la productividad del trabajo y el perfeccionamiento de la técnica de la producción. La ley de la productividad creciente del trabajo significa que el valor de las mercancías se reduce porque la introducción de nuevos medios de producción aumenta la parte del valor producido que consiste en la transferencia del valor depreciado por el uso de los mismos, pero sin embargo, disminuye mucho más intensamente el gasto de capital variable. Esto quiere decir que el capitalismo es un obstáculo al progreso y al desarrollo de la productividad porque no se introducen todas las máquinas que ahorran trabajo sino sólo aquellas que ahorran el trabajo retribuido, el capital variable. Por eso los salarios elevados favoren la promoción de nuevas técnicas productivas, mientras una elevada tasa de plusvalía las obstaculiza porque una costosa maquinaria, aunque ahorre mucho trabajo no es rentable si los salarios son muy reducidos.

La composición orgánica de capital no es una cifra absoluta sino relativa: aunque disminuyera el valor del capital constante, disminuye aún más el del capital variable por efecto de la ley de la productividad creciente.

Comunismo

— 1. Es la forma superior de organización de la sociedad humana basada en fuerzas productivas altamente desarrolladas.

Es un régimen social sin clases, con una propiedad única de todo el pueblo sobre los medios de producción y una plena igualdad social de todos los miembros de la sociedad que logrará un desarrollo integral de los hombres. Para ello deben crecer las fuerzas productivas, sobre la base de una ciencia y una técnica en constante progreso, lo que permitirá hacer realidad el principio de cada uno, según su capacidad, a cada uno, según sus necesidades. El comunismo es una sociedad altamente organizada de trabajadores libres y conscientes, en la que se establecerá la autogestión social; el trabajo en bien de la colectividad será para todos la primera exigencia vital, necesidad hecha conciencia, y la capacidad de cada individuo se aplicará con el mayor provecho para todos.

La primera fase de la sociedad comunista es el socialismo. Las premisas materiales y culturales del comunismo se van creando a medida que se desarrolla la sociedad socialista y aumenta la conciencia de las masas populares, estableciendo la plena igualdad de todos los miembros de la sociedad, uniendo el trabajo físico con el intelectual y satisfaciendo por completo las necesidades de los miembros de la sociedad.

— 2. Es la ideología expuesta por Marx y Engels para dotar a la clase obrera de una teoría científica capaz de guiar a las masas hacia la revolución socialista.

Es sinónimo de marxismo, al cual se añadió luego el leninismo para complementar sus fundamentos en un momento en el que el capitalismo había alcanzado su etapa imperialista y era necesario desarrollar los principios de Marx. A diferencia de otras ideologías que lograron penetrar en el movimiento obrero, el comunismo es una ideología exclusivamente proletaria, esto es que no solamente no está sometida a la influencia de la burguesía sino que está concebido para luchar contra la buguesía y su permanente influencia. Además es plenamente científica, ya que explica las diferentes contradicciones y antagonismo sociales de una manera precisa. Finalmente, el comunismo es una práctica, no tiene un carácter doctrinario, no es una teoría o un conjunto de ideas, sino que su objetivo es intervenir en la sociedad para cambiarla completa y conscientemente. El comunismo permite a la clase obrera adquirir el protagonismo social que le corresponde, dejar de ser objeto para transformarse en el sujeto de la historia.

Comunismo de guerra

Es la primera fase de construcción del socialismo en la Unión Soviética, que se prolongó desde 1917 a 1920.

El nombre proviene de que en este primer momento no se pudo optar por otras medidas económicas sino que la guerra civil desatada por los zaristas y sus aliados imperialistas forzaron la política económica del gobierno, caracterizada por la mera superviviencia física y política.

No obstante, se pudieron adoptar algunas medidas socialistas importantes, como la entrega gratuita de la tierra a los campesinos pobres, la anulación del pago de la deuda externa, la nacionalización de la banca y la industria.

La oposición de izquierda, encabezada por Trotski y Preobrajenski, trató de elevar esta política económica, que era temporal e impuesta, como norma general de construcción del socialismo.

Comunismo primitivo

Es la forma histórica originaria de organización humana de trabajo y social, en la que no existían clases sociales.

A medida que se ha desarrollado la producción social se han ido transformando los tipos de comunidad como resultado de la división social del trabajo y del nacimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción. A la comunidad gentilicia primitiva -caracterizada por la propiedad común sobre los medios de producción y la distribución igualitaria de los productos del trabajo- sigue la comunidad familiar, tipo intermedio entre la gentilicia primitiva y la rural. La comunidad rural se componía de personas no ligadas por lazos gentilicios. La hacienda doméstica, la vivienda y el ganado, se convirtieron en propiedad privada de cada familia. Las tierras cultivables, bosques, prados, agua y otros bienes seguían siendo de propiedad común. Las tierras de labranza se redistribuían periódicamente entre los miembros de la comunidad.

Se conservó parcialmente en la sociedad feudal pero con el desarrollo del capitalismo, se descompuso y dio origen a algunos proyectos de socialismo utópico de los demócratas revolucionarios de las décadas comprendidas entre 1840 y 1880 sobre la posibilidad de conservar este tipo de comunidades rurales, de crear otras nuevas o de pasar con ellas al socialismo evitando el capitalismo.

Conciencia

— 1. En sentido político, es la actuación reflexiva y meditada del miembro de una clase social en favor de los intereses de ella en su conjunto.

Mientras la conciencia de clase es algo que la burguesía desarrolla muy pronto, a través de su familia y su educación, la conciencia de clase del proletario tropieza con muchos obstáculos, ya que su enemigo ha impuesto todo un discurso ideológico -ampliamente extendido- para impedirlo. La ideología dominante es la ideología de la clase dominante, por lo que la clase obrera participa de una ideología que no es la suya, fenómeno que ha sucedido a lo largo de toda la historia. Entre los obreros puede existir un instinto de clase, más o menos desarrollado, pero para desembarazarse del lastre ideológico burgués, hay que proceder al estudio del materialismo histórico. Por eso existen grados diversos en los que se adquiere o desarrolla la conciencia de clase, lo cual depende de muchos factores, principalmente la existencia e influencia del partido comunista. Ahora bien, la extendida idea de que para la revolución socialista es imprescindible una conciencia de clase mayoritaria en el seno del proletariado, no es cierta. La conciencia de clase deriva de realidades objetivas, se desarrolla dentro mismo de la lucha de clases, por lo que el proceso es justamente el inverso: la conciencia de clase es -finalmente- consecuencia de la revolución.

Otra opinión tan extendida como falsa, considera que la conciencia de clase es espontánea, que el obrero la adquiere al entrar por la puerta de la fábrica su primera día de trabajo. Lo cierto es que la conciencia se transmite de los obreros más avanzados -especialmente de los comunistas- a los más rezagados, de la minoría a la mayoría. Es el partido comunista el que con su trabajo metódico lleva la conciencia de clase a las masas obreras.

— 2. En sentido filosófico, es aquella parte de la materia, altamente evolucionada, que tiene la propiedad de reflejar la realidad exterior y, por tanto, de reflejarse a sí misma.

El idealismo siempre ha separado la materia de lo que ha calificado como espíritu o alma, concibiendo, además, que éstos tienen una naturaleza inmaterial y subjetiva o interna. El materialismo dialéctico ha demostrado que la conciencia forma parte de la materia, que es inseparable de ella y que tiene la propiedad de reflejarla. Este reflejo, si bien tiene una parte subjetiva, es predominantemente objetivo porque se materializa en el lenguaje y en el conocimiento científico.

La conciencia reproduce de manera ideal, en forma de lenguaje, las conexiones objetivas del mundo, un mundo que, en ocasiones, ya está previamente transformado por la intervención del hombre. Su función inmediata estriba en traducir las representaciones dispersas a una forma de universalidad, en mantener en ellas lo que puede ser transmitido a otros en calidad de base estable de las acciones prácticas. Desde este punto de vista, se contrapone a la opinión, a las representaciones corrientes que fijan las propiedades empíricas, variables, de las cosas.

Concentración del capital

Es el aumento del volumen del capital como resultado de transformar en capital una parte de la plusvalía.

Capitalizando la plusvalía se aumenta el capital utilizable productivamente y se amplían las dimensiones de la producción, premisa para que se incremente la explotación de la fuerza de trabajo y con ella la ganancia de los capitalistas. Lo mismo que el capital, tambien se concentra la producción, de manera que una parte cada vez mayor de los medios de producción, de la fuerza de trabajo y de la elaboración de mercancías se reúne en las grandes empresas. Así los capitalistas reducen los costos de producción, utilizan con más amplitud la nueva técnica, organizan la producción masiva en cadena, aumentan el volumen y el grado de explotación de la clase obrera. La concentración de la producción se acentúa durante las crisis económicas y las guerras. Al mismo tiempo, socializa la producción y contribuye así a que la clase obrera se organice mejor y se cohesione más.

La concentración del capital sirvió de base económica al nacimiento de los monopolios y a la transición a la fase imperialista del capitalismo. A la vez que se concentra el capital en la industria, se concentra el capital bancario. La concentración del capital bancario se produce a grandes ritmos en todos los países capitalistas. Concentrando en sus manos inmensos capitales sociales, los bancos controlan una inmensa masa de capital ajeno y disponen de gran parte de los medios de producción y de las fuentes de materias primas en el interior del país y más allá de sus fronteras. Se establece una unión entre los monopolios bancarios y los industriales, y, sobre esta base se forman el capital financiero y la oligarquía financiera, que dominan por completo la economía y la política de los estados imperialistas.

Conductismo

Sinónimo de behaviorismo.

Confidente

Es un colaborador de la policía a quien suministra información acerca de otras personas a cambio de delinquir impunemente.

Normalmente la policía recluta sus confidentes entre los marginados a quienes, tras alguna detención, les permite continuar delinquiendo abiertamente a cambio de su colaboración. Los confidentes siembran la confusión entre las organizaciones de masas, que no suelen ser capaces de detectar a los chivatos y colaboradores de la policía, o bien creen reconocer a otros que no lo son en realidad, lo que desarticula las luchas sociales y las sume en el caos.

Para localizar a los confidentes es necesario poner en práctica la vigilancia revolucionaria, creando un estilo de trabajo basado en la camaradería y no en el amiguismo y el personalismo. La vigilancia revolucionaria parte de la confianza en todos los luchadores pero al mismo tiempo controla tanto su trabajo político como su modo de vida y sus relaciones personales. Procediendo de una manera sistemática es muy sencillo detectar a los confidentes, a quienes se debe ejecutar como traidores al pueblo.

Conformismo

Es la tendencia impulsada por la burguesía de que los oprimidos se resignen a padecer todas las lacras del capitalismo como si fueran irremediables.

Es un componente fundamental de la ideología dominante bajo el capitalismo, que afirma que los oprimidos padecen una situación calamitosa que sólo a ellos mismos es imputable. Por el contrario, los burgueses están bien acomodados porque son los mejores, los más inteligentes y los más audaces.

Este estado de ánimo es frecuente tras una derrota del movimiento obrero, momento en el que el capitalismo parece omnipotente y toda protesta, inútil o estéril. Hay toda una tendencia espontánea a dejarse llevar por la inercia de la situación, sin tomar en consideración que todo movimiento revolucionario atraviesa diferentes fases, unas de auge y otras de retroceso; sólo extrayendo las justas experiencias de unas y otras fases, pueden las masas superar las fases transitorias de desmoralización.

Pero la mayor parte de la veces, el conformismo proviene de la traición de los revisionistas, que siembran el caos y el desaliento en el ánimo de las masas, con el fin de sacarlas del camino revolucionario y llevarlas por las vías electorales y parlamentarias. Especialmente las etapas de reflujo tratan de convencer de la inutilidad de la revolución para fiarlo todo a la legalidad burguesa. La situación puede ser grave si en ausencia de un partido comunista, los revisionistas han contado con la confianza de las masas, cuya moral sufre un importante quebranto cuando los revisionistas aparecen tal cual son en realidad.

Confucianismo

Es un sistema de religión nacional extendida por el este de Asia en la que prevalece el culto a los antepasados y determinados valores éticos.

Surgió en los siglos IV-V a.n.e. por la predicación de Kchung-tse o Confucio, aunque luego se entremezcló con el taoísmo y el budismo. No fue en su origen una religión sino un sistema filosófico y moral y sólo en nuestra era adquirió una naturaleza religiosa. No admite sacerdotes, de modo que los ritos los presiden los cabeza de familia o los ancianos de los clanes, por lo que presenta todos los rasgos de una ideología patriarcal donde desempeña un papel fundamental la veneración al padre y a los antepasados, así como el respeto de cualquier poder establecido. Se trata de un código religioso con fuertes componentes morales donde destaca la sumisión al orden establecido y la aceptación pasiva de las desigualdades sociales que, según el dogma, están impuestas por el cielo. El confucianismo no sólo es una religión con gran cantidad de elementos anticuados sino que promueve la veneración por todo lo antiguo. Practica el culto a la naturaleza, los sacrificios y cree en la vida de ultratumba. Por eso es una ideología muy reaccionaria, opuesta a cualquier cambio social y político.

Congelación salarial

Es la reducción de salarios impuesta por el Estado para salvaguardar los beneficios del capital.

Constituye otra de la manifestaciones de la falsedad del supuesto giro neoliberal en la política económica del actual capitalismo. Las fases de auge de la lucha clases fomentan el incremento de las reivindicaciones laborales de los obreros y el alza de los salarios reales. Para mantener el ritmo de acumulación, los capitalistas suben los precios lo que engendra una espiral nociva que obliga al Estado a intervenir forzando coactivamente a los salarios a descender.

En el lenguaje hipócrita de la burguesía se llama política de rentas o política de ajuste y sus medidas se imponen normalmente a través de un pacto con los jefes de los sindicatos. El plan de estabilización de 1959 y los acuerdos de La Moncloa en 1978 fueron ejemplo en España de congelaciones salariales por decisión unilateral del Estado.

Congreso

Es el máximo órgano decisorio de un partido comunista.

Se reúne cada cierto tiempo, por lo que no se trata de un órgano permanente y, en consecuencia, debe ser convocado por el comité central. El congreso expresa la democracia interna de sus militantes, que tienen derecho a manifestarse libremente en sus sesiones, votar, elegir a quienes estimen más capacitados para formar parte del comité central y ser, a su vez, elegidos.

Consejismo

Es una corriente izquierdista surgida en los comienzos de la III Internacional contraria a la dirección del partido comunista en la construcción del socialismo así como a la dictadura del proletariado.

Uno de sus promotores fue el holandés Anton Pannekoek y sus tesis son una variante remozada del anarcosindicalismo cuya influencia ha sido practicamente nula, salvo en círculos intelectuales muy reducidos y exquisitos.

Conservador

Es el partido o el elemento de la burguesía favorable a mantener los componentes más retrógrados de la ideología dominante, como la religión, el patriarcado, el ejército y el patrioterismo.

El conservador es incapaz de idear nada nuevo y se limita a copiar y transmitir lo más conocido de lo que ya existe previamente, ampliamente difundido en la ideología dominante. Es miedoso ante cualquier cambio porque está acomodado dentro de la sociedad y teme perder lo que ya posee. Es ignorante no sólo porque no sabe nada más que lo que le han enseñado, sino porque no quiere saber nada más de lo que ya tiene aprendido. Reaciona de manera violenta y agresiva ante cualquier novedad, ya que carece de argumentos que no sean una repetición de lo antiguo.

Consigna

Es un lema destinado a la agitación que resume de manera sintética toda una campaña táctica del partido comunista ante una determinada lucha.

Constitución

Es el documento político y juridico que determina el funcionamiento de los órganos fundamentales del Estado.

Las primeras constituciones, como la de los Estados Unidos o la de Francia, acreditan el triunfo de la revolución burguesa sobre el feudalismo y crean nuevos órganos para el ejercicio del poder político, como los parlamentos, el tribunal supremo o el gobierno.

Inicialmente las constituciones eran meros documentos políticos, más parecidos a los programas de los partidos políticos que a los documentos jurídicos, de manera que cambiaban periódicamente según la situación e incluso según el partido gobernante, como en España. En aquellos primeros momentos las constituciones tampoco contenían declaraciones de derechos, ya que este tipo de textos se añadieron en forma de enmiendas posteriores a la constitución, como en Estados Unidos, en los preámbulos de las mismas, como en Francia.

Es con la entrada del capitalismo en su etapa imperialista, especialmente con la Constitución austriaca de 1914, cuando las constituciones tratan de encubrir su naturaleza política y aparecen como leyes neutrales de un rango superior. Entonces, a su apartado organizativo se añade una tabla de derechos fundamentales.

Consumo

Es la utilización de la producción social para satisfacer las necesidades personales de los individuos.

El nexo entre la producción y el consumo está condicionado por las leyes económicas propias de cada modo de producción. Los eslabones de enlace entre la producción y el consumo son el intercambio y la distribución. Bajo el capitalismo, entre la producción y el consumo surge una contradicción antagónica: el segundo va retrasándose de la primera, provocando las crisis económicas de superproducción, cuando masas enormes de mercancías quedan sin vender, se deterioran y estropean por completo, a la vez que las masas trabajadoras, debido a su empobrecimiento, no pueden adquirir esas mercancías. Para tratar de impedir este colapso, el capitalismo promueve el credito al consumo y la expotación de mercancías al exterior.

Consumismo

Es la permanente e intensa propaganda capitalista a fin de que las masas acudan a comprar en gran escala para evitar la sobreproducción.

Esta fiebre ha expansionado la política de marcas de los monopolios, que tratan de evitar la competencia con diseños de mercancías aparentemente distintas y exclusivas.

En torno a esta problemática la burguesía ha creado toda una falsa leyenda acerca del bienestar de los trabajadores bajo el capitalismo, que pueden comprar infinidad de mercancías e incluso variantes distintas de una misma mercancía, cuando lo cierto es que la pobreza aumenta sin cesar y grandes volúmenes de mercancías quedan sin vender por falta de poder adquisitivo y se almacenan en los depósitos de los hipermercados. También ha creado la leyenda de la conformidad de las masas con esa situación, como las enormes campañas publicitarias de consumo hubieran logrado hacer mella en le conciencia de clase de una manera definitiva, cuando lo cierto es que generan un malestar creciente.

Contradicción

Es la oposición dialéctica que existe entre todos los elementos de la materia, la sociedad y el pensamiento y que desencadena su continuo e ininterrumpido movimiento.

Los contrarios no pueden existir aisladamente, el uno sin el otro; la existencia de uno de los dos aspectos de la contradicción en el proceso de desarrollo de una cosa presupone la existencia de su contrario. Cada uno de los aspectos que conforman toda contradicción no se mantienen de manera inalterable en sus respectivas posiciones, sino que, bajo determinadas condiciones, cada uno de los aspectos contradictorios se transforma en su contrario. Decía Lenin que la dialéctica es la doctrina de cómo los contrarios pueden ser y cómo suelen ser (cómo devienen) idénticos -en qué condiciones suelen ser idénticos, convirtiéndose el uno en el otro-; por qué el entendimiento humano no debe considerar estos contrarios como muertos, petrificados, sino como vivos, condicionados, móviles y que se convierten el uno en el otro.

Decir que un aspecto de la contradicción no puede existir sin el otro presupone la existencia de unidad, identidad, coincidencia, interpenetración o interconexión, mientras que decir que bajo determinadas condiciones uno de los aspectos se transforma en su contrario presupone la existencia de la oposición, la lucha y, claro está, también la existencia de la identidad. La identidad dialéctica tiene de esta forma dos significados: significa no sólo la existencia simultánea de los dos aspectos de la contradicción, sino también la transformación del uno en el otro en determinadas condiciones. Refiriéndose a la fuerza de atracción y repulsión del mundo físico, Engels dijo que todas las fuerzas polares en general las determinan la acción mutua de los dos polos opuestos; que la separación y la oposición de éstos existe sólo dentro de su conexión y unión mutua, y, a la inversa, que su unión sólo existe en su separación y su conexión sólo en su oposición. La lucha y la unidad existen en todas las cosas y se dan en el desarrollo de todos los procesos desde el principio hasta el fin.

En determinados estados, cuando se está desarrollando el proceso, predomina la unidad sobre la lucha de los contrarios, es lo que denominamos estado de reposo o de equilibrio relativo y que también se puede llamar estado de cambio cuantitativo; en otros estados, cuando el proceso se transforma en otro proceso, predomina la lucha sobre la unidad, lo que llamamos estado de cambio manifiesto o de desequilibrio absoluto, y que también se puede llamar de cambio cualitativo. Pero dentro de la unidad la lucha nunca cesa porque, en palabras de Lenin, la unidad (coincidencia, identidad, equivalencia) de los contrarios es condicional, temporal, transitoria, relativa. La lucha de los contrarios mutuamente excluyentes es absoluta, como son absolutos el desarrollo y el movimiento.

La contradicción es universal, tiene un carácter absoluto. No existe nada que no contenga contradicción. Sin contradicciones no existiría el mundo. La única manera de comprender la universalidad de la contradicción consiste en partir del estudio de la particularidad de la contradicción, del estudio de múltiples cosas cualitativamente distintas, y de ahí elevarse gradualmente hasta lo general y universal, pues es precisamente en lo particular de la contradicción donde reside la universalidad de la contradicción.

Existen infinitas formas cualitativamente diferentes de movimiento de la materia. Decía Mao que toda forma de movimiento contiene su propia contradicción particular. Esta contradicción particular constituye la esencia particular que diferencia a una cosa de las demás. He aquí la causa interna o, por decirlo así, la base de la infinita variedad de las cosas del mundo. De la misma manera que para comprender la causa universal o base universal del cambio o del movimiento se hace necesario comprender y descubrir el carácter universal de la contradicción, es decir, que la contradicción existe en todas las cosas, para comprender la esencia particular o base particular de una cosa determinada o de una forma determinada de movimiento de la materia es necesario estudiar la particularidad de la contradicción, es decir, la contradicción particular que da contenido y forma a cada cosa o fenómeno y que es lo que la diferencia de las demás cosas.

En todo fenómeno en movimiento no hay sólo una sino varias contradicciones. Unas son antagónicas y otras son no antagónicas. Las contradicciones son antagónicas cuando entre ellas prevalece la lucha por encima de su unidad, y no lo son en caso contrario. Así, mientras las contradicciones entre la burguesía y el proletariado son antagónicas, no lo son las que oponen al proletariado con el campesinado. Es importante dilucidar si la contradicciones son antagónicas o no porque la solución de las mismas es diferente. También es importante tener en cuenta que unas contradicciones que son antagónicas pueden dejar de serlo, y otras que no lo son, transformarse en antagónicas.

En el cúmulo de contradicciones que coexisten en el mismo fenómeno, una de ellas es la principal y la tarea, por tanto, no consiste sólo en conocer la multiplicidad de contradicciones, sino, además, en saber cuál de ellas es la principal, porque condiciona a todas las demás. Al mismo tiempo, concentrarse en la contradicción principal no significa descuidar las demás, que también ejercen influencia. Finalmente es imprescindible tomar en consideración que, con el cambio, una de las contradicciones secundarias puede convertirse en principal porque las contradicciones evolucionan también de forma desigual.

Los dos aspectos de una contradicción no son equivalentes sino que uno de ellos es el dominante y se le denomina aspecto principal de la contradicción; el otro está subordinado al anterior. Así, la sociedad capitalista es una contradicción permanente entre la burguesía y el proletariado, donde la burguesía es el aspecto principal de la contradicción. El aspecto principal de una contradicción es el que determina la naturaleza del fenómeno.

Al tiempo, el aspecto principal y el secundario de una contradicción no son inmutables, e incluso pueden cambiar de posición.

Contrapoder

Es una tesis característica del movimiento autónomo contemporáneo, heredera de la antigua autogestión libertaria, así como de la de doble poder de Trotski y, en consecuencia, tan erróneas como sus predecesoras.

Control social

Es el sistema estatal de prevención y castigo a través del cual el Estado burgués se asegura la obediencia a sus normas.

Los controles sociales son de dos tipos: formales e informales. Los controles formales integran el sistema legal punitivo del Estado, compuesto de policías, jueces, carceleros, abogados y fiscales, que actúan siguiendo pautas jurídicas preestablecidas. Los controles informales actúan preventivamente para que las personas interioricen como propias las normas del Estado y ajusten su comportamiento a dichas normas, tarea en la que participa la familia, los educadores, los religiosos, los asistentes sociales, los sicólogos, los periodistas y otros.

Convencionalismo

Es una corriente de la ideología burguesa según la cual el saber es un consenso entre los especialistas en cada materia, los cuales se ponen de acuerdo entre ellos para establecer definiciones y otros símbolos arbitrarios que no reflejan la realidad sino que la representan.

Nació en Francia a finales del siglo XIX como consecuencia del voluntarismo irracional que dominaba en aquella época. Entonces sus defensores fueron Émile Boutroux (1845-1921), Henri Poincaré (1854-1912) y Pierre Duhem (1861-1916). También fue característica del filósofo reaccionario E.Le Roy (1870-1954) así como del alemán Hugo Dingler (1881-1954) y el polaco Kazimierz Ajdukiewicz (1890-1963). No obstante su origen reaccionario, hoy esta tendencia burguesa ha adquirido gran importancia en el pensamiento filosófico burgués, sustituyendo al agnosticismo y con una fuerte influencia idealista subjetiva.

El convencionalismo se asienta y propaga como consecuencia de la mediocridad del pensamiento burgués contemporáneo, de su incapacidad crítica. Devuelve a la ciencia a la Edad Media, a los argumentos de autoridad y confunde a la ciencia con los científicos que la practican en un momento determinado de su evolución.

Los acuerdos representan a la totalidad de la comunidad cientifica, que se expresa en la mayoría de los expertos en una determinada disciplina, lo que para ellos es sinónimo de consenso. El convencionalismo rehúye la polémica y, especialmente, la crítica, degenerando en prácticas represivas. Las convenciones científicas, expresa o tácitamente admitidas, deben ser también sancionadas, no sólo por la ciencia sino por la autoridad política y educativa.

Su efecto más importante es el traslado de la carga de la prueba, lo cual supone que no es la afirmación la que requiere prueba, sino la negación, es decir, que hay que demostrar un hecho negativo. Por el contrario, no es necesario probar aquello que forma parte de la ideología dominante ya que su aceptación mayoritaria o ampliamente extendida la exime de ello. La ciencia se convierte en una cuestión de confianza. Es imposible admitir que una mayoría de expertos puedan equivocarse.

Dada la autoridad con la que revisten al consenso científico, para romperlo, los partidarios de esta corriente imponen exigencias de prueba que no observan para sus propias tesis. Las corientes minoritarias no sólo no cumplen las exigencias de prueba sino que carecen de titulación académica. Se trata de autores a los que se presenta como controvertidos y a sus opiniones como polémicas.

El arraigo de este tipo de ideologías demuestra que los científicos son reacios al avance de la ciencia, que el mayor obstáculo para el progreso del conocimiento no es otro que el propio arraigo del conocimiento presente.

El convencionalismo representa la descomposción de la ideología buguesa en la época del imperialismo, aunque trata de encubrir sus raíces bajo un barniz seudocientífico, apoyándose en la naturaleza semiológica del lenguaje y en el formalismo de la lógica matemática.

Convenio colectivo

Es el acuerdo negociado entre el capitalista y los obreros de una empresa para regular el salario y demás condiciones de trabajo.

Los convenios colectivos se reconocieron en España en 1958 a fin de separar a los obreros de la lucha contra el Estado fascista, que hasta esa fecha era quien imponía por decreto las condiciones de trabajo. Eso hacía que la lucha de clases adquiriera desde el comienzo una naturalea política antifascista. Por eso, con el fin de desviar las luchas hacia el ámbito estrictamente económico y sindical y aparentar la neutralidad del Estado, se autorizó la negociación colectiva en el ámbito de cada empresa o de cada rama de actividad económica.

La ventaja de la negociación colectiva en cada empresa es que permite un mayor protagonismo de los obreros, mientras que en los convenios de rama o en los grandes pactos sindicales sólo intervienen las burocracias sindicales. La desventaja es que fomenta el sindicalismo, la lucha puramente económica en la que los obreros pierden la perspectiva de sus objetivos políticos finales.

La negociación colectiva no es óbice para que el Estado siga dictando, bien por decreto, bien negociando con las burocracias sindicales, las condiciones de trabajo, como ocurre cuando impone los pactos de estabilidad, las congelaciones salariales o la militarización de los obreros.

Cooperativismo

Es una corriente reformista que en los orígenes del movimiento obrero trató de paliar algunas de las lacras más brutales del capitalismo.

Los socialistas utópicos, algunos libertarios como Proudhon y luego sectores eclesiásticos estuvieron entre los primeros promotores de las cooperativas obreras cuyo fin no era acabar con el capitalismo sino sólo con algunas de sus consecuencias más nefastas.

En las primeras fases de la construcción del socialismo en la Unión Soviética, el partido bolchevique lanzó periódicamente campañas a fin de que los campesinos, que en su inmensa mayoría trabajaban individual y aislamente, se agruparan en cooperativas agrarias, a las que denominaron koljoses. A partir de 1928 este movimiento se intensificó fuertemente por las exigencias de colectivización y en dos años los koljoses componían ya más de la mitad de las explotaciones agrarias, desplegándose el mayor movimiento cooperativo de la historia. El paso de las exlotaciones individuales a las colectivas permitió el empleo de maquinaria avanzada en las faenas agrícolas, que el Estado cedía a las cooperativas, pero que quedaban como propiedad pública, lo mismo que la tierra.

Corifeo

En la Grecia antigua era el que mejor danzaba y cantaba del coro que actuaba en el templo de Dionisio, animando y dirigiendo a los demás.

Corporativismo

— 1. Es la tendencia existente entre determinadas categorías profesionales de la burguesía a defender sus estrechos intereses gremiales por encima de los intereses colectivos.

Algunos pequeño burgueses, como los médicos, los arquitectos o los abogados, están encuadrados en fuertes organizaciones profesionales que se protegen a sí mismas impidiendo cualquier posibilidad de control externo que pretenda salvaguardar los derechos de las personas a las que prestan servicio, incluso cuando cometen irregularidades o incumplen con sus obligaciones. Esas organizaciones sirven a poderosos intereses monopolistas, con los que mantienen vínculos de apoyo mutuo.

— 2. Es un elemento integrante de la ideología fascista que integra a los trabajadores junto con los capitalistas en los mismos sindicatos.

Bajo el fascismo los sindicatos se convierten en instituciones públicas y, a fin de impedir la la lucha de clases, integran en ellos a los trabajadores con sus propios empresarios y criminalizan la huelga.

Actualmente los sindicatos en la etapa monopolista del capitalismo, bajo formas diversas, se han convertido en un apéndice del Estado, del que obtienen su financiación, al tiempo que, por su parte, crean empresas convirtiéndose así en capitalistas en busca de beneficios. Finalmente, la legislación fuerza a los sindicatos a defender sus estrechos intereses laborales, a convertirse al corporativismo, prohibiendo las huelgas generales y la defensa de los intereses de clase. El reconocimiento del derecho de huelga en la Constitución española de 1978 está configurado en su artículo 7, al modo franquista, como un instrumento de que disponen los trabajadores para la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que le son propios, y es fácil deducir que sólo es constitucional la huelga en defensa de intereses estrictamente laborales y sindicales, y que caen fuera de ese ámbito las de intencionalidad política. Los trabajadores, pues, no constituyen una clase con intereses políticos definidos, sino una especie de corporación profesional equiparable a los arquitectos, notarios o médicos. La actividad política parece reservada a la categoría informe de ciudadanos, iguales todos ellos ante la ley y cuyo cauce de intervención política son los partidos políticos y las elecciones, no las las huelgas.

Corsario

Es aquel pirata que comparte su botín con un Estado, a cambio de lo cual le autoriza a saquear los buques de terceros países.

El pillaje de los corsarios es legal puesto que se ampara en una patente de corso emitida por el Estado beneficiario. Así, en el siglo XVI la reina de Inglaterra, Isabel I, legalizó los asaltos del capitán Francis Drake y le otorgó el título de sir o caballero de la corona inglesa.

Cosificación

En un concepto filosófico sinónimo de reificación.

Coyuntura

Es una fase parcial y transitoria en la situación económica y política de un país que requiere la adaptación de la estrategia general del partido comunista a sus rasgos más característicos.

No solamente la economía tiene sus ciclos pasajeros, sino que también la política atraviesa por fases diferentes, tanto en función del auge o declive de la lucha de clases, como de los cambios en el gobierno o de situaciones sobrevenidas que exigen cambios en la táctica del partido comunista para incorporar a su línea los factores cambiantes y vivos del momento y llegar con mayor fuerza a las masas, orientándolas a fin de que no pierdan de vista los objetivos últimos en los aspectos parciales y limitados de las reivindicaciones concretas.

Creacionismo

Es una ideología religiosa que sostiene el mito de la aparición de la materia partir de la nada gracias a la intervención de un ser superior, dios, capaz de llevarlo cabo.

La metafísica religiosa escinde el universo entre creadores (seres superiores, inmateriales) y criaturas (seres inferiores, materiales), un mito que se ha trasladado a las seudociencias modernas, como la teoría del big-bang o el bosón de Higgs, pero que ha sido especialmente beligerante en la biología, al oponerse a la evolución de la materia viva y, en especial, a la del hombre como parte integrante de la naturaleza.

La materia ni se puede crear, ni se puede destruir, al tiempo que está en un permanente proceso de transformación, pasando de unas formas a otras movida por sus propias fuerzas. El surgimiento de la vida a partir de la materia inerte no es más que otro proceso de desarrollo que no requiere la intervención de ningún ser superior, ni fuerza exterior a ella misma.

Las presiones religiosas han logrado que en numerosos países, como España o Estados Unidos, durante décadas la enseñanza del evolucionismo haya estado prohibida, o aún lo esté en otros, y sus defensores perseguidos y censurados.

Criminología

Es la ciencia que estudia el funcionamiento del sistema punitivo del Estado.

La burguesía inició esta ciencia con el análisis de lo que reputaba delitos cometidos por las personas, como si determinados comportamientos humanos (robar, matar) fueran esencialmente perversos y nocivos y debieran en todo caso sancionarse como crímenes con un castigo público. Pero es claro que la mayor parte de las veces robar es un negocio y matar una actividad profesional del propio Estado, por lo que las fronteras entre el delito y el comportamiento inocuo no es sustancial.

Luego la buguesía, por influencia del positivismo, centró su interés en el delincuente y consideró merecedor de la sanción represiva a determinadas personas por su carácter o su sicología, que consideraban desviadas o patológicas. Existe un tipo de personas que son morfológicamente delincuentes que, además, presentaban una serie de rasgos físicos y psíquicos que los diferenciaban de los demás. Este tipo de sujetos debían provocar una reacción de la sociedad, que se ve obligada -y legitimada- para defenderse. El crimen -según estas opiniones- tiene poco que ver con la política, la economía o la ideología: es un fenómeno de la naturaleza como cualquier otra enfermedad (invertido, degenerado, pervertido, etc.). La Criminología se incorpora a las Facultades de Medicina, el delincuente se asocia al loco o al enfermo: los presos también son objeto de un diagnóstico y en función del mismo, se les precribe el correspondiente tratamiento.

La Criminología positivista burguesa dio un paso al separar el pecado del crimen, pero no bastaba con erradicar lo sobrenatural: había que hacer lo mismo con lo natural y reconocer que, en realidad, todo es plenamente artificial. La criminología no puede prescindir del Estado, que es quien dicta lo que es delito y lo que no, quien impone la sanción o absuelve. No existen delincuentes sino comportamientos sociales que aparecen criminalizados desde arriba, desde el poder por una decisión que, en última instancia, carece de connotaciones científicas: es una pura configuración política, económica o cultural por la cual unos hechos se convierten en delito y otros no. El robo no solo presupone la propiedad privada, sino que presupone igualmente que determinadas acciones constituyen robo, precisamente esas y las otras son un negocio totalmente legal. Es, pues, el Estado quien crea los delitos y los delincuentes.

El reformismo afirma que la causa de la delincuencia está en la pobreza y en la miseria de los barrios urbanos: para prevenir el delito hay que actuar sobre la pobreza y erradicar la marginación, hay que sustituir -en realidad complementar- a la policía con los asistentes sociales. Todas esas teorías se resumen en prevenir el delito mejorando el estado de los depauperados suburbios. Estas tesis reformistas son también falsas, justifican la intervención desde el poder sobre las áreas humildes, reclaman el control social sobre ellos y propician la represión policial. Lo que sucede es que al Estado burgués recluta sus delincuentes entre los sectores más marginados de la sociedad, porque es a ellos a quienes pretende intimidar e imponer su fuerza.

La desviación y el delito provienen del establecimiento de un sistema de prohibiciones de lo más diverso: cultural, moral, legal, social, etc. La ideología dominante determina de ese modo todo un conjunto de pares dialécticos de contraposiciones: el vicio y la virtud, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo normal y lo anormal, lo natural y lo antinatural, lo recto y lo torcido, etc. Esas prohibiciones son de muy distinto carácter. Unas son extralegales y tienen su sede en convicciones religiosas, culturales o sociales no fijadas por normas jurídicas. Por ejemplo, la prohibición de escupir en público carece de respaldo legal. Otras tienen un respaldo legal pero no penal, como es el caso de la prohibición de la infidelidad conyugal por el artículo 68 del Código Civil, que puede dar lugar a una demanda de separación o a la desheredación, pero nunca a una sanción penal.

De manera que determinados aspectos de la ideología dominante disponen de un respaldo penal y, a su vez, la puesta en marcha de los instrumentos penales extiende y refuerza la ideología dominante. Si la ley penal criminaliza la blasfemia, refuerza la ideología religiosa, y si la cárcel impone la reeducación y reinserción, está obligando a la asunción de valores extraños a un sujeto que, supuestamente, no estaba dentro de la sociedad, es decir, no aceptaba la ideología dominante.

La imposición de la ideología dominante tiene efectos distintos en una u otra clase. Entre la propia burguesía da lugar a los fenómenos de la hipocresía social, del disimulo y de la doble moral. Y entre la clase obrera ocasiona un grave problema de asimilación, de interiorización, especialmente por el contraste entre las pautas a seguir y los medios para conseguirlas. De ahí que la variante más importante a través de la cual se difunde la ideología dominante entre los trabajadores sea el reformismo.

La ideología dominante está concebida y dirigida para que la burguesía pueda ejercitar su papel dominante, pero fundamentalmente está para el consumo de la clase dominada, para que ésta asuma e interiorice su deber de obediencia y sumisión: la prohibición máxima es la prohibición de la resistencia, de la rebelión.

Por otra parte, la ideología dominante hoy no admite la división de la sociedad en clases sociales y pretende la recomposición de la unidad perdida, la obtención del consenso, de la adhesión, en definitiva. El sistema de prohibiciones y delitos estigmatiza las desviaciones de unos para reforzar la identidad de los otros, encasilla la dispersión de algunos para agrupar a todos los demás. La unidad de todos es también la igualdad de todos, su identidad: todos nos parecemos, la sociedad no es más que la suma de cada uno de nosotros; esa suma es posible porque sumamos cantidades homogéneas. La sociedad es, por tanto, homogénea e igual a nosotros mismos. La sociedad somos nosotros; el Estado burgués no se defiende a sí mismo sino que nos defiende a todos nosotros. Esa es la absurda sintesis del pensamiento burgués.

Crisis económica

Es la fase del ciclo capitalista caracterizada por el estallido de todas las contradicciones de la economía capitalista.

El capitalismo es el único modo de producción en que las crisis no derivan de la escasez sino de la abundancia. Las crisis económicas se manifiestan en la superproducción de mercancías; se produce más de lo que se pude vender. Los capitalistas procuran ampliar sin límites la producción, lanzan al mercado una cantidad de artículos cada vez mayor. Al mismo tiempo, elevan el grado de explotación de los trabajadores y reducen su nivel de vida. Ello hace que la demanda solvente de la población empiece a rezagarse de las posibilidades de producción. Las empresas cierran o reducen sensiblemente su producción, despiden a los obreros y crece el paro. La superproducción no es absoluta, sino relativa, pues se da un exceso de mercancías tan sólo en relación con la demanda solvente. La causa de las crisis económicas reside en la contradicción fundamental del capitalismo: la que existe entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de apropiarse los resultados de la misma, que da lugar a la anarquía capitalista.

El capitalismo sale de la crisis destruyendo parte de las fuerzas productivas (cierre de empresas, destrucción de mercancías), acentuando la explotación de los trabajadores y también renovando el capital fijo. Pero como en el marco del capitalismo no es posible eliminar la causa fundamental de las crisis de superproducción, surgen éstas una y otra vez en todas las esferas de la vida económica y se extienden a todo el mundo capitalista. La sustitución de la libre competencia por el dominio de los monopolios ha conducido a que las crisis económicas sean más frecuentes y prolongadas, y a que sean más cortos los períodos de auge. En las condiciones actuales de crisis general del capitalismo las crisis económicas de superproducción han pasado a ser mucho más agudas y destructivas. El desarrollo del capitalismo monopolista de Estado, la militarización de la economía y la inflación han originado nuevas dificultades y contradicciones en el proceso de la reproducción capitalista.

Las crisis económicas son una prueba de que el capitalismo se desarrolla a costa de despilfarrar las fuerzas productivas, a la vez que condena a los trabajadores a una existencia miserable. En ellas se revela la falta de correspondencia entre las relaciones de producción de la sociedad burguesa por una parte y el nivel y estado de las fuerzas productivas actuales por otra.

Crisis general del capitalismo

Es la decadencia mundial del capitalismo en su fase imperialista que abarca todos los aspectos de su vida económica, política e ideológica y se manifiesta en los fenómenos fascistas, militaristas, racistas, así como en el parasitismo y la descomposición.

El imperialismo no sólo es la etapa superior del capitalismo, sino la última, y por ello se manifiesta en ese momento toda la podredumbre que el capitalismo arrastra en su lenta agonía. El capitalismo monopolista de Estado agudiza sus contradicciones internas, al tiempo que se intensifica la inestabilidad interna de todo el sistema, se refuerza la reacción política y la economía ofrece los síntomas de una profunda descomposición. Si la democracia burguesa había sido la forma política de gobierno de la etapa anterior, premonopolista, el imperialismo establece el fascismo como régimen característico, con todas sus secuelas políticas: xenofobia, militarismo y liquidación progresiva o brutal de las libertades básicas. El fenómeno se aprecia también en la honda crisis de la ideología burguesa, que desata toda una plétora de corrientes irracionalistas y místicas que tratan de penetrar profundamente en el pensamiento filosófico y en la cultura.

A diferencia de las crisis económicas de superproducción, que son periódicas y que el capitalismo supera mediante sus propias fuerzas internas, sin desbordar el marco de la sociedad burguesa, la crisis general del capitalismo proseguirá ininterrumpidamente hasta que el sistema capitalista se liquide en todo el mundo como resultado de la revolución socialista. La crisis general del capitalismo abarca, pues, un largo período histórico que comenzó con la Revolución de Octubre y la I Guerra Mundial.

Cromosoma

Es un un conjunto de genes.

Los cromosomas comprimen la información necesaria para realizar la construcción de un ser vivo completo y están formados de tal manera que son capaces de crear copias de sí mismos.

Cultura

Es el conjunto de creaciones intelectuales y artísticas que expresan las contradicciones de una sociedad concreta en una época determinada.

Una de la consecuencias más importantes de la división del trabajo es la especialización de determinadas personas en el trabajo intelectual y artístico, en la producción de ideas. Ese fenómeno da la impresión de que las ideas provienen de sí mismas, de que no tienen relación con el mundo real, lo cual es falso, es una forma de idealismo. Todas las formas de cultura son un reflejo del mundo exterior, son expresión de las clases y de la lucha de clases.

Cuota de ganancia

Es la proporción de beneficios que obtiene una empresa (por lo común, en un año de actividad) respecto a la totalidad del capital desembolsado.

La obtención de ganancias constituye el resorte propulsor de la producción capitalista. La cuota de ganancia le indica al capitalista la eficacia con que utiliza el capital, la rentabilidad de su empresa por cada euro que invierte. Encubre la explotación capitalista, pues la ganancia se presenta como generada por todo el capital desembolsado y no por su parte variable. El burgués piensa que el rendimiento de su capital proviene de todo el capital que ha invertido, y la mayor parte de las veces cree que proviene sólo del capital constante, cuando en realidad ese rendimiento, es decir, la plusvalía, deriva única y exclusivamente del capital variable, que por eso recibe dicho nombre.

La magnitud de la cuota de ganancia es directamente proporcional a la cuota de plusvalía y e inversamente proporcional a la composición orgánica del capital. Cuanto más elevada es la cuota de plusvalía tanto mayor es la cuota de ganancia; y cuanto mayor es la composición orgánica de capital, menor es la cuota de ganancia. Sobre el aumento de la cuota de ganancia obtenida en un año, influye también la velocidad de rotación del capital: a medida que aumenta o disminuye la velocidad de rotación del capital, se incrementa o se reduce, respectivamente, la cuota de ganancia.

La cuota de ganancia tiene una importancia extraordinaria, porque obliga a los capitalistas a invertir en aquellas empresas que obtienen un rendimiento más alto por cada euro de inversión. Capitales de la misma cuantía deben rendir los mismos beneficios, independientemente de la rama de producción en que se inviertan. Los capitales se desplazan hacia aquellas actividades donde la cuota de ganancia es más alta, hasta que todas las cuotas se igualan creando así una cuota media de ganancia.

La cuota media de ganancia es la proporción entre la plusvalía total creada por la clase obrera y el capital total anticipado por los capitalistas de todos los sectores de la economía. Expresa una relación entre los capitalistas, derivado de su recíproca competencia. Como resultado de esa competencia se establece una cuota de ganancia media. No es que todos los capitalistas ganen lo mismo, sino que sus beneficios se reparten proporcionalmente al capital total que invierten: las cuotas de ganancia son siempre iguales pero las masas de plusvalía difieren. En estas condiciones, capitales de la misma magnitud extraen masas desiguales de plusvalía. Si la competencia iguala las cuotas de ganancia y si las cuotas de plusvalía son las mismas, eso significaría que las composiciones de capital también deberían ser iguales y, evidentemente, eso no responde a la realidad cuanto más desarrollada está la producción capitalista. La desigualdad que presenta el desarrollo de las empresas y ramas de la economía encuentra su expresión en la diversa composición orgánica del capital. Por tanto, se produce una transferencia encubierta de valor entre las empresas en el mercado que corrige la ley por la cual las mercancías se compran y venden conforme a su valor. Esa transferencia hace que los capitalistas no reciban la masa de plusvalía que se genera en sus empresas, sino una masa de ganancia diferente a ella. La transferencia de valor, por tanto, es una transferencia de plusvalía entre las empresas que transforma los valores en precios de producción de tal forma que los capitalistas se reparten la ganancia total no ya de acuerdo sólo con el capital variable, como bajo la ley del valor, sino en proporción al capital total. El valor total no cambia y es igual al total de todos los precios e, idénticamente, la plusvalía total no cambia y es igual a las ganancias totales. Lo que cambian son los precios individuales y las ganancias individuales: a través del mecanismo de los precios hay una transferencia encubierta de plusvalía entre los capitalistas para igualar las cuotas de ganancia. Esta transferencia de valor se efectua desde las empresas con composiciones más bajas en favor de los que operan con composiciones más altas. Las empresas de composición más alta obtienen sus beneficios no solo de la explotación de sus propios trabajadores, sino también de los ajenos que trabajan en empresas de composición más baja; a su vez, los burgueses dueños de las empresas de baja composición no son capaces de retener toda la plusvalía que producen sus propios trabajadores. El precio de producción, por tanto, es al valor de cambio lo que el capital total es al capital variable. Así opera la competencia, el mercado, sobre la ley del valor.

El capital afluye allí donde la composición orgánica de capital es más elevada. Si los beneficios de la explotación se distribuyen conforme al capital aportado por cada empresa de modo que se forma una cuota media y general para todos los capitales, por su mayor composición orgánica de capital, las empresas de elevada composición orgánica de capital deberían perder capitales porque su cuota de ganancia sería inferior a la media. En realidad, las cosas funcionan de modo inverso, haciendo que los capitales fluyan hacia las empresas con mayor composición orgánica de capital. Esto sucede por dos razones diferentes. Primero, por razones estratégicas causadas por la necesidad creciente de acumulación en base a una composición orgánica del capital cada vez más elevada, que exige inversiones cada vez más cuantiosas y, por tanto, la concentración y centralización del capital. Segundo, por una razón coyuntural: la tecnológía que multiplica la productividad acarrea, como consecuencia, un mayor volumen de productos con el mismo valor o, lo que es lo mismo, una reducción del valor por unidad de producto. Dado un precio de mercado, la empresa que ha introducido la innovación tecnológica obtiene un beneficio extraordinario vendiendo mercancías por encima de su valor, lo que desata una carrera por invertir y mejorar los equipos, proceso temporalmente limitado que dura mientras la innovación no se generaliza en todas las empresas.

La distinción entre cuota de plusvalía y cuota de ganancia es un gran avance de Marx respecto a Ricardo, que confundió ambas magnitudes. La cuota de plusvalía y la cuota de ganancia constituyen una dualidad contradictoria de la economía capitalista, introducida por el progreso técnico que sólo tiene explicación por la ley dialéctica de transformación de la cantidad en cualidad: una vez introducida la distinción no se puede hablar ya de plusvalía sino de ganancia. Ambos conceptos están en la misma relación que el fondo y la forma. De ahí que Ricardo, que escribió sus Principios de Economía Política en 1813 no advirtiera su diferencia: ambas cuotas no se igualan sino en un estadio muy primitivo del capitalismo, cuando el capital constante es muy reducido en relación al capital total.

Con el desarrollo del capitalismo, crece la composición orgánica del capital y ello hace que la cuota media de ganancia tienda a disminuir, aunque a esta tendencia se oponen varios factores que pueden contrarrestar la caida, el más imporante de los cuales es la cuota de plusvalía. Por eso se produce la paradoja de que los capitalistas deben intensificar la explotación de los trabajadores para tratar de impedir la caída de su cuota de ganancia, generando un círculo vicioso. El capitalismo presenta esa insuperable contradicción: la masa de ganancia crece siempre y, a pesar de ello, la cuota de ganancia desciende. El descenso de la cuota de ganancia no puede compensarse con el aumento de la cuota de plusvalía o, por decirlo en los términos más simples, se gana más explotando un poco a muchos obreros, que explotando mucho a sólo unos pocos obreros. El capital experimenta el efecto de dos tendencias contradictorias: una a reducir el capital variable y otra a aumentar la plusvalía; esto significa que cada vez hay más (capital constante) que valorizar con menos (capital variable), que cada vez hay una parte más importante de la producción que no se traduce en renta consumible sino que sólo puede funcionar como capital. Al capitalista no le interesa producir más mercancías sino más plusvalía y, sin embargo, el desarrollo de las fuerzas productivas conduce a que una masa creciente de mercancías no se corresponda con una masa mayor, sino menor, de plusvalía. Es un proceso dialéctico en el que las mismas causas que generan la prosperidad, conducen a la depresión, porque el desarrollo de las fuerzas productivas reduce la fuente de la plusvalía, que no es otra que el trabajo productivo y obstaculiza la valorización y acumulación del capital. Es la expresión concreta y directa de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre una producción socializada y una apropiación privada, entre la producción de valor de cambio y la producción de valor de uso. Las posibilidades de producción son ilimitadas porque están ampliamente socializadas; la posibilidades de valorización están limitadas por la propiedad privada sobre los medios de producción. La valorización es la que impulsa el desarrollo de las fuerzas productivas, para luego frenarlas y destruirlas. El desarrollo de las fuerzas productivas es el mecanismo principal de valorización del capital y, sin embargo, conduce igualmente a su desvalorización. Esta es una consecuencia de la ley dialéctica de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos.

Cuota de plusvalía

Es la proporción entre la plusvalía y el capital variable.

La cuota de plusvalía mide el grado de explotación de la fuerza de trabajo. También expresa la relación entre el tiempo de trabajo adicional y el tiempo de trabajo necesario, esto es, la proporción en que la jornada de trabajo se divide en tiempo durante el cual el obrero trabaja para sí y tiempo durante el cual trabaja para el capitalista. A medida que se desarrollan las fuerzas productivas, la cuota de plusvalía se eleva incesantemente.

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